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Sensación de primera vuelta en el Círculo Rojo

Empresas líderes encargan y miran encuestas que muestran una elección que se puede cerrar en octubre. El resultado los puso a hibernar en la militancia. Tensa calma y desconfianza en los medios.
Empresas líderes encargan y miran encuestas que muestran una elección que se puede cerrar en octubre. El resultado los puso a hibernar en la militancia. Tensa calma y desconfianza en los medios.
Por 26/07/2019 10:25

“Los dueños somos pocos y los que sufren las consecuencias, muchos más”. El empresario, pope de una alimenticia, se reclina en su asiento mientras teoriza sobre el voto del Círculo Rojo. Mira en su celular una encuesta encargada a una de las tantas consultoras que miden intención de voto. El trabajo muestra una ventaja de entre cuatro y cinco puntos a favor del candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, en la contienda con el presidente Mauricio Macri. Y arroja como preocupación central del votante la pérdida de puestos de trabajo y el miedo a no poder sostener su empleo. Ese indicador es el que más creció -según el trabajo- a lo largo de este año. En el detalle, la encuesta asegura que, en realidad, esa diferencia es alta o baja no en relación a la posibilidad de ser descontada, sino en cuanto a la cercanía o no de los Fernández al 40%. Es algo similar a lo que afirmó Federico Aurelio, de Aresco, que ubica a la oposición en torno a ese porcentaje. O Carlos Fara, que admite en público una preocupación del Gobierno por una diferencia que aún no es menor.

 

Macri tiene alineados a los CEOs, que desconfían del voto de las bases. 

 

Los conteos (siempre falibles) y algunas charlas que dan especialistas y consultores en empresas le abrieron la puerta a la chance de un triunfo en octubre. Independiente, incluso, de la diferencia que pueda surgir en las PASO de agosto. Esas encuestas miden un alto componente de voto en blanco y mucho de la derecha comiéndole votos a Cambiemos. Un peronismo que no crece exponencialmente pero que, ayudado por la crisis, tiene potencial de mejorar si el segundo semestre no fuera lo que el Gobierno se imagina. El voto blanco no es un dato menor, porque, de cara octubre, pone al cuatro sobre diez en cuatro sobre nueve. Ergo, un 40% podría transformarse en 41,5 o 42, sin contar indecisos. Peligroso para cualquier fuerza que quede en segundo lugar.

El CEO que mira la encuesta en su celular inició 2015 apoyando a Cambiemos y confiesa que el voto empresario irá en forma masiva a Macri, pero que sus empleados y la mayoría de las pymes “están muy golpeados” y “difícilmente” apoyen al oficialismo. Es casi lo mismo que siente todo el establishment. “Nosotros pagamos encuestas propias para que no nos mientan, porque las encuestas que se ven en los medios tienen resultados que nosotros no palpamos ni en la realidad ni en nuestras fábricas”, se sinceró otro industrial grande, con negocios en todo el mundo.

Hace unos días, en un almuerzo cerrado, un hombre del campo bromeó: “Lo estamos dejando sólo a Héctor, che. Metámonos”, dijo entre risas. Héctor es Magnetto, el CEO del Grupo Clarín. Sus colegas lo ven jugando y yendo al frente en una campaña en la que se discuten pocas ideas y se apela al archivo o a la sobreactuación para sacar ventaja. El hombre del holding, como la mayoría de sus pares, viró al macrismo puro tras la caída en desgracia de Roberto Lavagna.

 

"No es una pipa", de Magritte, un ejemplo de distorsión de la realidad que planteó un empresario en la era K. 

 

Los empresarios que tienen buena relación con sus sindicatos comparten sondeos. No son pocos los gremios que relevaron intención de voto. En el aire, lo que se observa, es un puñado de CEOs que parecen querer saltar el cerco informativo para ver la realidad, sea cual fuere. Salir de los microclimas. Un ejercicio complejo pero vital, sobre todo para su preocupación central, que es mantener los negocios a flote gane quien gane y con las reformas que reclaman.

Recuerdan algunos los años del kirchnerismo y esa misma historia de creer y exagerar escenarios. En un artículo de La Nación, el periodista Francisco Olivera contó una anécdota: en medio de la disputa por los números falseados del INDEC de Cristina Fernández, el textil Teddy Karagozian citó el cuadro de René Magritte que muestra una pipa. Debajo, una leyenda: “No es una pipa”. La afrenta costó lágrimas e inspecciones dirigidas de la AFIP.

Otro caso de la micro gesta independista del pensamiento: circuló como reguero de pólvora, vía WhatsApp, la entrevista que el Diario Financiero de Chile le hizo al economista argentino Guillermo Calvo, hombre escuchado por los capitales del exterior. Allí, el especialista dijo que “un gobierno con Cristina puede ser más creíble que el de Macri”, además de criticar las políticas actuales y su visión en el exterior. Una gema en tiempos de fake news.

 

Pichetto si, Peña no. Inquieta del macrismo la continuidad a más velocidad. 

 

“Mauricio tiene que entender que nosotros no queremos a Cristina, pero tampoco hacer lo mismo pero más rápido” es la frase que pronuncia el jefe de una automotriz, que ya paladea los problemas del acuerdo con la Unión Europea en un mercado interno deprimido.

Lo que los entusiasma de Cambiemos es Miguel Pichetto y se ilusionan con que el ex kirchnerista pueda ocupar lugares que hoy maneja el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el cuadro más resistido por el establishment. Todo, mientras el Gobierno pide dinero para la compaña en los círculos de poder, algunos quejosos, como los constructores de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), que refunfuñan por el fracaso de la promesa de un éxito del esquema de PPP.

En el Gobierno, en tanto, dicen que la “única encuesta que vale son las PASO” y prescinden de los números. El escenario tiene dos intríngulis: el primero, si esta diferencia o paridad es similar o radicalmente diferente a la grieta de 2015 y le permitirá al Gobierno crecer por sobre sus posibilidades. La segunda, casi la más importante, quién hará la devaluación. El congelamiento del dólar que artificialmente edificó Cambiemos para ser competitivo en las primarias está al borde del estallido. El peronismo presiona para que el que devalué sea Macri, antes o después de octubre. Y el Gobierno está empecinado en lograr calma post PASO para poder manejar con más calma. Un menú de varios pasos que recién sirvió los aperitivos.