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En simultáneo y con títulos similares, publicaron en sus plataformas digitales notas que identifican, incluso con recursos gráficos, a cada uno de los dirigentes que se reunieron en el PJ con CFK.
Por 14/05/2019 22:42

En una jugada digna de los medios paraoficiales que construyó el kirchnerismo durante su etapa en el poder, el Gobierno utilizó este martes los serivcios de los dos diarios más importantes del país -a su vez, sus dos principales aliados mediáticos- para montar una operación de escrache que envidiaría el senador nortamericano Joseph McCarthy, líder de la persecución de comunistas en Estados Unidos durante la Guerra Fría. En simultáneo, publicaron en sus plataformas digitales sendas notas tituladas con torpe similitud: "Uno a uno, quiénes estuvieron con Cristina Kirchner en la reunión del PJ" (Clarín) y "Quién es quién en la foto de la cumbre del PJ con Cristina Kirchner" (La Nación). 

 

Clarín. Martes, 18.07.

 

En ambos casos, los artículos están ilustrados con la "foto de familia" que la ex presidenta se sacó con un grupo de autoridades del Partido Justicialista en la sede partidaria de la calle Matheu 130.

En esa inteligencia, La Nación se esmeró un poco más que Clarín: en la portada de su sitio web, montó sobre la imagen un cartelito amarillo sobre la cabeza de cada dirigente, con el nombre de cada uno, en tanto en el interior de la nota esa foto se convierte en una pieza interactiva que permite hacer un zoom sobre cada uno de los rostros, por si acaso los lectores no alcanzaran a distinguirlos bien en la imagen original.

 

La Nación. Martes, 17.14.

 

La operación, se entiende, impacta de manera diametralmente opuesta a cada lado de la grieta. Al Gobierno y sus medios aliados los mueve la convicción de que pegarse a la ex presidenta supone un desmérito que deshonra a los dirigentes que lo hacen, en tanto la misma acción juega a favor de los señalados a la vista de quienes simpatizan con la senadora.

La intencionalidad de la jugada es, queda claro, cavar más profundo la grieta en tributo a la estrategia de híper polarización que lleva adelante la alianza Cambiemos con vistas a las elecciones de octubre. Los límites de ese plan, también queda claro, se revelan convenientemente flexibles.

El escrache macartista del Gobierno a kirchneristas en Clarín y La Nación

En simultáneo y con títulos similares, publicaron en sus plataformas digitales notas que identifican, incluso con recursos gráficos, a cada uno de los dirigentes que se reunieron en el PJ con CFK.

En una jugada digna de los medios paraoficiales que construyó el kirchnerismo durante su etapa en el poder, el Gobierno utilizó este martes los serivcios de los dos diarios más importantes del país -a su vez, sus dos principales aliados mediáticos- para montar una operación de escrache que envidiaría el senador nortamericano Joseph McCarthy, líder de la persecución de comunistas en Estados Unidos durante la Guerra Fría. En simultáneo, publicaron en sus plataformas digitales sendas notas tituladas con torpe similitud: "Uno a uno, quiénes estuvieron con Cristina Kirchner en la reunión del PJ" (Clarín) y "Quién es quién en la foto de la cumbre del PJ con Cristina Kirchner" (La Nación). 

 

Clarín. Martes, 18.07.

 

En ambos casos, los artículos están ilustrados con la "foto de familia" que la ex presidenta se sacó con un grupo de autoridades del Partido Justicialista en la sede partidaria de la calle Matheu 130.

En esa inteligencia, La Nación se esmeró un poco más que Clarín: en la portada de su sitio web, montó sobre la imagen un cartelito amarillo sobre la cabeza de cada dirigente, con el nombre de cada uno, en tanto en el interior de la nota esa foto se convierte en una pieza interactiva que permite hacer un zoom sobre cada uno de los rostros, por si acaso los lectores no alcanzaran a distinguirlos bien en la imagen original.

 

La Nación. Martes, 17.14.

 

La operación, se entiende, impacta de manera diametralmente opuesta a cada lado de la grieta. Al Gobierno y sus medios aliados los mueve la convicción de que pegarse a la ex presidenta supone un desmérito que deshonra a los dirigentes que lo hacen, en tanto la misma acción juega a favor de los señalados a la vista de quienes simpatizan con la senadora.

La intencionalidad de la jugada es, queda claro, cavar más profundo la grieta en tributo a la estrategia de híper polarización que lleva adelante la alianza Cambiemos con vistas a las elecciones de octubre. Los límites de ese plan, también queda claro, se revelan convenientemente flexibles.