CFK, en modo CFK: declaró en Comodoro Py y denunció "prácticas mafiosas" en la Justicia
Reiteró que es víctima de una persecución judicial, cargó contra el Gobierno y no respondió preguntas. Los dardos al juez Bonadio y al fiscal Stornelli.
La escena fue, desde el inicio, más política que judicial. En Comodoro Py, la presencia de Cristina Fernández de Kirchner volvió a tensar un proceso que arrastra un peso institucional inusual. La exmandataria llegó detenida, con prisión domiciliaria, y se sentó en el banquillo en la causa de "Los cuadernos K", acusada de liderar una asociación ilícita para recaudar sobornos de empresarios de la obra pública.
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Desde el primer intercambio con el tribunal -integrado por Enrique Méndez Signori, Germán Castelli y Fernando Canero- quedó claro que no sería una indagatoria convencional. La expresidenta, incómoda ante las formalidades iniciales, respondió con ironía a las preguntas de rigor. “Estoy sentada acá para venir a hablar y hacer manifestaciones”, lanzó cuando el tribunal le preguntó si estaba dispuesta a declarar.
El tono se mantuvo en esa línea durante los primeros minutos. Ante la consulta por su apodo, sonrió y dijó: “Me dicen Cristina, podría decirle algunos otros, pero no me parecen adecuados”. Cuando le preguntaron por sus condiciones de vida, respondió con una frase que resumió su postura frente al proceso: “Son de público y notorio conocimiento”.
El momento más tenso llegó cuando se le pidió que mencionara antecedentes penales. “Sabe que estoy detenida, vine en calidad de detenida con prisión domiciliaria. El único antecedente penal que tengo es la condena de Vialidad de la que pienso comenzar a hablar precisamente en este momento”, dijo.
En Comodoro Py, CFK declaró en el juicio de la causa Cuadernos y denunció "prácticas mafiosas de jueces y fiscales"
Sostuvo que Bonadio y Stornelli “tuvieron una manejo criminal de la figura del arrepentido”: “Hay jueces que responden a directivas políticas y económicas” pic.twitter.com/iT806tEfSV
Desde el inicio, la indagatoria se transformó en un monólogo de alto contenido político. Cristina Kirchner anunció que no respondería preguntas y comenzó un extenso alegato en el que no sólo rechazó los cargos en su contra, sino que cuestionó la legitimidad misma del proceso.
La expresidenta calificó la causa como “un gran disparate” y denunció una persecución judicial. “La causa Vialidad es emblemática en materia de persecución judicial. Pero esto es un estadio superior: estamos inmersos en prácticas mafiosas de jueces y fiscales”, afirmó.
Los principales destinatarios de sus críticas fueron el fallecido juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, a quienes acusó de haber llevado adelante un “manejo criminal de la figura del arrepentido”.
“No es que condenan sin pruebas. Fraguan y construyen pruebas que no son tales para detener a una persona. Esto es mafia pura y dura” sostuvo.
En ese contexto, la exmandataria insistió en que los testimonios de los empresarios arrepentidos fueron obtenidos bajo presión. “Metían presa gente para que dijeran que yo era la responsable de todo”, afirmó.
El cuestionamiento no se limitó a los operadores judiciales. Cristina Kirchner amplió su crítica al funcionamiento del sistema institucional en su conjunto. “Hay jueces que responden a directivas políticas y económicas”, denunció.
El caso D’Alessio y la construcción de la acusación
Uno de los pasajes más filosos de su exposición fue cuando vinculó la causa con el expediente conocido como “caso D’Alessio”. Allí apuntó a la relación entre el falso abogado Marcelo D’Alessio y el fiscal Stornelli. “En esa asociación ilícita, el vínculo entre D’Alessio y Stornelli era un activo muy importante” afirmó.
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El fiscal Carlos Stornelli, uno de los apuntados por Cristina Fernández de Kirchner.
Para la ex presidenta, ese entramado expone la supuesta manipulación de pruebas y testimonios en su contra. Su defensa, encabezada por el abogado Carlos Beraldi, ya había planteado la nulidad del proceso argumentando que los cuadernos -pieza central de la acusación- fueron manipulados y que las declaraciones de los imputados colaboradores fueron obtenidas bajo extorsión.El tribunal rechazó esos planteos, habilitando el avance del juicio oral.
La mira en Javier Milei
En medio de su declaración, Cristina Kirchner también dirigió críticas al actual presidente Javier Milei. Recordó que durante la apertura de sesiones legislativas del 1° de marzo, el mandatario había anticipado que ella continuaría presa.
“Yo invito a cualquiera a que me traiga alguna manifestación de un presidente que haya anunciado que un ciudadano iba a ir preso por causas en trámite” cuestionó. La referencia no fue menor: buscó reforzar su argumento de que existe una interferencia del poder político en el judicial.
Hacia el final de su intervención, la exmandataria dejó una de las frases más resonantes de la jornada: “Con este Poder Judicial me puedo morir presa”. La afirmación sintetizó el tono de toda su exposición: una mezcla de denuncia, desafío y advertencia.
Antes de retirarse, volvió a calificar el expediente como “un gran disparate” y dejó abierta la posibilidad de responder preguntas en el futuro, pero sólo “cuando se juzgue a quienes ella considera responsables”.
El tribunal, por su parte, hizo una breve exposición sobre las garantías de imparcialidad del proceso, en un intento por equilibrar el impacto de las declaraciones.
La escena final
Cristina Kirchner se retiró de la sala sin saludar al exministro Julio De Vido, quien debía declarar a continuación. Afuera, militantes la esperaban con aplausos, replicando el clima que también se había vivido dentro de la sala en algunos pasajes de su intervención.
Regresó luego a su domicilio de la calle San José, donde cumple prisión domiciliaria, acompañada por su entorno más cercano, entre ellos su hijo, Máximo Kirchner.
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Epílogo: la figura en el banquillo
En Comodoro Py, donde las causas suelen escribirse en expedientes, la mañana se escribió también otra cosa: un relato. No uno nuevo, sino la continuidad de una historia en la que la protagonista se niega a aceptar el papel que le asignan.
Cristina Fernández de Kirchner habló como si el juicio fuera una tribuna. No pidió absolución: cuestionó las reglas del juego. No respondió preguntas: construyó un alegato. No se defendió en términos técnicos: atacó en términos políticos.