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El Gobierno envió el pliego que analizará la comisión de Acuerdos del Senado, presidida por un peronista. Está tercero en el orden de mérito que encabeza el juez Alejo Ramos Padilla.
Por 14/06/2019 16:44

Laureano Alberto Durán es el candidato del oficialismo a ocupar el poderoso juzgado electoral bonaerense, que tiene a su cargo el control de las elecciones en el territorio de mayor peso específico en el mapa electoral nacional, tal como Letra P anticipó el pasado 29 de marzo. El Gobierno envió el pliego al Senado, pero en el peronismo aseguran que la postulación no será avalada.

Durán, un ex funcionario mimado de La Cámpora, ahora es agradable al paladar PRO. Pese a estar tercero en el orden de mérito, la Casa Rosada ya envió el pliego que deberá ser tratado en la comisión de Acuerdos de la Cámara alta, que preside el salteño Rodolfo Urtubey.

Sin embargo, esta movida trae aparejada otra sorpresa. En caso de prosperar el proyecto del macrismo, dejará relegado al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, uno de los magistrados incómodos para el oficialismo que investiga una presunta red de espionaje ilegal apalancada desde el Estado, que desde principio de 2019 mantiene en estado de turbulencia constante a los operadores políticos y judiciales del macrismo.

 

 

Las audiencias en el Consejo de la Magistratura para conformar la terna de aspirantes a ocupar el sillón vacante en el Juzgado Federal 1 de La Plata (con competencia penal y electoral) no trajeron demasiadas sorpresas. En un marco complejo para el oficialismo, golpeado por la economía, el dólar, la pérdida de puestos de trabajo, la pobreza y la investigación que encabeza Ramos Padilla, los melones se acomodaron en el carro.

La terna quedó conformada en el primero de los casilleros por Ramos Padilla, quien citó cinco veces a indagatoria a Carlos Stornelli, el fiscal mimado del oficialismo, lo declaró en rebeldía y complicó el plan del Gobierno de exprimirle todo el jugo posible a la causa de las fotocopias de los cuadernos K.

Se trata de uno de los magistrados incómodos para Cambiemos. El 21 de mayo de 2018, ordenó suspender los cortes de servicios de luz y gas a los usuarios que no podían afrontar el pago de las boletas a causa del tarifazo impulsado por Mauricio Macri y el ex ministro de Energía Juan José Aranguren. Accedió al cargo en 2011. Durante muchos años, fue abogado de la fallecida María Isabel Chorobick de Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, quien se separó de la organización para buscar a su nieta, Clara Anahí Marini, apropiada durante la última dictadura cívico militar eclesiástica.

 

 

En segundo término, se ubicó Jorge Eduardo Di Lorenzo, secretario del Juzgado Federal 3 de La Plata. Funcionario de extensa carrera judicial y cultor del perfil bajo. Junto con el ex juez Arnaldo Corazza encabezaron la investigación que finalizó con uno de los mayores decomisos de drogas en La Plata: incautaron tres toneladas de marihuana.

El tercero de los casilleros fue para Durán, quien fue subrogante del cargo en pugna. Hijo del fallecido camarista Alberto Durán, llegó a ocupar transitoriamente el sillón que busca a perpetuidad en el marco de una polémica designación impulsada por el ex oficialismo K. Debió abandonar el lugar por una orden judicial y volvió a la secretaría de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata. Desde allí nunca rompió lazos con el kirchnerismo y cuenta con el apoyo de Julián Álvarez, número dos de Ministerio de Justicia en tiempos de la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Esta rara alquimia tiene su explicación. La alianza de Álvarez con el intendente PRO de Lanús, Néstor Grindetti, trajo muy buenos resultados tanto a La Cámpora como al oficialismo, que se quedaron con la conducción del Colegio de Abogados de Avellaneda-Lanús.

 

 

Solo queda un paso para designar al nuevo juez electoral bonaerense: que la comisión de Acuerdo avale al postulante, situación compleja dado el actual escenario electoral. Los pergaminos académicos ya quedaron de lado: se transformaron en un requisito vidrioso que serán cubiertos por el manto espeso de neblinas que generan las negociaciones políticas de espaldas al gran público. Un batido legal con sabor a rosca infinita.

La salida de Miguel Ángel Pichetto de la jefatura del bloque de senadores peronistas para completar la fórmula presidencial del oficialismo puso en estado de revulsión al bloque mayoritario de la Cámara alta. Fuentes legislativas ya hicieron trascender que el PJ bloqueará la designación de jueces durante este año electoral.

Durán es el candidato del oficialismo. En su foja de servicios no se conocen escándalos judiciales ni actuaciones polémicas en casos resonantes.

 

 

La batalla está en marcha, pero es poco probable que la designación se oficialice este año. Una regla no escrita de la tradición política es que en años electorales no se designan magistrados y menos cuando se ponen en juego los sillones ejecutivos del Estado. Se trata de una conducta establecida para evitar que, ante un posible cambio de gobierno, se generen suspicacias por las designaciones.

De cumplirse este apotegma, las elecciones en la provincia de Buenos Aires serán controladas por el juez PRO friendly Adolfo Gabino Ziulu, quién, hasta el momento, planchó la causa de supuestos aportantes truchos de Cambiemos devengada de una investigación periodística.

