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Los tres puntos del mapa que certificaron la catástrofe del macrismo

En el macrismo y en Todos ponían a Córdoba, Santa Fe y la Primera sección bonaerense como las claves del domingo. Allí configuró Fernández su victoria, sumado a los desdoblados distritos radicales.
Por 12/08/2019 19:57

Entre fines de junio y principios de julio, un grupo de intendentes peronistas de la Primera sección electoral bonaerense se reunió para revisar una planilla. En esa página estaban impresos los resultados del escrutinio definitivo de las elecciones legislativas de hace dos años, cuando la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como candidata a senadora, perdió en esa sección por poco más de 178 mil votos contra la boleta de Esteban Bullrich. Se pusieron como primer objetivo revertir ese número. Este domingo, la fórmula presidencial del Frente de Todos consiguió, en esa porción de la provincia de Buenos Aires, más de 1,6 millón de votos, 420 mil más que en octubre de 2017, mientras que Cambiemos perdió más de 420 mil contra esa misma elección. Literal y aritméticamente, el peronismo dio vuelta la sección. Las charlas informales entre los comensales de esa mesa iniciática en la madrugada del domingo –según el relato de uno de esos intendentes-, con el hecho consumado, eran en tono de deber cumplido.

 

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Cuando un sector del peronismo cordobés decidió romper con el plan separatista del gobernador Juan Schiaretti y trabajar para la campaña de Alberto Fernández, proyectaron una aspiración inicial: convertir los 19 puntos que obtuvo Daniel Scioli en la primera vuelta de 2015 en al menos 25. Con el correr de la tarea proselitista, que incluyó cuatro viajes en un mes del candidato de Todos a Córdoba, se empezó a fantasear con alcanzar el 30%. Ese número se fijó como meta el operador sorpresa que tuvo el albertismo en esa provincia, el senador nacional Carlos Caserio. La fórmula de los Fernández alcanzó este domingo el 30,4%. Mauricio Macri perdió más de 150 mil votos entre este domingo y esa misma primera vuelta presidencial.

 

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El desafío para Alberto Fernández era utilizar la recompuesta –al menos en términos electorales- relación del kirchnerismo con Omar Perotti para que el gobernador electo de Santa Fe se cargase al hombro la campaña del Frente de Todos en esa provincia. Costó. Tanto, que tuvo que interceder el propio Caserio para convencer al rafaelino de que se hiciera sherpa del candidato presidencial del peronismo, sobre todo en el norte santafesino. La tarea era convertir los votos perottistas en albertistas. Esa previsión se superó. Los 746 mil votos que Perotti sacó en las provinciales del 16 de junio fueron superados por los 856 mil de la fórmula Fernández de este domingo.

 

Los resultados de las PASO en la Primera sección electoral bonaerense.

 

LA PRIMERA PELEA. Tanto en Juntos por el Cambio como en el Frente de Todos ponían el ojo en esos tres distritos como definitorios del resultado nacional. Veían en estos tres puntos las claves para torcer el mapa nacional. Es cierto, el resultado de las PASO demuestra que el aluvión de votos que se llevó puestos a Macri y a la gobernadora, María Eugenia Vidal, puede encontrar sentido en otras provincias y otros cálculos, pero fueron la Primera sección electoral bonaerense, Córdoba y Santa Fe los enclaves en los que los candidatos concentraron sus cartuchos.

Esto quedó demostrado en los días previos a las PASO. Fernández y Macri reservaron a las dos provincias claves de la zona centro la última semana de proselitismo, con actos masivos de cierre incluidos. Además, Mientras el Presidente y Vidal clausuraron su campaña en Vicente López, Cristina acompañó a la fórmula de Axel Kicillof y Verónica Magario hasta su última presentación pública antes de que arrancara la veda. ¿Dónde fue? En Merlo, que, junto con el municipio que gobierna Jorge Macri, es parte de esa disputada Primera sección.

