Las magras actuaciones golpearon al ministro de Desarrollo Social bonaerense, Santiago López Medrano, en San Martín; al ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, en La Matanza; al subsecretario de Gestión Municipal del Ministerio del Interior, Lucas Delfino, en Hurlingham, y al concejal y subsecretario de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social, Ezequiel Pazos, en José C. Paz.
También, al subsecretario de Tierras, Urbanismo y Vivienda de la provincia, Ever Van Tooren, en Esteban Echeverría; al concejal y ex director nacional de Medios Digitales Pablo Alaniz, en Florencio Varela; al concejal y funcionario de Desarrollo Social bonaerense Gabriel Mércuri en Lomas de Zamora y al ex titular del PAMI Carlos Regazzoni en Almirante Brown. El círculo de fracasos incluye al periodista Luis Otero, figura con la que el vidalismo intentó frenar el aluvión de votos kirchneristas en Avellaneda, y al actor y actual concejal Segundo Cernadas en Tigre.
Lejos de las expectativas pre electorales y del poblado conurbano, menos de una decena de candidatos del interior bonaerense quedaron cerca de la victoria en octubre y se ilusionan con levantar los brazos en lo máximo del podio. Con un escenario abierto, se frota la manos el candidato de Mar del Plata Guillermo Montenegro. Javier Iguacel, ex ministro de Energía, quedó muy bien posicionado en Capitán Sarmiento. También, el concejal del PRO en Ramallo Gustavo Peiré tiene amplias chances de superar al oficialismo. En Monte, los resultados entusiasman al radical José Castro y en Necochea, al titular del Consorcio de Gestión del Puertio de Quequén Arturo Rojas. Lo mismo sucede en Saavedra con el dirigente radical Gustavo Notararigo y, en Roque Pérez, el concejal Juan Cravero quedó cerca del intendente.
VOTOS PARA OCTUBRE. Como contó este portal, en muchos municipios amarillos hubo un importante corte de boleta favorable a los intendentes y perjudiciales a los objetivos reeleccionistas de Macri y Vidal. En el caso de los “sin tierra” pusieron la gestión de la provincia de Buenos Aires y la imagen de la gobernadora como principal herramienta de campaña para sumar votos en los municipios donde gobierna el peronismo.
Antes de las PASO, en la usina de campaña vidalista se aspiraba no sólo a consolidar su poderío en los distritos que conduce el oficialismo sino, además, avanzar en municipios del conurbano bonaerense gobernados por el peronismo. Las proyecciones estimaban que podían triunfar en General San Martín, Hurlingham e Ituzaingó, distritos de la Primera sección donde el oficialismo ya conduce diez de los 24 distritos. Basaban su optimismo en la buena performance alcanzada en turnos electorales anteriores. En distritos con estimaciones adversas como La Matanza o Merlo, Juntos por el Cambio buscaba recuperar el voto desencantado y achicar diferencias con un peronismo que se sabe ganador. En otros, como Florencio Varela o Tigre, apuntaban a crecer y dar el batacazo en 2023.
DOS CAMINOS. La distancia con quienes lideraron las primarias obliga a los principales candidatos territoriales de Juntos por el Cambio a rever su estrategia de cara a ocubre. Según un sondeo de Letra P entre candidatos y dirigentes diversos, si bien no hay un molde que pretenda ser aplicado en todos los casos, dada los escenarios disímiles, hay dos ejes que sobrevolarán la salida hacia octubre. Por un lado, los que quedaron con chances de revertir los resultados y alzarse con la victoria buscarán potenciar su perfil. Por el otro, un amplio grupo concentrará su trabajo en salvar la ropa del Presidente y ayudarlo a que llegue a la segunda vuelta.
“El objetivo de los sin tierra será profundizar el respaldo a Mauricio Macri para ganar en el orden nacional o llegar al ballotage, y para acercar a María Eugenia Vidal a un milagro en la provincia. La idea no es ir en búsqueda de los votos propios, sino aumentar el piso para los candidatos de arriba”, señaló a este portal un dirigente del conurbano, hilvanando una estrategia macro para reubicar al líder PRO.
La jugada es un gesto de sinceridad ante el devastador escenario. Con diferencias superiores a los diez puntos, la estrategia será abrazar la posibilidad que garantice mantener cierto poder. Derrotada Vidal, sin chances en el orden local, la mira se enfocará en militar y robustecer la golpeada imagen del Presidente y acercarlo a un escenario de segunda vuelta contra la fórmula de los Fernández.
