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"El llamado oficial al diálogo llega a destiempo y está teñido por lo electoral"

El líder de UPCN fustigó la convocatoria oficial a dialogar y no descarta que CGT llame esta semana a nuevo paro general. El respaldo gremial a Lavagna, la unidad con todos y el papel de Cristina.
Por 12/05/2019 12:08

Después de asimilar el resultado de la elección provincial cordobesa, en el inicio de la semana el Gobierno intentará mantener a flote la iniciativa política que abrió al convocar al diálogo a sectores de la oposición peronista, el empresariado y los sindicatos. Uno de los principales escollos que va a encontrar es el giro en la relación con la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT), que si bien no va a rechazar un encuentro en despachos oficiales, asegura que un diálogo con el Gobierno no va a provocar ningún cambio a favor de los trabajadores.

"Es un llamado al diálogo a destiempo porque está teñido por el clima electoralista. Habría sido muy conveniente que esta convocatoria ocurriera el año pasado, cuando se inició la crisis económica", sostiene Andrés Rodríguez, el secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN).

A pocos de días de que se concrete la segunda reunión del año del Consejo Directivo de CGT, en la que se especula que se anunciará un nuevo paro general, el líder de los trabajadores del Estado recibió a Letra P en la sede del gremio, en el barrio de Balvanera, y lamentó que el Gobierno no cumpla con lo que se comprometió en las últimas conversaciones.

 

BIO. A los 67 años, Andrés Rodríguez es una de las piezas claves de la CGT. Secretario general adjunto desde la unificación de la central, es uno
de los dirigentes que, por su perfil y por la realidad de su gremio, oficia como interlocutor con el Gobierno nacional. Al frente de UPCN desde 1990, también desarrolla una intensa actividad política y actualmente es el vicepresidente del Partido Justicialista porteño.

 

Entre las demandas insatisfechas que tensaron la relación, menciona la decisión de no avanzar con la creación de la Agencia Nacional de Salud, la dilación en aprobar el blanqueo laboral y la paralización del reintegro de los recursos de las obras sociales sindicales. Además, sumó el allanamiento a la sede del sindicato de Camioneros que conduce Hugo Moyano al cóctel que agitó el diálogo con el Ejecutivo.

Ante la ebullición del peronismo en las semanas previas a la presentación de listas electorales, Rodríguez, uno de los históricos dirigentes sindicales y quien participa de la vida política del PJ, asegura que Roberto Lavagna tiene el perfil adecuado para esta etapa política. No obstante, aclara que el candidato del peronismo debería surgir de una mesa de negociación en la que coincidan representantes de los gobernadores, de los intendentes, el sector que responde a Cristina Kirchner y "autoridades legislativas".

"El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonía entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo", asegura Rodríguez.

 

(Fotos: AGLP).

 

-La cúpula de CGT se va a reunir el martes y varios de sus integrantes agitan la posibilidad de que se convoque a un paro general. ¿Cuál es la situación?

-Estamos en ese clima, porque lamentablemente el Gobierno no está cumpliendo lo que se comprometió en las últimas conversaciones.

-¿Cuáles eran esos compromisos?

-Había tres ejes en el diálogo iniciado con el Poder Ejecutivo: uno era la creación de una Agencia Nacional de Salud, que por supuesto requiere una ley del Congreso. Se consensuó un proyecto de ley y se lo ingresó al Senado. El otro era de blanqueo laboral, en el que algunos aspectos todavía están en análisis, pero la gran mayoría fueron acordados. El tercero era la oxigenación de las obras sociales, el reintegro del dinero propio de las obras sociales que estaba retenido por diferentes circunstancias legales y normativas, pero que se tenía que liberar para que el fondo de distribución tuviera mayor capacidad para hacer frente a los tratamientos de alta complejidad. Para eso se hizo el decreto, lo firmó el presidente, pero requiere de una reglamentación que no se hizo y que está perjudicando seriamente al sistema. A esto se suma el allanamiento a un sindicato hermano, como es el de Camioneros, con un despliegue policial inusual para una cuestión netamente jurídica. Todas estas cuestiones están trayendo un mal clima. Ojalá que las cosas se puedan volver a reencauzar con lógica, pero hoy está la sensación de que en el Consejo Directivo va a evaluar una medida de fuerza.

"Lamentablemente el Gobierno no está cumpliendo lo que se comprometió
en las últimas conversaciones con la CGT".

-Este cambio de clima que menciona coincide con la convocatoria oficial para relanzar el diálogo con sectores políticos, productivos y sectoriales. ¿Cómo se explica el contraste?

