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Plan electoralista, inocuo para la gente y riesgoso para el tsunami del dólar

Medidas pro consumo que llegan tarde, cuando lo que acecha es una espiralización de la inflación. Sobre el drama cambiario, silencio. Todo sea por no morir en octubre.
Por 14/08/2019 11:07

Los anuncios económicos lanzados este miércoles por el presidente Mauricio Macri son de neto corte electoralista, algo que surge con claridad de sus dos componentes principales. Por un lado, la temporalidad de las medidas, que en todos los casos regirán por un período de 60 a 90 días, esto es desde hoy hasta el ballotage del 27 de noviembre con el que, pese a la paliza del domingo en las PASO, todavía sueña el Gobierno. Por el otro, porque apuntan exclusivamente a poner en acto, del modo en que le es posible en estas horas de pérdida acelerada de poder, lo que prometieron candidatos opositores como Alberto Fernández y Roberto Lavagna: poner dinero en el bolsillo de los argentinos.

 

 

Sin embargo, nada se dijo sobre cómo se piensa contener el drama financiero de estos días, lo que, de no ocurrir, convertirá a las nuevas medidas en un intento similar al de tratar de llenar de agua un balde agujereado.

Asimismo, las medidas parecen extemporáneas, lo que podría recortar no solo su efecto benéfico sobre las familias y el clima social sino también los propios cálculos electorales del oficialismo. Macri ordena ponerle plata a la gente en el bolsillo cuando ya parece tarde, debido a que la suba del dólar del orden del 25% registrada entre el lunes y el martes (y contando este miércoles…) le pone un piso del 5% a la inflación de agosto y del 50% a la anual. Y decir esto es ser conservador, ya que el final de la película de la devaluación todavía no se conoce.

Congelamiento de combustibles, aumento del salario mínimo, bono de $2.000 en septiembre y octubre para los trabajadores en relación de dependencia y $5.000 para los estatales, pagos extra de $1.000 de la Asignación Universal por Hijo, elevación del mínimo no imponible de ganancias… Es difícil pensar que, con la disparada de precios en ciernes, todo eso implique para los receptores un alivio que los libere de la sensación de atajar penales todo el tiempo en sus vidas cotidianas.

 

 

Será arduo, entonces, para el jefe de Gabinete, Marcos Peña, concretar su nuevo plan electoral conocido como “más tres, menos tres” para sobrevivir a octubre y llegara a noviembre. Este consiste en incrementar en esa medida los votos de Macri en octubre gracias al aporte de votantes que no concurrieron a las PASO y a lo que pueda quitarse a terceros candidatos y, en paralelo, restarlos en igual medida a Fernández con el argumento de que su aproximación al poder pone a los mercados patas para arriba.

 

¿Acompañará el FMI medidas que le ponen más presión al logro de las metas fiscales anuales cuando todas las concesiones que le supo hacer a Macri pierden sentido en la misma medida en que se evaporan sus posibilidades de reelección?

 

Los problemas son numerosos y las medidas parecen alejadas de constituir una solución. Todo lo mencionado implica más costos para las empresas y para el propio Estado en momentos en que sus ingresos (vía ventas y recaudación, respectivamente), lejos de aumentar, parecen entrar en un nuevo tobogán acelerado.

A propósito, ¿acompañará el Fondo Monetario Internacional (FMI) medidas que le ponen más presión al logro de las metas fiscales anuales, justo cuando el organismo encara la transición tras la salida de Christine Lagarde y cuando todas las concesiones que le supo hacer a Macri pierden sentido en la misma medida en que se evaporan sus posibilidades de reelección?

Por último, ¿dónde está la hoja de ruta para atajar el tsunami financiero desatado el lunes? Es eso, y ya no el drama del consumo, lo que amenaza con un incendio inminente. Hoy el mercado busca saber hasta dónde puede escalar el dólar, qué efectos inflacionarios va a generar eso, qué peligro puede entrañar un eventual desarme de depósitos bancarios en pesos, cómo se restaurará la confianza, cómo se cumplirá con el Fondo y cómo se pagarán los vencimientos de deuda.

Nada de eso estuvo presente en los anuncios del Presidente. No sea cosa que el mundo empiece a tener un problema, más serio todavía, con él.