03|12|2020

Las deudas de la paridad posible

24 de octubre de 2020

24 de octubre de 2020

La ley avanza en la igualdad entre varones y mujeres, pero el mapa político y judicial aún no cambia. La fórmula para la gobernación y el Senado patriarcal.

A partir de ahora, hay Ley de Paridad en Santa Fe, pero van a pasar varios años hasta que cambie el mapa político y judicial. Falta para que haya un aluvión de mujeres en las estructuras de poder. Las razones son varias y el trasfondo evidencia que se logró la ley posible, una expresión que se escuchó mucho en las últimas horas en boca de las diputadas y muestra lo espinoso que sigue siendo el tema y lo difícil que es quebrar los órdenes establecidos. En este contexto, la alternativa de quienes la promovían era quedarse sin ley. Ante la disyuntiva, eligieron avanzar y este texto se convirtió en un nuevo escalón.   

 

En el sistema electoral de Santa Fe, los concejos municipales se renuevan por mitades, las comisiones comunales, cada dos años y la Legislatura, integralmente cada cuatro años. El texto sancionado prevé una implementación por etapas. Por eso, se estima que recién en 2023 va a notarse una mayor participación de mujeres.

 

 

 

En las elecciones intermedias del año próximo, por ejemplo, la paridad solo va a ser exigible en las listas de concejales. En ese contexto, la buena noticia, en los casos de los concejos más numerosos, como los de Santa Fe y Rosario, es que, como ya existían ordenanzas de paridad, los índices de participación de mujeres son muy altos. En Rosario, incluso, el Concejo tiene un 53,3 por ciento de escaños ocupado por mujeres.

 

Algo similar va a ocurrir en la Cámara de Diputados. El artículo quinto de la flamante ley detalla cómo se integran paritariamente los cuerpos colegiados. Este nuevo régimen electoral establece que las listas deben tener paridad, pero no una alternancia de varón - mujer, sino que puede haber dos personas del mismo género y recién en el tercer puesto tiene que haber alternancia. El sistema electoral indica que el frente mayoritario se lleva 28 bancas, de las cuales, a partir de 2023, sí o sí 14 deberán ser para mujeres. El resto se divide por el sistema D´Hondt y ahí podría haber algunas diferencias de más o menos 1 en los casos de los frentes que les toque una cantidad de bancas impar. La Cámara baja, por caso, tiene hoy una composición del 46 por ciento de mujeres, que se logró aun sin la ley de paridad, con la militancia de las mujeres de cada uno de los partidos, por lo que se espera que, cuando se aplique el nuevo sistema, será incluso superador.

 

 

 

Sin embargo, el panorama sigue siendo muy oscuro en el caso del Senado. La ley exige paridad en las duplas departamentales, pero no determina el lugar que ocupa la mujer en esa propuesta. Entonces, puede suceder que todos los titulares sean varones y las mujeres sean las suplentes y siga habiendo, como hoy, una Cámara alta con el histórico 5,2 por ciento de participación de mujeres. Es decir, solo una de las 19 bancas o, peor, ninguna.

 

EN EL PODER EJECUTIVO. En las elecciones pasadas, todos los partidos presentaron fórmulas paritarias para gobernador/a y vice. Sin embargo, el texto de la ley queda un paso atrás y no exige la paridad en esos binomios. Respecto del gabinete, el planteo es tibio. La norma le recomienda a quien sea titular del Ejecutivo provincial tener en cuenta la paridad para armar su equipo de trabajo, pero no lo exige. Hoy, la participación de mujeres en el gabinete provincial es del 36 por ciento, sin contar la Secretaria de Estado de Género e Igualdad. Si Omar Perotti atendiera esa recomendación, los próximos reemplazos de ministros -como informó Letra P, el mandatario estudia oxigenar su gobierno- deberían ser por ministras. 

 

EN LA JUSTICIA. Ese tono de deseo y no de exigencia marca también el apartado sobre la paridad en el Poder Judicial. Mucho va a depender aquí de la reglamentación que realice el Poder Ejecutivo y cuánto pueda avanzar en dialogar con la Corte Suprema sobre la aplicación de la ley en los tribunales santafesinos, pero se estima que una de las claves será que, a partir de ahora, los comité evaluadores de los concursos y el Consejo de la Magistratura tengan que estar integrados por mujeres y garantizar, así, una Justicia con perspectiva de género y mayor cantidad de juezas, fiscales y empleadas judiciales.

 

Hoy, en la Corte, solo hay una mujer, lo que da una participación del 17 por ciento. En el resto de la estructura de Justicia, las mujeres son mayoría, pero el 60 por ciento de los jueces son varones, lo que muestra que ellas van perdiendo posicionamiento a medida que la pirámide se achica y el poder aumenta.  

 

 

 

Queda claro que la Paridad en Santa Fe fue la ley posible, no la que querían las mujeres. Sin embargo, amplía derechos, cristaliza la paridad y, sobre todo, visibiliza el trabajo conjunto y potente de las diputadas de los distintos partidos. Si bien muchos artículos de la ley son operativos, ahora, la expectativa está puesta en la reglamentación que hará el Poder Ejecutivo y cuánto tardará en aplicarla.