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Con épica nestorista, Alberto Fernández anticipó el tono de su campaña

Encabezó un acto en Ferro rodeado de figuras del primer kirchnerismo. La salida de la crisis y las apelaciones al gobierno 2003-2007, lejos del "vamos por todo" de CFK. Mensajes a la interna porteña.
Encabezó un acto en Ferro rodeado de figuras del primer kirchnerismo. La salida de la crisis y las apelaciones al gobierno 2003-2007, lejos del "vamos por todo" de CFK. Mensajes a la interna porteña.
Por 25/05/2019 18:26

Alberto Ferández calentó la previa de la presentación oficial de la fórmula que integra junto a Cristina Fernández de Kirchner encabezando un acto en el club Ferrocarril Oeste de la Ciudad de Buenos Aires. Organizado por el espacio que conduce Juan Manuel Olmos, uno de los hombres fuertes del distrito, el encuentro sirvió de prueba piloto para esbozar el trazo grueso discursivo de la campaña que tendría, unas horas más tarde, su puntapié inicial en Merlo.

Con un discurso breve, abundante en comparaciones entre la situación actual y la que recibió Néstor Kirchner al inicio de su mandato, y rodeado de buena parte del gabinete que acompañó entonces al santacruceño, Alberto pareció mostrar que el "vamos a volver" que corean los militantes tiene más relación con 2003 que con una vuelta a 2015. Si se trata de volver a algún lado, será volver a la mística del esfuerzo y el país arrasado del nestorismo, antes que a la épica del "vamos por todo" del cristinismo.

 

 

Esa mirada se expresó en un discurso que hizo hincapié en la necesidad de aunar los esfuerza para enfrentar lo que viene. "Cuando veo este presente que se parece tanto a aquel país en cenizas que recibimos en el año 2003", dijo desde el escenario y, de nuevo, apeló al pasado: "No tengo miedo de lo que viene, ya conocemos el laberintos. Tenemos la ventaja de que ya estuvimos y sabemos por dónde se sale. Y no lo voy a hacer yo solo, lo vamos a hacer con Cristina y con ustedes".

"No tienen idea lo que fue levantar eso. Pero lo hicimos porque estábamos convencidos de que debíamos salir", dijo, presumiendo de haber sido de los pocos que acompañó a Kirchner desde los inicios de su aventura presidencial, desde el ahora mítico Grupo Calafate.

 

 

La reivindicación de la mística nestorista volvió a hacerse presente cuando Fernández se encargó de destacar especialmente la presencia de lo Ginés González García, Felipe Solá, Carlos Tomada Daniel Filmus, todos ellos, funcionarios del primer kirchnerismo, pero también resaltó las del economista Guillermo Nielsen, a quien mencionó como uno de los actores fundamentales para salir de la crisis de hace 15 años, y de los sindicalistas Héctor Daer y Víctor Santa María.

La reivindicación de la mística nestorista volvió a hacerse presente cuando Fernández destacó especialmente la presencia de funcionarios del primer kirchnerismo.

Además de ellos, en la mesa principal estuvieron sentados Claudia NeiraEduardo ValdésEnrique Albistur, Sergio Berni, María del Carmen Bianchi, Guillermo Oliveri, Itai Hagman Gabriela Cerruti, entre otros.

Hacia la interna, la señal es clara. Las referencias a ese primer kichnerismo buscan revertir la fuerza centrífuga con la que Cristina alejó durante sus mandatos a buena parte de la dirigencia peronista que se vio marginada del poder en paralelo al ascenso de la juventud y de sectores ajenos al peronismo. Antes del anuncio de la fórmula, la ex presidente ya había caminado en ese sentido reconciliándose con Hugo Moyano y los gremios que orbitan a su alrededor, acercando a Juan Grabois y colocando como jefe de campaña al ex Jefe de Gabinete de Kirchner, ahora devenido candidato.  

Capítulo aparte fue el mensaje que significó la decisión del candidato presidencial de participar del "locro patrio" convocado por el Nuevo Espacio de Participación. Haciendo gala de sus títulos de armador político, Fernández reunió en el mismo lugar a todos los sectores que hoy integran el variopinto mundo del peronismo y kirchnerismo porteños. Desde las principales figuras locales dirigentes de La Cámpora hasta el progresismo expresado por Victoria Donda y Aníbal Ibarra.

El mensaje político fue, sin embargo, la renovada centralidad que tendrán Olmos y la legisladora María Rosa Muiños en el devenir electoral de la Capital, algo que, por cierto, va en sintonía con la "nestorización" de la campaña.

Hasta el sábado pasado, Olmos respaldaba la candidatura de Mariano Recalde, un dirigente que, pese a que no lanzó oficialmente su campaña, es cantado que volverá a postularse como jefe de Gobierno porteño. Hasta ese día, el esquema prefiguraba una disputa segura entre Recalde, que consiguió encolumnar a buena parte de las tribus peronistas locales, y Donda, apadrinada por Santa María, como expresión de una centro izquierda que busca sumar votos por fuera del tradicional electorado de Unidad Ciudadana. Olmos, sin embargo, siempre apeló a la búsqueda de nuevas figuras que "oxigenaran" la oferta electoral porteña.

 

 

Lanzada la fórmula presidencial, el escenario metropolitano está abierto y desbordante de versiones sobre la vigencia o no de una disputa en primarias o la posibilidad de ungir un candidato de unidad. La presencia de Fernández este sábado en Ferro agita la incertidumbre sobre una resolución por arriba, de una eventual intervención política del distrito que coloque un candidato "implantado" que sacuda el mapa político.

