03|12|2020

#ParidadSantaFe "Quién presentó la ley es secundario; la centralidad es nuestra"

25 de octubre de 2020

25 de octubre de 2020

Las diputadas socialista y peronista lideraron el proceso para la sanción de la norma, que establece "una representación más genuina de la sociedad", destacan.

Tras años de debate y aprobaciones de la Cámara de Diputados descartadas por el Senado, finalmente Santa Fe tiene Ley de Paridad. Más allá de los bemoles por la ley ideal que las promotoras de la norma no consiguieron, la nueva norma amplía derechos para las mujeres de la provincia y conquistarla no fue fácil. Las conversaciones fueron larguísimas, con desplantes de último momento, pero sostuvieron su cauce por el empuje de un grupo de diputadas de distintos sectores políticos que lideraron la rosca y aceraron posiciones. Letra P dialogó con dos de ellas: Lucila De Ponti (PJ) y Lionella Cattalini (Frente Progresista), que, en las horas previas a la sanción, durmieron poco y recorrieron una y otra vez los pasillos que conectan los distintos bloques y cámaras en la Legislatura provincial con las propuestas, las réplicas y las contrapropuestas.

 

Ambas coinciden en que la ley marca un hito histórico para la democracia santafesina y significa avanzar en una agenda real de igualdad de oportunidades. “Esta ley nos deja un piso de calidad institucional más alto. Ahora, vamos a tener una representación más genuina de la sociedad santafesina, más fiel y más leal a lo que son las organizaciones sociales y políticas. En su composición, hay una presencia inclusive mayoritaria de las mujeres y muchas veces eso después no se ve expresado en los espacios de poder. Las políticas de acción positiva, como la paridad, tienden a ir revirtiendo esta desigualdad”, dijo De Ponti.

 

 

BIO. Cattalini nació en Villa Cañas. Socialista. Abogada especializada en Derecho Penal. Diputada provincial por el FPCyS. Fue asesora legislativa y en el Ministerio de Seguridad, pero también ocupó cargos de gestión. Entre 2016 y 2019, coordinó el Plan Abre en la ciudad de Rosario.

 

BIO. De Ponti nació en la ciudad de Santa Fe y estudió Ciencias Políticas en la UNR. Milita en el Movimiento Evita y entre 2015 y 2019 fue diputada nacional por Santa Fe.

 

 

–Durante la negociación enfrentaron un Senado durísimo, dificultades con algunos diputados y también lidiaron con la expectativa que tenían las mujeres. ¿Cómo llegaron al equilibrio?

 

Cattalini: -Con el convencimiento de que necesitábamos una ley y no iba a ser la ley que queríamos. Teníamos claro que íbamos a tener muchas dificultades. Veníamos de la experiencias de dos aprobaciones de Diputados, una por unanimidad y que aun así no logró ser aprobada por el Senado. Este año, se dio la oportunidad de que el Senado nos abrió la puerta para el tratamiento, con diferentes miradas, pero con predisposición al diálogo, y después con mucha sororidad. Entendimos que no iba a ser una ley de Lucila ni mía ni de ninguna de las diputadas en términos personales ni que iba a representar a ningún partido político concreto, sino que iba a ser una ley de las mujeres y para las mujeres.

 

 

 

De Ponti: -Pasaron tantos años sin que esta demanda fuera resuelta que las expectativas eran muy altas. A la par de que las instituciones no podían resolver esto, las mujeres se organizaron y construyeron propuestas y estrategias de incidencia institucional para poder lograr una ley. Si Lionella y yo nos hubiésemos juntado a escribirla, hubiese sido mejor, pero nosotras hacemos política para transformar la realidad efectiva de las personas y eso implica hacerlo en el contexto y con la composición de cámaras que nos toca. Tratamos de ser lo más respetuosas posible y sororas respecto de la historia y del movimiento de mujeres.  

