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“El votante radical entiende que para estar mejor no hay que volver al pasado”

Aliado y sustento electoral de Lousteau, el dirigente porteño compite por entrar a Diputados. Dice que, pese a la crisis, la base electoral de la UCR votará al Gobierno y que el oficialismo "cambió".
Por 26/07/2019 16:44

Emiliano Yacobitti recibe a Letra P en sus oficinas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA). De larga trayectoria en la política universitaria, fue secretario de Hacienda y ahora se desempeña como vicedecano de la casa de estudios ubicada sobre la Avenida Córdoba. A metros de allí, está la Plaza Houssay, la postal que eligieron el precandidato a senador Martín Lousteau y el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, para sellar la paz y tomarse una foto para blanquear su flamante alianza porteña, a horas del cierre de listas del pasado 22 de junio.

El ex presidente del radicalismo porteño explicará el acuerdo entre el PRO y la UCR y renovará sus críticas a las "prioridades" del Gobierno porteño, pero destacará el "la inversión en obra pública". "Seguimos marcando los mismos aciertos y, también, nuestras diferencias de prioridades", subrayará. Ampliando el foco y mirando el plano general de este turno electoral, dirá que "el votante radical entiende que para estar mejor no hay que volver al pasado".

Acostumbrado al perfil bajo y calificado internamente como un "armador", Yacobitti rompe el ostracisimo y este años compite por primera vez por un cargo legislativo. Es el candidato número tres a diputado nacional por la Ciudad de la boleta de Juntos por el Cambio, flamante frente electoral que parió la demorada fusión entre el radicalismo porteño y Lousteau con el Gobierno. 

 

FOTOS: Guido Piotrkowski (AGLP)

 

BIO. Estudió en el colegio Carlos Pellegrini de la UBA, militó en la política universitaria y se recibió en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde es profesor de Sistemas Contables y Vice Decano. Fue presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA) y de la Unión Cívica Radical (UCR) porteña y en 2019 se presenta por primera vez como precandidato del frente Juntos por el Cambio a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires.

 

-¿Qué balance hace de estos cuatro años de gobierno?

-Se hicieron cosas muy importantes para retomar el sendero al que tenía que volver la Argentina. A Macri le tocó asumir con un país que no tenía relación con el mundo, no tenía reservas, tenía un cepo cambiario, no tenía índices ni estadísticas. Esto no quiere decir que no se haya cometido ningún error. El balance que hago es que fue positivo. Hay que trabajar y escuchar mucho, por eso me parece muy importante que se haya ampliado el espacio.

-¿Qué balance hace del rol y el estado de la UCR, como espacio integrado al oficialismo, de 2015 hasta ahora?

-Para la consolidación de Cambiemos en 2015, el rol del radicalismo fue fundamental. Creo que hizo posible que Cambiemos se constituyera y eso le devolvió la alternancia a la Argentina y terminó con más de una década de populismo. El radicalismo debe tener un rol más activo dentro del Congreso y tenemos mucho para aportar y, sobre todo, entender que en una coalición política, si la sociedad no te vota a vos para ser quien lleva adelante el Ejecutivo, desde el Poder Legislativo tenés que proponer y controlar. También, creo que fue fundamental el mensaje que dio el radicalismo en la Convención de Parque Norte. Somos el partido que durante mucho tiempo trabajó para que se ampliara el espacio y llegara este frente nuevo, como lo es Juntos por el Cambio.

 

 

-¿Cree que de la crisis de 2001 a la actualidad es el mejor momento del radicalismo como espacio?

-Está haciendo lo que tiene que hacer. No sé si es el mejor o el peor momento, pero me parece que está colaborando para salir de una situación muy complicada de la Argentina. Porque también hay que reconocer que el gobierno de 2015 no fue un gobierno que asumió después de una crisis, cuando las variables estaban mejorando. Fue un gobierno que asumió justo antes de llegar al precipicio de una crisis y eso es lo más difícil. Después podemos subestimar o no ciertos alcances de la crisis, pero la realidad es que la Argentina estaba en un punto de inflexión.

