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El postulante a la intendencia Roy López Molina expuso sus propuestas en un acto sin el sello al que representa. Discurso de una hora sin alusiones al presidente. El golden boy macrista que ya no es.
Por 21/05/2019 15:14

Lo que hace menos de dos años fue la llave para una victoria arrasadora, ahora se ha convertido en una mochila de plomo para Roy López Molina, candidato a intendente de Rosario por Cambiemos, quien ya empezó a desabrocharse la carga. Se trata del sello Macri, del cual los candidatos de a poco empiezan a despegarse para no empeorar su caída.

Este lunes fue el primer paso de López Molina, coincidente con el lanzamiento de la segunda etapa de la campaña para al menos tratar de descontar la enorme cantidad de puntos que le sacaron el peronismo y el Frente Progresista en las PASO.

La depuración se evidenció en lo estético. Una puesta a punto al mejor estilo de los eventos TEDx: un escenario oscuro y despejado, pantalla con su rostro y nombre pero sin la tipografía ni color del sello Cambiemos. Es más, en ningún rincón del salón Metropolitano había cartelería del espacio macrista-radical.

Tampoco globos ni música. No hay lugar para la fiesta que fue en 2017 el búnker de Cambiemos Rosario cuando el mismo López Molina ganó por amplia diferencia las elecciones a concejales y se encaminaba a la intendencia a toda marcha. Cambiemos parece haber perdido el brillo.

 

 

El tan mentado “pasaron cosas” que Macri esbozó y convirtió en una radiografía de la segunda parte de la gestión, se aplica a rajatabla en el caso rosarino. Pero López Molina no hizo ninguna lectura política de la situación, ni de las perspectivas electorales, ni siquiera mencionó en una sola oportunidad durante la hora que duró su exposición las palabras Cambiemos, Macri o gobierno nacional.

Fue un mensaje a los asistentes, que eran fieles macristas y dirigentes con cargos pero no de peso, mayormente concejales. No hubo popes ni siquiera se lo vio al armador del Pro en Santa Fe, Federico Angelini, aunque él había promocionado el acto en redes. “No piensa sumarse el traje del presidente en la campaña”, comentaron a Letra P desde el entorno de un candidato a concejal que seguirá los pasos de López Molina.

Ya en el verano había mostrado cierta distancia para con Cambiemos que se evidenció en silencio de varias semanas acerca de su postulación a la intendencia. Si bien las fisuras se debieron al armado político, quizás la ambición personal chocando con una derrota posible hicieron replantearse su posición. Con eso en el pasado, ahora Roy intenta hacer equilibrio en el marco de una metamorfosis.

 

 

CAMBIÓ CAMBIEMOS. El primer minuto de la exposición se mostró moderado respecto al socialismo a quien le reconoció que estuvo 30 años en el poder “por hacer bien las cosas” pero que entró en una etapa de “estancamiento”. Algunas flores en busca quizás del electorado del Frente Progresista que es al único espacio que le puede quitar votos. 

Sin embargo no se corrió de la inseguridad como eje político tal como viene haciendo el macrismo en Santa Fe para demonizar al socialismo por su incapacidad en el tema. Lo llamó Caos. “Un rosarino tiene tres veces más chances de morir al salir a la calle que otro argentino”, ejemplificó en una frase dura que le han criticado sus rivales. Prometió más presupuesto en seguridad, crear una secretaría en la temática, mayor presencia policial y marcar una “línea para los que quieran estar fuera de la ley”. Un manual Bullrich edulcorado.

Se trató de una hora de pura propuestas en sentidos variados como integración, control y movilidad. Una hora sin menciones políticas de quien el macrismo supo valorar como su golden boy pero que opacó ese oro con sus propios errores.

El candidato de Cambiemos en Rosario y un refresh sin la mochila Macri

El postulante a la intendencia Roy López Molina expuso sus propuestas en un acto sin el sello al que representa. Discurso de una hora sin alusiones al presidente. El golden boy macrista que ya no es.

Lo que hace menos de dos años fue la llave para una victoria arrasadora, ahora se ha convertido en una mochila de plomo para Roy López Molina, candidato a intendente de Rosario por Cambiemos, quien ya empezó a desabrocharse la carga. Se trata del sello Macri, del cual los candidatos de a poco empiezan a despegarse para no empeorar su caída.

Este lunes fue el primer paso de López Molina, coincidente con el lanzamiento de la segunda etapa de la campaña para al menos tratar de descontar la enorme cantidad de puntos que le sacaron el peronismo y el Frente Progresista en las PASO.

La depuración se evidenció en lo estético. Una puesta a punto al mejor estilo de los eventos TEDx: un escenario oscuro y despejado, pantalla con su rostro y nombre pero sin la tipografía ni color del sello Cambiemos. Es más, en ningún rincón del salón Metropolitano había cartelería del espacio macrista-radical.

Tampoco globos ni música. No hay lugar para la fiesta que fue en 2017 el búnker de Cambiemos Rosario cuando el mismo López Molina ganó por amplia diferencia las elecciones a concejales y se encaminaba a la intendencia a toda marcha. Cambiemos parece haber perdido el brillo.

 

 

El tan mentado “pasaron cosas” que Macri esbozó y convirtió en una radiografía de la segunda parte de la gestión, se aplica a rajatabla en el caso rosarino. Pero López Molina no hizo ninguna lectura política de la situación, ni de las perspectivas electorales, ni siquiera mencionó en una sola oportunidad durante la hora que duró su exposición las palabras Cambiemos, Macri o gobierno nacional.

Fue un mensaje a los asistentes, que eran fieles macristas y dirigentes con cargos pero no de peso, mayormente concejales. No hubo popes ni siquiera se lo vio al armador del Pro en Santa Fe, Federico Angelini, aunque él había promocionado el acto en redes. “No piensa sumarse el traje del presidente en la campaña”, comentaron a Letra P desde el entorno de un candidato a concejal que seguirá los pasos de López Molina.

Ya en el verano había mostrado cierta distancia para con Cambiemos que se evidenció en silencio de varias semanas acerca de su postulación a la intendencia. Si bien las fisuras se debieron al armado político, quizás la ambición personal chocando con una derrota posible hicieron replantearse su posición. Con eso en el pasado, ahora Roy intenta hacer equilibrio en el marco de una metamorfosis.

 

 

CAMBIÓ CAMBIEMOS. El primer minuto de la exposición se mostró moderado respecto al socialismo a quien le reconoció que estuvo 30 años en el poder “por hacer bien las cosas” pero que entró en una etapa de “estancamiento”. Algunas flores en busca quizás del electorado del Frente Progresista que es al único espacio que le puede quitar votos. 

Sin embargo no se corrió de la inseguridad como eje político tal como viene haciendo el macrismo en Santa Fe para demonizar al socialismo por su incapacidad en el tema. Lo llamó Caos. “Un rosarino tiene tres veces más chances de morir al salir a la calle que otro argentino”, ejemplificó en una frase dura que le han criticado sus rivales. Prometió más presupuesto en seguridad, crear una secretaría en la temática, mayor presencia policial y marcar una “línea para los que quieran estar fuera de la ley”. Un manual Bullrich edulcorado.

Se trató de una hora de pura propuestas en sentidos variados como integración, control y movilidad. Una hora sin menciones políticas de quien el macrismo supo valorar como su golden boy pero que opacó ese oro con sus propios errores.