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El gran desafío del candidato oficialista, Javkin, es contener los votos adversos en la interna. El PJ hizo una buena elección con Sukerman, pero tiene que lidiar con el voto antiperonista.
Por 15/06/2019 19:35

La carrera a la intendencia de Rosario llegará a su fin este domingo con dos fuerzas con chances de gobernar: el Frente Progresista y el PJ. En juego está la hegemonía del oficialismo, que gobierna de la mano del socialismo hace 30 años de manera ininterrumpida. El principal rival es el peronismo, que unió sus espacios y promete dar pelea. Cambiemos no logró romper la polarización. 

El candidato de Juntos, Roberto Sukerman, descontó muchos puntos al gobernante Frente Progresista luego de unas PASO que parecían finiquitadas a favor del oficialismo. La interna entre el espacio Creo de Pablo Javkin y el socialismo que llevó a Verónica Irizar alcanzó un 36,05%, mientras que el peronista llegó al 22,8% y le alcanzó para ser el más votado individualmente.

En las últimas semanas, las encuestas hablaron de una paridad entre los candidatos producto de unas internas muy atractivas que suponen fuga de votos para las generales. Uno de los ejemplos más gráficos es el del radical Jorge Boasso, quien compitió dentro de Cambiemos pero que decidió apoyar al candidato Javkin, con pasado en la UCR, para que a Rosario “no la gobiernen los K”.

 

 

 

Este voto antiperonista no sorprende ni espanta hacia el interior del Frente Progresista. Incluso el candidato Javkin ha apuntado contra el kirchnerismo en las semanas previas con frases decoradas con “los bolsos de López”, “obras de los amigos que se hicieron millonarios”, “el Goliat de la corrupción”. En los últimos días, desde el espacio confían en que la paridad comenzó a romperse y Javkin será el intendente a partir del 10 de diciembre.

Javkin habla de defender lo logrado y profundizar lo hecho. Propone más cercanía con el vecino que en los últimos días impulsó con una “Maratón de propuestas” en 30 puntos de la ciudad. Sukerman afiló su discurso contra su competidor. Habla de un desgaste en una gestión de tres décadas y apunta al electorado de la periferia de Rosario donde se hace fuerte.

 

 

Los otros dos candidatos son Roy López Molina, quien supo ser la esperanza macrista en la ciudad tras su arrasadora victoria en las elecciones intermedias del Concejo municipal. El salvavidas de plomo del macrismo dilapidó sus chances al punto que intentó despegarse del sello en las últimas semanas. Los sondeos lo muestran en torno al 15%. El otro es Juan Monteverde, del joven espacio de centroizquierda Ciudad Futura. Decidió no competir en una interna contra el PJ y medirse. Peleará el tercer puesto a Cambiemos.

LO QUE SE JUEGA. Indudablemente, habrá un cambio en el perfil de la gestión a partir del 10 de diciembre, más allá de la obviedad que significaría que el peronismo asuma tras 30 años de socialismo. Es que la figura de Javkin también promete cambios por más que integre el Frente Progresista. Una profundización de políticas y continuidad de gestión como promete será transitada bajo un dirigente que no es socialista y tiene sus matices. Más control y mantenimiento de la ciudad es la gran diferencia que promete desde las internas.

Por último, vale decir que la máxima santafesina respecto a que el ganador de Rosario le otorga el triunfo al gobernador se mantiene caliente en estas elecciones. Si bien no es matemática, el comportamiento del electorado rosarino apalanca la gobernación.