 

 

LAS HORAS PREVIAS

 

Cattalini: -Esa noche anterior, casi no dormí. Habíamos logrado el dictamen y habíamos salido por todos lados contando que lo habíamos logrado y se iba a aprobar la ley. Después de la reunión de comisión, hubo algunos que se acordaron de que no estaban del todo de acuerdo, así que esa noche empezó a trabarse y me acuerdo de que no dormí nada. La llamé a Lucila a las 7.30 y empezó todo de nuevo. Lo logramos, pero fueron unas horas largas.  

 

De Ponti: -Había un esquema cerrado y cuando eso se resquebrajó se empezaron a caer otras fichas y hubo que rearmarlo, reconstruirlo. Había que buscar de nuevo el acuerdo de todas las partes y eso implicó hacer mucho pasilleo. Tuvimos la fortaleza de sostener que tenía que aprobarse la ley y sentarnos ahí cuatro horas seguidas a buscarle la vuelta a la redacción de un artículo para dejar conforme a todo el mundo. Después, fue mucho caminar, uno por ahí no hace gimnasia, pero caminamos de cámara a cámara…

 

Cattalini: -Yo fui en zapatillas, por suerte; vos estaba con tacos…

 

De Ponti: -Conocí el bloque radical, el bloque socialista, que no los conocía todavía…

 

Cattalini: -El nuestro es más chiquito.

 

De Ponti: -Sí, pero lindo.

 

 

–¿Qué les dejó la experiencia en términos de negociación política?   

 

Cattalini: -La posibilidad de estar a la cabeza del Frente Progresista en esta negociación fue un aprendizaje muy grande; articular con compañeras de otros partidos y también haber tenido el acompañamiento de mis compañeros varones, de mi presidente de bloque (Joaquín Blanco) y del presidente de la Cámara (Miguel Lifschitz) para que esto ocurrierra. Fue un espaldarazo importante. En el bloque socialista, somos más mujeres que varones. Venimos de un proceso interno de haber presentado una lista paritaria que cambió la realidad. Significa luchar todos los días para tener más lugares. Esto era un tema de las mujeres, pero necesitábamos de los varones para poder aprobarlo.

 

 

 

De Ponti: -Para mí también fue una experiencia muy linda. Traigo del Congreso la experiencia de Las Sororas y de haber impulsado muchas leyes, entre ellas, la paridad a nivel nacional, por lo que usamos una estrategia política similar: de mujeres de distintos bloques que nos pusimos de acuerdo, a veces con mayor grado de planificación, a veces más espontáneamente, como con un instinto feminista, y poniendo prioridad en las decisiones que había que tomar en ese momento. Cuando estaba en campaña y me preguntaban por qué quería venir a la Legislatura, siempre decía que las legislaturas provinciales son lugares más cerrados a las demandas sociales y nosotras tenemos el rol de poner a la Cámara de Diputados en sintonía con su tiempo histórico, con la sociedad, con las demandas que existen afuera, y establecer esa comunión entre el palacio y la calle.  

 

 

 

–¿Sintieron que los senadores podían capitalizar la ley como un triunfo propio?

 

Cattalini: -No. Fue una estrategia parlamentaria y no nos importó que el autor fuera (Rubén) Pirola. Salió la ley y, en la práctica, fuimos las mujeres las voces autorizadas para negociarla y explicarla. Está bien que así sea. Esto es una enseñanza para los senadores: la realidad está cambiando y hay que adaptarse. Si no, la realidad te lleva puesto. Es un indicador de que la política tiene que cambiar.

 

 

 

De Ponti: -Esto es una conquista del movimiento de mujeres. Es una discusión similar a cuando (Mauricio) Macri habló de la Ley del Aborto en su discurso del 1º de marzo de 2018. Nos decían que era una cortina de humo, que no había que meterse. Yo creo que no es así. Las mujeres y disidencias tenemos una agenda de reivindicaciones muy grande y, cuando tenemos una ventana para avanzar sobre alguna de ellas, hay que usarla, porque no son tantas las oportunidades. Esta ley es virtud del movimiento de mujeres. Quién presentó el proyecto es secundario, (porque) la centralidad es nuestra.