Durán, el kirchnerista de Macri para el juzgado electoral bonaerense

El Gobierno envió el pliego que analizará la comisión de Acuerdos del Senado, presidida por un peronista. Está tercero en el orden de mérito que encabeza el juez Alejo Ramos Padilla.

Laureano Alberto Durán es el candidato del oficialismo a ocupar el poderoso juzgado electoral bonaerense, que tiene a su cargo el control de las elecciones en el territorio de mayor peso específico en el mapa electoral nacional, tal como Letra P anticipó el pasado 29 de marzo. El Gobierno envió el pliego al Senado, pero en el peronismo aseguran que la postulación no será avalada.

Durán, un ex funcionario mimado de La Cámpora, ahora es agradable al paladar PRO. Pese a estar tercero en el orden de mérito, la Casa Rosada ya envió el pliego que deberá ser tratado en la comisión de Acuerdos de la Cámara alta, que preside el salteño Rodolfo Urtubey.

Sin embargo, esta movida trae aparejada otra sorpresa. En caso de prosperar el proyecto del macrismo, dejará relegado al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, uno de los magistrados incómodos para el oficialismo que investiga una presunta red de espionaje ilegal apalancada desde el Estado, que desde principio de 2019 mantiene en estado de turbulencia constante a los operadores políticos y judiciales del macrismo.

 

 

Las audiencias en el Consejo de la Magistratura para conformar la terna de aspirantes a ocupar el sillón vacante en el Juzgado Federal 1 de La Plata (con competencia penal y electoral) no trajeron demasiadas sorpresas. En un marco complejo para el oficialismo, golpeado por la economía, el dólar, la pérdida de puestos de trabajo, la pobreza y la investigación que encabeza Ramos Padilla, los melones se acomodaron en el carro.

La terna quedó conformada en el primero de los casilleros por Ramos Padilla, quien citó cinco veces a indagatoria a Carlos Stornelli, el fiscal mimado del oficialismo, lo declaró en rebeldía y complicó el plan del Gobierno de exprimirle todo el jugo posible a la causa de las fotocopias de los cuadernos K.

Se trata de uno de los magistrados incómodos para Cambiemos. El 21 de mayo de 2018, ordenó suspender los cortes de servicios de luz y gas a los usuarios que no podían afrontar el pago de las boletas a causa del tarifazo impulsado por Mauricio Macri y el ex ministro de Energía Juan José Aranguren. Accedió al cargo en 2011. Durante muchos años, fue abogado de la fallecida María Isabel Chorobick de Mariani, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo, quien se separó de la organización para buscar a su nieta, Clara Anahí Marini, apropiada durante la última dictadura cívico militar eclesiástica.

 

 

En segundo término, se ubicó Jorge Eduardo Di Lorenzo, secretario del Juzgado Federal 3 de La Plata. Funcionario de extensa carrera judicial y cultor del perfil bajo. Junto con el ex juez Arnaldo Corazza encabezaron la investigación que finalizó con uno de los mayores decomisos de drogas en La Plata: incautaron tres toneladas de marihuana.

El tercero de los casilleros fue para Durán, quien fue subrogante del cargo en pugna. Hijo del fallecido camarista Alberto Durán, llegó a ocupar transitoriamente el sillón que busca a perpetuidad en el marco de una polémica designación impulsada por el ex oficialismo K. Debió abandonar el lugar por una orden judicial y volvió a la secretaría de la Cámara Federal de Apelaciones de La Plata. Desde allí nunca rompió lazos con el kirchnerismo y cuenta con el apoyo de Julián Álvarez, número dos de Ministerio de Justicia en tiempos de la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner.

Esta rara alquimia tiene su explicación. La alianza de Álvarez con el intendente PRO de Lanús, Néstor Grindetti, trajo muy buenos resultados tanto a La Cámpora como al oficialismo, que se quedaron con la conducción del Colegio de Abogados de Avellaneda-Lanús.

 

 

Solo queda un paso para designar al nuevo juez electoral bonaerense: que la comisión de Acuerdo avale al postulante, situación compleja dado el actual escenario electoral. Los pergaminos académicos ya quedaron de lado: se transformaron en un requisito vidrioso que serán cubiertos por el manto espeso de neblinas que generan las negociaciones políticas de espaldas al gran público. Un batido legal con sabor a rosca infinita.

La salida de Miguel Ángel Pichetto de la jefatura del bloque de senadores peronistas para completar la fórmula presidencial del oficialismo puso en estado de revulsión al bloque mayoritario de la Cámara alta. Fuentes legislativas ya hicieron trascender que el PJ bloqueará la designación de jueces durante este año electoral.

Durán es el candidato del oficialismo. En su foja de servicios no se conocen escándalos judiciales ni actuaciones polémicas en casos resonantes.

 

 

La batalla está en marcha, pero es poco probable que la designación se oficialice este año. Una regla no escrita de la tradición política es que en años electorales no se designan magistrados y menos cuando se ponen en juego los sillones ejecutivos del Estado. Se trata de una conducta establecida para evitar que, ante un posible cambio de gobierno, se generen suspicacias por las designaciones.

De cumplirse este apotegma, las elecciones en la provincia de Buenos Aires serán controladas por el juez PRO friendly Adolfo Gabino Ziulu, quién, hasta el momento, planchó la causa de supuestos aportantes truchos de Cambiemos devengada de una investigación periodística.