Tal como ocurrió durante la campaña pre PASO, a grabador encendido ningún candidato se anima a hablar de corte de boleta y mucho menos de “esconder” a los líderes del oficialismo. Tampoco quieren alimentar la estrategia de que solo militarán la imagen de Macri para posibilitar su reelección. Al unísono, llaman a respaldar todos los tramos de la papeleta de Juntos por el Cambio, hablan de redoblar la cercanía con el vecino y van por aquel a quien no le convenció ninguna propuesta o que esquivó el cuarto oscuro.
En el medio sobrevuela el interrogante sobre el financiamiento de lo que resta de la campaña. Agotadas las posibilidades de llegar a los municipio -e incluso de revalidar la gestión nacional y provincial- la participación económica de la militancia de base podría entrar en crisis, sobre todo teniendo en cuenta que antes de las PASO el partido sólo destinó recursos para ayudar a revalidar la gestión de los intendentes propios. La caja local de la mayoría de los “sin tierra” se ató a las cenas de recaudación y a buena voluntad de los integrantes de las listas. Con la certeza de quedar afuera de cualquier reparto, las voluntades disminuyen sensiblemente y la recaudación se achica.
“Las medidas anunciadas por Mauricio van a ayudarnos a todos”, señaló esperanzado Alaniz, candidato a intendente por Juntos por el Cambio en Florencio Varela, quien saludó el paquete de iniciativas nacionales post derrota electoral. En diálogo con Letra P, sostuvo que en sintonía con la campaña previa seguirán trabajando en “reuniones, encuentros mano a mano con vecinos y escuchando el mensaje de la urna”. Si bien el dirigente PRO ve complicado poder revertir los resultados locales, ata su aspiración política al próximo escenario electoral. “Seis de cada diez vecinos no votaron la propuesta intendente (Andrés Watson). En Varela hay ánimo de recambio y nosotros estamos cada vez estamos cerca. En esta elección nos fue mejor que en la PASO 2015 y que la de 2017. El oficialismo perdió muchos puntos entre la boleta local y nacional. Estamos muy consolidados”, señaló.
“La campaña será similar, territorial, de abajo hacia arriba”, señaló David Zencich, candidato de Merlo, y apuntó que camino a octubre insistirá “con la boleta completa”. “No creo en la necesidad de militar un tramo y otro no”, destacó.
Juan Cravero, de Roque Pérez, a tono con su líder política, la diputada nacional de la Coalición Cívica Elisa Carrio, apuntó a que la estrategia para achicar la diferencia que lo distancia del intendente Juan Carlos Gasparini es captar al ciudadano que no asistió a votar y a quien prefirió el voto en blanco. “Hubo 700 votos en blanco, que significan casi 10% de voto válido, y alrededor de 10 mil vecinos no votaron. En octubre es una elección abierta, daremos todo lo que podamos y vamos presentar el gabinete con el que pienso trabajar”, señaló.
En línea con Zencich, apuntó a militar la boleta completa. “Dialogo con la gobernadora, no la voy a esconder. Acá Vidal y Macri ganaron. Voy a ir con boleta completa, orgulloso, buscando que el Presidente llegue al ballotage y para que Vidal pueda revertir el resultado”, señaló.
En Cañuelas, Santiago Mac Goey aseguró que camino a octubre armaron un “frente post PASO con el radicalismo” y encararán “la campaña todos juntos para terminar con el mandato del kirchnerismo”. En sintonía con la estrategia del candidato de Roque Pérez, el dirigente PRO indicó que la apuesta es captar el voto del que no participó en las PASO y del voto en blanco.
También Anabel Arboledas, de Marcos Paz, apuesta a la suma de opositores para superar a Ricardo Curutchet. “Ya estamos trabajando y estamos convocando a todos los sectores que quedaron afuera, que no llegaron a la general”, indicó. Y destacó ser la adversaria con más respaldo electoral.
Sorprendidos por la aplastante derrota, los dirigentes territoriales del vidalismo bonaerense se sacunden las esquirlas del golpe en las urnas y diagraman los pasos a seguir. El miércoles al mediodía se reencontrarán en la Casa de Gobierno provincial con su jefa política, Vidal. Algunos no lograron reunirse con ella antes de las PASO y ven con esperanza el cónclave donde harán un balance de las Primarias. A las puertas de esa cita, esperan que se motoricen los lineamientos para caminar hacia octubre. En el mientras tanto, cada uno rediseña su propio caparazón.