-En la Convención de Parque Norte se notaron posturas encontradas en el partido. ¿Por qué no logra la unidad UCR?

-La UCR es un partido amplio y la mayoría de la Convención de Parque Norte propuso reformular la coalición, ampliándola. Es lo que pasó. Hubo un gran consenso. Por supuesto que hubo debate, porque somos un partido nacional y democrático en el que existe el debate. Es natural que existan debate y diferencias, pero, después de muchas horas, logramos un documento que dice ni más ni menos que lo que terminó pasando después. Pedimos que Cambiemos se ampliara, se reformulara y generara un nuevo frente político que hoy es Juntos por el Cambio. También, que en los casos donde no hubiera acuerdo se fuera a internas. Y hoy tenemos interna en varias provincias. Por supuesto, a alguno le puede gustar que haya habido más o menos, pero la realidad es que hoy tenemos un frente político más amplio y con reglas claras de cómo funcionar hacia dentro. Seguramente, va a haber que ir mejorando en el tiempo y el rol de la UCR va a ser fundamental. Pero en esa Convención hubo un consenso mayoritario.

 

 

-Históricamente, el radicalismo ha sido el instrumento de intervención de un sector de la clase media en la política y la vida pública. ¿Cómo cree que está ese sector tras estos años de gobierno de Cambiemos? ¿Se mantiene fiel a la UCR?

-Ese sector que representamos está luchando para estar mejor. Y entiende que la forma de estar mejor es no volver al pasado que nos trajo hasta acá y, obviamente, esperando que la clase política se siente discutir los consensos básicos para tener un país previsible en el tiempo para que esa clase media pueda desarrollarse. El votante radical entiende que para estar mejor no hay que volver al pasado. Para que esa clase media sea cada vez más grande, incorporando a sectores que hoy, lamentablemente, no pueden estar.

-¿Esta era la ampliación que pedían? ¿Una ampliación junto a un sector del peronismo y un candidato a vicepresidente peronista?

-Había distintas opciones. Una era ir a las PASO para elegir el candidato a presidente, como me gustaba a mí. Otra, ampliar el espacio cambiando el candidato a presidente. Y seguro podría haber habido muchas más. Pero lo fundamental era que se entendiera que el espacio debía ampliarse y generar una nueva coalición política, más grande. Por una simple razón: tenemos que enfrentar problemas muy difíciles y, si somos más y nos escuchamos, es más fácil encontrar las soluciones y llevarlas adelanta desde el Congreso.

 

 

-Entonces, ¿cuál es el balance de este nuevo formato de Cambiemos que devino en Juntos por el Cambio?

-Es un balance muy positivo

-¿Hay un repliegue de la UCR al no conseguir ni la interna presidencial ni la candidatura a la vicepresidencia?

-No, bajo ningún punto de  vista. El partido tuvo un crecimiento de 2015 hasta acá como partido. Pero a mí lo que me importa es sentir que podemos resolver las necesidades de la gente. También, aprendimos que tenemos que discutir más, que tenemos que dialogar más, que pensar distinto no es un problema. Es más un problema el que siempre te dice que sí que el que te corrige algo si cree que te estás equivocando. Lo que le falta a la Argentina ahora es consenso.

-Recién se refería a la heterogeneidad del radicalismo y las distintas visiones dentro del espacio. ¿Hacia dónde cree que va la UCR? ¿Cómo se imagina al partido en cuatro años?

-El radicalismo tiene el objetivo de lograr institucionalizar el frente político del que somos parte. Y mostrarle a la sociedad que este frente político es el que le va a garantizar que este país vuelve a ser lo que fue la Argentina. Pionero en educación y en salud y referente en cuanto a la industrialización. El radicalismo tiene ese rol y hacia ahí vamos. En 2013 dijimos que había que abrir los partidos a la gente y que las PASO eran una oportunidad para hacerlo. Los partidos son buenas herramientas si la gente participa a través de ellos.

 

 

-¿Cómo cree que trataron Macri y el PRO a la UCR? ¿Le dieron el lugar que esperaban?

-La UCR es un partido que no necesita que nadie le dé un lugar en particular. Tiene la suficiente representación como para ganárselo. Lo que tiene la UCR es responsabilidad de la UCR, no de Macri.

