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En un enero violento, sale ileso sin esconderse. Las emergencias pedidas por Perotti impulsan su liderazgo con eco en los intendentes frentistas. La Municipalidad, por ahora, soporta el veranito.
Por 20/01/2020 17:59

El intendente de Rosario, Pablo Javkin, viene surfeando un caliente verano santafesino con prolijidad. La ola de inseguridad en Rosario se devoró en dos semanas la tranquilidad social, y algún movimiento en falso podría hacer lo propio con parte del crédito del intendente que asumió hace poco más de un mes. Pero en este huracán, Javkin parece estar en el ojo de la tormenta, ese descanso donde hay cierta calma mientras alrededor todo vuela por los aires. En el remolino está el gobierno provincial tratando de mantenerse y no salir despedido. El intendente optó por colaborar con el ministerio de Seguridad y, de esta manera, mostrarse activo en la materia.

Estos roles, en gran parte, responden a la exclusividad de la responsabilidad del gobierno provincial en la seguridad pública. Pero también refleja que la figura de Javkin no se emparenta directamente con el socialismo, sino la condena hubiese sido en otros términos dada las críticas que tuvo el espacio político en la materia. El desmarque también es buscado. “Acá hay un fracaso acumulado de mucho tiempo”, sostuvo el intendente en Radio2.
 


Por otro lado, los hechos violentos reactivaron la discusión acerca de la emergencia en seguridad que pidió Omar Perotti a la Legislatura y que le fueron rechazadas. Y también reactivó diferencias hacia dentro del Frente Progresista. Mientras los intendentes se enfilan detrás de las demandas territoriales financieras y en seguridad más allá de los signos políticos, los legisladores no pierden de vista la disputa que mantienen con el gobierno peronista. Los jefes municipales creen que sus pedidos se diluyen en los legisladores que están más pendientes de la rosca. 

Los intendentes frentistas de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci, y de Venado Tuerto, Leonardo Chiarella, al igual que Javkin y el santafesino Emilio Jatón, no dudaron en firmar el convenio de coordinación con el gobierno de Perotti según confiaron a Letra P. Ni siquiera se fueron de Gobernación con los papeles para discutirlo partidariamente.

Javkin apuntaló el resto de las emergencias para los municipios, puntualmente la financiera.  “Es importante que se acuerden normativas de emergencia. En Seguridad, en cuestión alimentaria y financiera. Hay que encontrarle una vuelta a esto. Hay que salir de lo que sucedió a fin de año, Santa Fe tiene una historia de acuerdos”. “No es un momento de diferencias políticas ni de debate partidario (…) Hay que sacar a Rosario de ese lugar, y hay que actuar con coordinación total, no tenemos margen para discusiones”, sostuvo el líder de Creo en LT8.

El rosarino saca a relucir su moderación, sin que esto lo limite en el tablero político. Al contrario, a diferencia del resto de los intendentes, tiene el plus de empezar a consolidar su liderazgo, su “javkinismo” según su socia política María Eugenia Schmuck. El grupo de los intendentes tiene un eje en él desde donde descansar y demandar.
 


Fue sugerente la reunión con el radical y furioso crítico del socialismo Jorge Boasso y con el diputado nacional frentista Luis Contigiani, corrido de la representación del partido de la rosa por su postura en contra del aborto. El encuentro fue pocos días después de uno que mantuvo con Miguel Lifschitz. Hubo algunos murmullos, pero también los hay por la cercanía con Perotti, sobre todo en momentos en que la inseguridad podría ser motivo de distancia.

El intendente se muestra dinámico y sostiene un alto perfil público. Se mantiene como el celador de todos los temas competentes a la ciudad sin otro funcionario que se exponga. Un ejemplo es la reprobación que mostró cuando un movilero de televisión se calzó un chaleco antibalas y un casco para hablar de la inseguridad en Rosario. Por ahora los números en rojo del municipio pasaron a un segundo plano. El llamado plan de austeridad, que redujo gastos innecesarios y hasta triviales, le sirven para pasar el veranito.

Esperan recaudar más y ver impactar algunas medidas a partir de abril para poder continuar. Con un mes de gestión y cuentas limitadas, es prematuro saber qué políticas e inversiones de fondo podrá emprender el gobierno local. Por ahora comenzó a aplicar levemente lo prometido en cuanto a las soluciones a problemas cotidianos y de proximidad: un plan de bacheo en distintos puntos de la ciudad y de veredas, al menos en parte del centro.