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Mar del Plata, escenario de una disputa electoral clave y turbulenta

El actual intendente y su antecesor, con boleta corta. Cambiemos, con un cruce picante. Raverta, sin interna en Todos. El lavagnismo, con reducción de socios. Movimientos y expectativas.
Por 10/08/2019 11:56

Coherente con lo exhibido en las últimas ruedas electorales, Mar del Plata camina nuevamente hacia las urnas en un contexto de fuerte convulsión política y con un mar picado de ofertas. Lo anómalo de la fisonomía política de La Feliz se registra a primera vista cuando se advierte que tanto el actual intendente, Carlos Fernando Arroyo –por un lado-, como su antecesor en el cargo, Gustavo Pulti –por el otro-, se presentan con boleta corta.

Tras desprenderse del mandatario municipal, Juntos por el Cambio será la única fuerza que dirimirá en internas su candidato de cara a octubre. La contienda aquí será entre el ultra PRO Guillermo Montenegro y la radical Vilma Baragiola. Tras el cierre de listas del pasado 22 de junio, también figuraba un cruce interno en el Frente de Todos, entre la diputada nacional Fernanda Raverta y el empresario Horacio Tettamanti.

Sin embargo, este último bajó su precandidatura días atrás al denunciar que no le permitieron participar con lista larga (junto con los cuerpos nacionales y bonaerenses), razón por la que no tenía intención de participar de una “interna chiquita”.
 


Raverta será la única postulante de Todos, luego de barrer también, antes del cierre de listas, al ex intendente Pulti, quien tenía intenciones de participar de “una gran interna” en ese esquema, algo que finalmente no le fue concedido. De todas formas, el hoy precandidato de Acción Marplatense (su sello vecinal) manifestó públicamente su respaldo a la postulación de los Fernández, con la intención de arrastrar votos de ese rincón. Raverta, en tanto, apostará a capitalizar el efecto arrastre de las listas presidencial y bonaerense.  

Sin lugar en Cambiemos y con la negativa de Lavagna para que juegue en su espacio, Arroyo competirá bajo su sello vecinal de Agrupación Atlántica, rodeado en la lista de concejales por sus funcionarios de la mesa chica, algunos de los cuales fueron acusados por los ex socios de Cambiemos como quienes acentuaron el distanciamiento del hombre del piloto azul con el vidalismo. El intendente apostó a exaltar en el último tramo algunos aspectos en materia de obras y también ponderó el “desendeudamiento” alcanzado por su administración, buscando confrontar aquí con su antecesor Pulti. También, dedicó en las últimas semanas algunos mensajes a Vidal y el “destrato” bonaerense.
 


En Juntos por el Cambio fue intensa la campaña de los precandidatos Montenegro y Baragiola. Sin perspectivas de una integración armónica post PASO, las coincidencias pasaron por la intención de pegarse a la figura de María Eugenia Vidal y deslizar dardos hacia la figura de Arroyo. “Esto no es 2015”, marcaron a Letra P desde uno de los rincones para no observar un trabajo totalmente mancomunado entre los distintos sectores de la vida interna cambiemista. Lograr que eso se dé resultará una tarea fundamental para el oficialismo de cara a la construcción futura.

Montenegro acentuó la exhibición de padrinazgos de funcionarios bonaerenses y nacionales, mientras que Baragiola sumó algunas adhesiones de correligionarios que se habían alejado de Cambiemos, como el caso del ex titular de la UCR Mar del Plata y actual concejal alfonsinista Mario Rodríguez, quien hasta el último minuto previo al cierre de listas asomaba como posible precandidato de Consenso Federal. Sin embargo, corrido de escena allí, Rodríguez pegó el portazo al lavagnismo y sumó esfuerzos a la campaña de Baragiola.
 


El edil alfonsinista no fue el único que se fue de Consenso. El GEN marplatense también formalizó semanas atrás su ruptura con el lavagnismo al hacer foco en el peso de la lapicera del gastronómico Luis Barrionuevo a la hora de confeccionar las listas. Así, el único precandidato lavagnista es el dirigente de Sumar Santiago Bonifatti.