Con épica nestorista, Alberto Fernández anticipó el tono de su campaña

Encabezó un acto en Ferro rodeado de figuras del primer kirchnerismo. La salida de la crisis y las apelaciones al gobierno 2003-2007, lejos del "vamos por todo" de CFK. Mensajes a la interna porteña.

Alberto Ferández calentó la previa de la presentación oficial de la fórmula que integra junto a Cristina Fernández de Kirchner encabezando un acto en el club Ferrocarril Oeste de la Ciudad de Buenos Aires. Organizado por el espacio que conduce Juan Manuel Olmos, uno de los hombres fuertes del distrito, el encuentro sirvió de prueba piloto para esbozar el trazo grueso discursivo de la campaña que tendría, unas horas más tarde, su puntapié inicial en Merlo.

Con un discurso breve, abundante en comparaciones entre la situación actual y la que recibió Néstor Kirchner al inicio de su mandato, y rodeado de buena parte del gabinete que acompañó entonces al santacruceño, Alberto pareció mostrar que el "vamos a volver" que corean los militantes tiene más relación con 2003 que con una vuelta a 2015. Si se trata de volver a algún lado, será volver a la mística del esfuerzo y el país arrasado del nestorismo, antes que a la épica del "vamos por todo" del cristinismo.

 

 

Esa mirada se expresó en un discurso que hizo hincapié en la necesidad de aunar los esfuerza para enfrentar lo que viene. "Cuando veo este presente que se parece tanto a aquel país en cenizas que recibimos en el año 2003", dijo desde el escenario y, de nuevo, apeló al pasado: "No tengo miedo de lo que viene, ya conocemos el laberintos. Tenemos la ventaja de que ya estuvimos y sabemos por dónde se sale. Y no lo voy a hacer yo solo, lo vamos a hacer con Cristina y con ustedes".

"No tienen idea lo que fue levantar eso. Pero lo hicimos porque estábamos convencidos de que debíamos salir", dijo, presumiendo de haber sido de los pocos que acompañó a Kirchner desde los inicios de su aventura presidencial, desde el ahora mítico Grupo Calafate.

 

 

La reivindicación de la mística nestorista volvió a hacerse presente cuando Fernández se encargó de destacar especialmente la presencia de lo Ginés González García, Felipe Solá, Carlos Tomada Daniel Filmus, todos ellos, funcionarios del primer kirchnerismo, pero también resaltó las del economista Guillermo Nielsen, a quien mencionó como uno de los actores fundamentales para salir de la crisis de hace 15 años, y de los sindicalistas Héctor Daer y Víctor Santa María.

La reivindicación de la mística nestorista volvió a hacerse presente cuando Fernández destacó especialmente la presencia de funcionarios del primer kirchnerismo.

Además de ellos, en la mesa principal estuvieron sentados Claudia NeiraEduardo ValdésEnrique Albistur, Sergio Berni, María del Carmen Bianchi, Guillermo Oliveri, Itai Hagman Gabriela Cerruti, entre otros.

Hacia la interna, la señal es clara. Las referencias a ese primer kichnerismo buscan revertir la fuerza centrífuga con la que Cristina alejó durante sus mandatos a buena parte de la dirigencia peronista que se vio marginada del poder en paralelo al ascenso de la juventud y de sectores ajenos al peronismo. Antes del anuncio de la fórmula, la ex presidente ya había caminado en ese sentido reconciliándose con Hugo Moyano y los gremios que orbitan a su alrededor, acercando a Juan Grabois y colocando como jefe de campaña al ex Jefe de Gabinete de Kirchner, ahora devenido candidato.  

Capítulo aparte fue el mensaje que significó la decisión del candidato presidencial de participar del "locro patrio" convocado por el Nuevo Espacio de Participación. Haciendo gala de sus títulos de armador político, Fernández reunió en el mismo lugar a todos los sectores que hoy integran el variopinto mundo del peronismo y kirchnerismo porteños. Desde las principales figuras locales dirigentes de La Cámpora hasta el progresismo expresado por Victoria Donda y Aníbal Ibarra.

El mensaje político fue, sin embargo, la renovada centralidad que tendrán Olmos y la legisladora María Rosa Muiños en el devenir electoral de la Capital, algo que, por cierto, va en sintonía con la "nestorización" de la campaña.

Hasta el sábado pasado, Olmos respaldaba la candidatura de Mariano Recalde, un dirigente que, pese a que no lanzó oficialmente su campaña, es cantado que volverá a postularse como jefe de Gobierno porteño. Hasta ese día, el esquema prefiguraba una disputa segura entre Recalde, que consiguió encolumnar a buena parte de las tribus peronistas locales, y Donda, apadrinada por Santa María, como expresión de una centro izquierda que busca sumar votos por fuera del tradicional electorado de Unidad Ciudadana. Olmos, sin embargo, siempre apeló a la búsqueda de nuevas figuras que "oxigenaran" la oferta electoral porteña.

 

 

Lanzada la fórmula presidencial, el escenario metropolitano está abierto y desbordante de versiones sobre la vigencia o no de una disputa en primarias o la posibilidad de ungir un candidato de unidad. La presencia de Fernández este sábado en Ferro agita la incertidumbre sobre una resolución por arriba, de una eventual intervención política del distrito que coloque un candidato "implantado" que sacuda el mapa político.