En octubre de 2015, la fórmula de Macri y Gabriela Michetti sacó el 32,9% de los votos, contra el 36% de Scioli, en la sección que suma a los corredores norte y oeste del conurbano. Este domingo, Juntos por el Cambio cayó al 29,7% (similar a lo que sacó en las PASO de hace cuatro años), pero la fórmula FF llevó los 36 puntos sciolistas a 50,6%.

Para esto, fue clave la incorporación de Sergio Massa a la alianza peronista. El massismo tiene en esa zona bonaerense su máxima influencia y sacar al líder del Frente Renovador de la oferta presidencial para, a su vez, sumarlo como candidato en la boleta de los Fernández inclinó definitivamente la balanza en las urnas que en el oficialismo y la oposición consideraban decisivas.

 

Morales, Valdés y Cornejo, los radicales desdoblados, con Macri en Casa Rosada.

 

EL PESO DE LA MINI REBELDÍA. Si hubiera que ampliar esta revisión a un cuarto foco de atención, ese foco sería Mendoza. Y si hubiera que ampliar, a su vez, ese enfoque, la extensión debería alcanzar a las tres provincias que gobierna el radicalismo. En las tres hubo victorias del Frente de Todos, algunas resonantes porque no se esperaba ese triunfo y otras resonantes por la amplia ventaja que le sacó el frente de la unidad peronista al macrismo.

La Casa Rosada se obsesionó con imponerle una estrategia a sus cinco gobernadores: que todos unificaran sus elecciones provinciales con las nacionales. Solo dos acataron esa orden y fueron los dos macristas: Vidal y el jefe de Gobierno porteño, Horario Rodríguez Larreta. Los tres radicales, Alfredo Cornejo (Mendoza), Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes) dijeron gracias y pasaron del convite. Fue, tal vez, el gesto de rebeldía más grande que haya registrado el partido boina blanca durante toda la gestión de Cambiemos.

Cornejo fue el vocero del primer resultado adverso para la Casa Rosada de este domingo. Mientras Smartmatic demoraba la publicación de los datos oficiales, el mendocino le habló a la prensa y admitió la victoria peronista por 2,5 puntos. Terminó siendo de poco más de tres puntos, 40,5% a 37,3%. Las previsiones auguraban allí, aunque peleada, una derrota de Fernández-Fernández. Así, Mendoza puso el primer mojón de lo que, a la postre, sería una catástrofe electoral para el macrismo.

Ahora, Cornejo tiene por delante una compleja tarea: evitar que la ola peronista se lo lleve puesto.

 

 

En Jujuy, Morales celebró su decisión de desoír el pedido presidencial y garantizarse su reelección con comicios desdoblados.

Es difícil de estimar cuánto hubiese hecho subir a Macri de haber ido juntos en la boleta o cuánto pudo haberlo arrastrado hacia abajo la imagen del jefe de Estado, pero los números reflejan que Fernández se alzó con el 46,1% de los votos en la provincia norteña, contra el 29.1% del Presidente. Es decir, una diferencia por encima del promedio nacional. El 9 de junio, cuando los jujeños eligieron gobernador, fue Morales el que rompió el techo de los 40 puntos y ganó la reelección con el 43,7%, mientras que Julio Ferreyra, su rival peronista, se quedó con el 32,8%.

Fue Corrientes la provincia que también puso en los teléfonos de la Jefatura de Gabinete datos no esperados por Marcos Peña. Un escenario de casi empate en la capital provincial y una avalancha de voto castigo al gobierno nacional desde el interior provincial le permitieron a los Fernández darle al Gobierno un durísimo sacudón en lo que consideraban terruño propio: fue 53% a 33%, 20 puntos de diferencia.

Sólo entre Córdoba, Santa Fe, Corrientes y Mendoza, Macri perdió más de 464 mil votos con respecto a octubre de 2015. En esos mismos cuatro distritos, Alberto Fernández sumó, contrastando las mismas dos aventuras electorales, 535 mil votos más que Scioli.