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Cree que puede arrebatárselos al peronismo y sumar para la gran canasta en territorio hostil. Basa su ilusión en resultados electorales previos.
Por 10/07/2019 10:14

El plan electoral de María Eugenia Vidal aspira no sólo consolidar su poderío en los distritos que conduce el oficialismo sino, además, avanzar en municipios del conurbano bonaerense gobernados por el peronismo. En la usina de campaña de Juntos por el Cambio ponen especial atención en distritos de la Primera y la Tercera secciones debido a su peso electoral. Y, dentro del primer grupo, específicamente en tres en los cuales, estiman, tienen chances de ganar.

Por su caudal electoral, el conurbano constituye el ámbito central de la batalla bonaerense y los distritos más poblados, un termómetro que puede marcar la diferencia. Con la experiencia de dos elecciones y con cuatro años de trabajo territorial, el vidalismo ha construido un abanico de escenarios posibles. Diferencia tres objetivos en la estrategia diseñada para esta zona de la provincia que aporta una montaña de votos: retener las comunas que conduce, achicar diferencias en las que no tiene chances y arrebatarle otras a la oposición.

Según supo Letra P, en esta última lista el vidalismo ubica a General San Martín, Hurlingham e Ituzaingó, todos de la Primera sección, región donde el oficialismo ya conduce diez de los 24 distritos. Basa su optimismo en la buena performance alcanzada en turnos electorales anteriores.

En La Matanza (Tercera), comandada por Verónica Magario, y Merlo (Primera), por Gustavo Menéndez, las proyecciones electorales son adversas para Juntos por el Cambio. Allí, entonces, buscarán recuperar el voto desencantado y achicar diferencias con un peronismo que se sabe ganador.

 

 

SIN RECAMBIO. Alberto Descalzo es el único jefe comunal que conocen los vecinos de Ituzaingó. Fue electo en el primer comicio que tuvo el entonces flamante distrito en 1995 y ahora busca revalidar por última vez su lugar en el municipio.

En el reparto de cargos legislativos, Descalzo fue uno de los heridos de las listas seccionales. Esperaba ser recompensado por su lealtad a CFK y, en plan de recambio de conducción, buscaba posicionar a su hijo y jefe de Gabinete, Pablo Descalzo, como precandidato a intendente. Sin lugar, el refugio fue el municipio. Su hijo, por lo pronto, se anotó para reeditar el juego de 2015. Como en aquella vuelta, también encabeza la lista de candidatos a concejales, lo que lo dejará en la línea sucesoria en caso de ganar por el Frente de Todos. Completan la nómina funcionarios municipales, dirigentes del massismo y de Nuevo Encuentro.

Como en San Martín y Hurlingham, en el vidalismo proyectan un triunfo en Ituzaingó tomando como base los resultados electorales de las vueltas anteriores, el camino recorrido de sus candidatos y las críticas a la gestión que pesan sobre el intendente. En 2015, Descalzo superó por 2.300 votos al entonces candidato de Cambiemos, Osvaldo Marasco, hoy postulante de Consenso Federal y denunciante de la causa de los aportantes truchos en el oficialismo. Sin embargo, los resultados fueron adversos dos años después. En 2017 cayó ante el mismo frente por más de 7.000 sufragios y se debilitó en el Concejo Deliberante.

Pese a las distintas aspiraciones, el macrismo pudo resolver la interna y definió que el adversario fuera el concejal Gastón Castelnuovo, un dirigente que se referencia en el jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai. Su precandidatura fue ungida tras la firma de unidad con Gabriel Pozzuto, quien, tras encabezar la lista del triunfo en 2017, resignó sus intenciones de pelear por la intendencia y, como premio, fue incluido en la nómina de precandidatos a diputados nacionales en el casillero 29.

 

 

DIFERENTES E IGUALES. En el vidalismo analizan que en San Martín y Hurlingham los escenarios son similares: buenos resultados electorales inmediatos para Cambiemos (Juntos por el Cambio). Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta son los jefes comunales a los que busca desbancar. 

En 2015, en San Martín, Cambiemos obtuvo el 34,76% de los votos y quedó en segunda posición cinco puntos detrás del Frente para la Victoria (FpV). Pero, dos años más tarde, en las legislativas, ganó con 40,32% de los sufragios y relegó a Unidad Ciudadana (UC), que terminó segundo. Tuvo, sí, en la división de aquel peronismo una ayuda: ese año, el actual jefe comunal jugó para Alianza Frente Justicialista Cumplir, donde cosechó 9,40% de los sufragios, mientras que el massismo de la Alianza 1 País se quedó con el 11,82%.

