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Furiase, Valerdi y Medina coinciden en que el proyecto girado al parlamento no presenta novedades técnicas, sino que apunta a darle más espalda al Gobierno frente a los acreedores. La bomba Kicillof.

Por 22/01/2020 14:33

Tras el envío al Congreso del proyecto de ley de Restauración de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Externa, tres economistas destacaron la voluntad de pago del gobierno de Alberto Fernández y coincidieron en que la iniciativa busca alcanzar un aval político a cuestiones técnicas para comenzar a negociar con los bonistas en el exterior.

El economista y director del estudio Eco Go, Federico Furiase, valoró el envío del proyecto al Congreso al asegurar que “es importante la velocidad que tenga la negociación de la deuda” y remarcó que “hay voluntad de pago” por parte del Gobierno, pero “no hay reservas suficientes para enfrentar los vencimientos de capital en dólares”.

“El mensaje del ministro Martín Guzmán fue muy claro: la prioridad es lograr la sostenibilidad de la deuda pública para lo cual se requiere estabilizar las variables macroeconómicas y empezar a crecer”, señaló el también docente de la Universidad Torcuato Di Tella en diálogo con Letra P.  

 

 

En la misma línea, el economista Juan Valerdi explicó que el proyecto, “más allá de las cuestiones técnicas, pretende alcanzar una señal política” antes de comenzar a negociar la deuda.

“Desde la parte técnica, (el proyecto) no tiene grandes secretos, no hay grandes cambios de lo que el Gobierno expresa día a día, pero sí expresa un pedido de señal política para que los legisladores definan qué tipo de país quieren y a costa de quién”, detalló.

En este sentido, Valerdi destacó que “la prioridad del Gobierno es la gente, la reactivación del mercado interno y la detención de los ajustes brutales para pagar deuda” y remarcó que “la provincia de Buenos Aires está alineada a la estrategia de la Nación” para negociar con los acreedores.

Por su parte, el economista Fabián Medina explicó que el proyecto es “una normativa para comenzar negociar” y coincidió en que se trata de “una cuestión más técnica sin nada nuevo en sus fundamentos”.

No obstante, consideró que es “un error” comenzar a negociar con los bonistas antes que con el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que la deuda con el organismo crediticio “no solo fue mal contraída por ser innecesaria, sino por la forma de devolución en plazos”.

“La deuda con los bonistas es pagadera en tiempo y forma con la recaudación normal de nuestro país. Me parece que acá lo importante es la negociación con el FMI, que en su momento fue corresponsable de la situación que hoy vive el país”, apuntó.

 

 

LA BOMBA KICILLOF. En cuanto a la decisión del gobierno nacional de no auxiliar financieramente a la provincia de Buenos Aires para afrontar el pago de unos 250 millones de dólares de capital por el bono BP21, los economistas coincidieron en que la medida es “clave” para negociar con los acreedores.

“Si bien un eventual default bonaerense tendría impacto en la cotización de los bonos soberanos y, eventualmente, en los niveles de la brecha cambiaria, no generaría un evento eruptivo en términos del curso de la negociación entre la Nación y los acreedores privados”, evaluó Furiase.

Valerdi también opinó que, si la Provincia entrara en cesación de pago, “no tendría por qué afectar a la negociación de la Nación”.

En cambio, Medina sostuvo que, si eso ocurriese, se complicaría la negociación de la Nación porque “un país limpio no es lo mismo que un país con una provincia, en este caso la más grande, en un default”.