La Deuda

Al FMI le preocupan el déficit y la emisión: ahora, la letra chica

El Fondo advierte que la financiación del gasto con el Banco Central agiganta la brecha y la presión sobre el dólar. La agenda por debajo del ruido político.

Con la delegación del FMI y el ministro de Economía, Martín Guzmán, aislados, las reuniones para renegociar la deuda con el organismo entran esta semana en una instancia clave. Luego de haber definido parámetros elementales de la discusión, los funcionarios empezarán a discutir con mayor nivel de detalle las metas económicas a las que se comprometerá el país durante los próximos años para refinanciar los U$S44.000 millones más intereses con una ventana de tiempo de cuatro años. El radio de acción es acotado: en el oficialismo coinciden en que no hay espacio para más ajuste.

 

La delegación del Fondo que llegó al país el martes pasado mantuvo hasta el momento reuniones de índole técnico con funcionarios del Ministerio de Economía y del Banco Central. Además, se reunió con el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, tuvo un Zoom con el ministro de Interior, Eduardo de Pedro, y pocas reuniones con el sector privado.

 

Según supo Letra P, hubo hasta el momento una suerte de conciliación técnica. Los funcionarios les mostraron a los delegados del Fondo cómo el Gobierno está operando en los mercados, de qué manera mide la circulación de dinero y otros detalles sobre los que los enviados preguntaron. Fue como ponerse de acuerdo en cuestiones básicas a partir de las cuales las partes puedan diagramar los pasos a seguir y la manera en que se evaluarán las metas fiscales y monetarias.

 


Esa letra más fina comenzará a escribirse esta semana, con la carta de los senadores del Frente de Todos al Fondo sobrevolando el escenario.

 

La subdirectora para el Hemisferio Occidental del FMI, Julie Kozack, y el jefe de la misión, Luis Cubeddu, dejaron trascender su preocupación por el déficit y su financiamiento con emisión monetaria. Según el consenso de consultores económicos, es la causa principal que presiona sobre el tipo de cambio y la explicación de la brecha cambiaria. Los funcionarios se mostraron partidarios de financiar esa diferencia entre gastos e ingresos con más endeudamiento y menos emisión.

 

Los enviados del Fondo dejaron trascender su preocupación por el déficit y su financiamiento con emisión monetaria. Según el consenso de consultores económicos, es la causa principal que presiona sobre el tipo de cambio y la explicación de la brecha cambiaria.

Es, de alguna manera, lo que intenta hacer Guzmán desde hace tres semanas, cuando cambió el enfoque oficial para contener la brecha cambiaria y armar, en palabras del ministro, un “puente de estabilidad” de 60 o 90 días. En ese plazo, el Gobierno espera tener cerrado el acuerdo con el FMI y que eso ayude a acomodar las expectativas y las variables.

 

METAS. Guzmán presentará en las próximas semanas su plan de metas plurianuales para bajar el déficit y llegar al equilibrio fiscal hacia 2023. En el Palacio de Hacienda aseguran que será una decisión del Gobierno, aunque el sendero forma parte de las discusiones con los enviados del Fondo. El FMI quiere que el déficit primario de 2021 empiece con 3; el proyecto de ley de Presupuesto que vota el Congreso estima 4,5 por ciento.

 

No hubo, aseguran fuentes oficiales y del sector privado, charlas sobre las “reformas estructurales” que el Fondo suele pedir como parte del programa de Facilidades Extendidas que solicitó negociar la Argentina. El EFF (sus siglas en inglés) debe reembolsarse “en plazos de 4,5 a diez años, con pagos en 12 cuotas semestrales iguales”, e incluye "reformas estructurales para corregir deficiencias institucionales o económicas, además de las políticas que mantienen la estabilidad macroeconómica" según informa el Fondo. Guzmán busca obtener cuatro años de gracia que le permitan al país enfocarse en el crecimiento económico.

 

“Seguimos coordinando estrechamente con las autoridades argentinas y siguiendo todos los protocolos de salud y seguridad aplicables”, indicaron voceros del FMI consultados por Letra P sobre las reuniones de esta semana. Los funcionarios, aislados luego de que uno de ellos diera positivo de covid-19, no manifiestan síntomas y siguen con la agenda, de manera virtual.

 

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