En Hurlingham se observa la misma dinámica de crecimiento. Cambiemos quedó segundo en 2015 (28,36%) detrás del FpV, pero revirtió el resultado en 2017, cuando superó a Unidad Ciudadana y ganó con el 40,74%.

En San Martín, la defensa del peronismo la encabeza Katopodis, quien busca la segunda reelección. El armado de unidad dejó heridos en la tropa kirchnerista y volvieron a sobrevolar las críticas al intendente por quitarle su apoyo a Cristina Fernández de Kirchner en su aventura con el Frente Renovador, entre 2013 y 2015, y su apoyo a Florencio Randazzo, en 2017.

 

 

Katopodis, además, sufre el lastre de resultados adversos. En 2015, tras ganar la interna, si bien superó por más de 12 mil votos al entonces candidato de Cambiemos, el ex intendente Ricardo Ivoskus, no logró fidelizar el caudal cosechado en agosto por las distintas líneas que jugaron en el Frente para la Victoria, lo que le hubiese permitido ampliar la diferencia.

En 2017 fichó para el sello Cumplir y su lista quedó en cuarto lugar. No sólo fue superado por la propuesta de Letcher, que se mantuvo dentro del kirchnerismo y quedó segundo, sino que Cambiemos obtuvo 6.300 votos más que los cosechados por él en 2015.

En este territorio, Juntos por el Cambio apuesta sus fichas al ministro de Desarrollo Social, Santiago López Medrano, un hombre de formación peronista que en 2015 integró la lista de candidatos a senadores de la Primera por Cambiemos. Su precandidatura encontró el respaldo del radicalismo referenciado en Walter Carusso y del ivoskismo, espacio que, luego de resignar la interna por la intendencia, logró colocar dos referente en la lista de aspirantes a concejales. La precandidatura a vicepresidente de Miguel Pichetto acercó, además, al ex intendente Carlos Brown, quien, tras su paso por Cambiemos, había jugado con el massismo en 2015.

 

 

En Hurlingham, el intendente Zabaleta busca su primera y, ante el límite legal, única reelección. La victoria sobre el massista Luis Acuña en octubre de 2015 fue opacada por los magros resultados conseguidos en 2017, cuando, como Katopodis, apostó a la propuesta randazzista. Ese juego no sólo implicó la renuncia de siete de sus funcionarios, sino que lo arrojó al cuarto lugar en las PASO, ubicación que lo obligó a desandar el camino y cambiar de rumbo partidario. Antes de octubre, llamó a votar por CFK.

Para la próxima ronda electoral, el presidente del Concejo Deliberante y líder de la lista de UC en 2017, Martín Rodríguez, priorizó la unidad y se encolumnó detrás de la precandidatura de Zabaleta, pese a sus intenciones de competir con el intendente en una interna. Sin embargo y asumiendo sus preferencias en la elección anterior, el jefe comunal resignó lugares en la lista de concejales, armado que terminó mostrando la potencia del kirchnerismo, dado que logró cuatro de los cinco primeros lugares de la lista.

La carta con la que jugará el vidalismo en este distrito es Lucas Delfino, actual concejal y subsecretario de Relaciones Municipales de la Nación. Es la tercera vez que encabezará una boleta y apuestan a que el crecimiento escalonado le otorgue la victoria. En 2015, en su primera experiencia como precandidato a intendente, quedó lejos de Zabaleta, a diez mil votos. La oferta diversificada del peronismo y una gestión municipal cuestionada le facilitaron el triunfo en 2017, cuando aventajó al precandidato de UC -a quien finalmente el intendente apoyó- por tres mil votos.  

En el operativo electoral, el peronismo tiene en cuenta estas variables proyectadas por el oficialismo provincial. Sin embargo, apuesta a quedarse nuevamente con un triunfo no sólo porque vaticina una importante tracción de votos de las fórmulas nacional y bonaerense, sino por amplitud de las listas en el plano local. Al igual que en el orden federal y provincial y a diferencia de las elecciones 2015 y 2017, la oferta contiene al Frente Renovador, que se encolumnó detrás de los mandamases locales, quienes ven en esta unidad un camino para saltear los cálculos del vidalismo.