-En la Ciudad de Buenos Aires, el radicalismo y Lousteau confrontaron con Larreta y ahora compartirán boleta. ¿Qué cambió?

-Lo primero que cambió fue el oficialismo, que también se amplió. No creo que Lousteau ni la UCR se hayan incorporado al oficialismo. Generamos el frente político más amplio en la historia de la Ciudad de Buenos Aires, que incluye al radicalismo, al socialismo, la Coalición Cívica, el PRO y Confianza Pública. Creemos que hay que discutir de una manera que es reconociendo lo que el otro hace bien.

 

 

-Tiene muchos años de militancia, pero nunca compitió por un cargo legislativo ¿Por qué aceptó ser candidato?

-No fue una decisión personal, fue una decisión del espacio y del grupo en el que venimos trabajando hace mucho tiempo. Es un orgullo que depositen la confianza en uno para ocupar un rol así. Creo que desde la Ciudad podemos dar el ejemplo de cómo tenemos que discutir.

-¿A qué se refiere?

-Venimos de un 2015 donde, más allá de proponer ir a una interna en las PASO, discutimos y los que nos tocaba no ser parte del oficialismo decíamos que lo que parecía raro en una campaña es la que queríamos construir sobre lo hecho, no volver a cero. Hoy me siento orgulloso de ese tipo de competencias electorales donde uno discute diferencias, pero con propuestas que hagan que la Ciudad en 2019 sea mucho mejor que en 2015. Venimos trabajando muchos temas en conjunto en la Legislatura, como el mapa del delito, la ampliación de los Cesac, vacantes de las escuelas, que tienen que ver con las prioridades de las que hablamos en la elección de 2015. Me parece que lo que hicimos en la Ciudad es importante y hay que demostrarle a la sociedad que discutiendo de manera propositiva es como se pueden resolver los problemas de la Argentina.

-El radicalismo pasó de no tener legisladores a incrementar en cuatro y, posiblemente, en nueve sus miembros en la Ciudad. ¿Se imagina un bloque propio y cómo imagina la convivencia con los aliados de Juntos por el Cambio?

-La convivencia tiene que ser con respeto, autonomía y entendiendo que, cuando uno gobierna, tiene que hacerse cargo de los problemas también. En eso nuestro trabajo legislativo es claro porque apoyamos siempre las iniciativas en las se coincide. Ahora no veo cuál va a ser la diferencia. Así como no creo que uno, por participar de un frente amplio, pierde independencia, creo que, si mantenemos nuestra coherencia, no vamos a tener problema con el Gobierno de la Ciudad en los próximos años.

 

 

-¿Qué debería cambiarse de la actual gestión?

-De 2015 hasta hoy marcamos aciertos, vinculados a la obra pública, y diferencias en las prioridades. De esas cosas, muchas se fueron cambiando y otras quedan por hacer, como en educación. Tenemos 56 escuelas nuevas. Vamos a tener nueve mil vacantes nuevas en la Ciudad. Seguramente, en salud hay cosas que hay que terminar de resolver, porque los Cesac tienen que tener mayor nivel de complejidad. Incluso se disminuyó la mortalidad infantil en la Ciudad.

-¿Cómo evalúa la gestión Macri en Educación?

-El gobierno de Macri acomodó, sobre todo en el sistema universitario, desajustes que había en cuanto a las asignaciones presupuestarias y puso el tema dentro de sus prioridades. Si uno hace la comparación, en dólares, del presupuesto que tiene la UBA con el de cualquier universidad de Latinoamérica, va a dar que es muy poco. Pero me parece que esas cosas las tenemos que arreglar con el tiempo, desde afuera y dentro de la universidad. El Gobiernom puso como prioridad la educación superior.

-Le propongo hacer un ping-pong de dirigentes políticos... Empezamos por Mauricio Macri

-El Presidente de la Nación

-Martín Lousteau

-El futuro

-Daniel Angelici

-El presidente de Boca

-Alfredo Cornejo

-Un gobernador eficiente

-Cristina Fernández de Kirchner

-El pasado