-Nosotros formalmente no nos vamos a negar a una convocatoria al diálogo, pero vemos que es un diálogo a destiempo porque está más teñido por todo el clima electoralista. Habría sido más conveniente que esta convocatoria ocurriera el año pasado, cuando se inició la crisis económica y social. Ahí sí tenía sentido convocar a un diálogo amplio.

-¿Qué debería ocurrir para que ese diálogo sea fructífero?

-Debería partir de la aceptación de las diferencias, porque si es para proponer determinados puntos y adherir, no tiene sentido. La búsqueda de consenso tiene que iniciarse en foja cero, debe ser para escuchar a las partes. Lo que vemos hoy es que está teñido por el clima electoral y convocado muy a destiempo. Vamos a ir igual, como todos los sectores, pero le vamos a manifestar estos conceptos al Poder Ejecutivo.

 

 

-En las últimas semanas, buena parte de la dirigencia de CGT consideró inconveniente que se realice una medida de fuerza en este escenario político. ¿Usted coincide?

-Creo que el conflicto por el conflicto mismo no sirve. Además, en estas actuales circunstancias, con una economía y un panorama social muy negativos, sabemos que una medida de fuerza no cambia el rumbo. Pero de cualquier manera, un paro sí es la expresión de un estado de ánimo y sirve en todo caso para canalizar esas realidades. Nuestra apuesta está en que se pueda reordenar el panorama político y que surja una plataforma muy fuerte de una oposición que plantee claramente la posibilidad de cambiar este Gobierno. Por la vía electoral, como corresponde, a través del voto de la ciudadanía. Esta es la apuesta mayor que también hacemos desde el campo sindical.

-¿La convocatoria a una medida de fuerza por parte de CGT dificultaría el desarrollo de una alternativa política al Gobierno?

-No creo que suceda eso ahora. Si lo hiciéramos más cerca de las elecciones generales podría pasar, pero en este momento creo que no. Hay un clima de protesta generalizado, que no se expresa en un acontecimiento, pero la gente está mal y uno lo percibe permanentemente. Si esa expresión encuentra un canal de desahogo, de alguna manera, puede servir para esa coyuntura.

-Este lunes se van a reunir por tercera vez con los enviados del Fondo Monetario Internacional. ¿Este tipo de encuentros le sirven a la CGT?

-Son reuniones que piden ellos. En sus viajes de monitoreo abren las conversaciones con otros sectores que no son del Gobierno y le hemos manifestado con mucha claridad nuestro diagnóstico. Hasta ahora se está cumpliendo lo que veíamos nosotros: que era difícil que la inflación baje y que las promesas oficiales de reactivación no se iban a cumplir. Así que una vez más le vamos a decir al Fondo Monetario que vemos un panorama sombrío tanto en materia de reactivación económica como de contención social.

"Una vez más le vamos a decir al FMI que vemos un panorama sombrío tanto en materia de reactivación económica como de contención social".

-El 30 de abril, varios sindicatos opositores a la cúpula de CGT realizaron un paro. ¿Qué evaluación hace la conducción de la central?

-Nosotros respetamos cualquier manifestación, pero es un argumento parcial y, por supuesto, también está un poco contagiado por la realidad política del país. Hasta ahora la CGT le hizo paros a este Gobierno y hubo contundencia absoluta en todas las actividades. No nos vanagloriamos de eso, pero sí creemos que la CGT como institución encierra un valor para los argentinos muy distinto a la que pueda hacer cualquier parcialidad agrupacional.

 

 

-Mencionó como parte del mal momento de la relación entre la CGT y el Gobierno el allanamiento a Camioneros. Si a eso se suman los pedidos de conciliación obligatoria dictados contra una decena de gremios en las vísperas del 30 de abril, pareciera que el ministro Dante Sica agita la posibilidad de reactivar el carácter intervencionista que caracterizó a la gestión de Jorge Triaca. ¿Ve algo de eso?

-No tendría por qué hacer eso. Si utilizan una práctica intervencionista con una finalidad política me parece que sería perverso. En realidad, los sindicatos, como cualquier institución, estamos sometidos a las autoridades administrativas y a la ley en lo que corresponde. Ahora, si esto genera una politización y una suerte de persecución, nos parece totalmente fuera de lugar porque estamos en democracia. Lo lógico es que ese tipo de acciones sindicales se hagan con libertad.

-Lo llevo al plano político. Hablamos de la posibilidad cierta de un cambio de Gobierno en las elecciones presidenciales. Al día de hoy, Roberto Lavagna recibió el apoyo público de los principales dirigentes gremiales. ¿Podemos decir que Lavagna es el candidato de la CGT?

-Lavagna tiene un perfil adaptable a una etapa como esta, pero el tema central es cómo se reordena el peronismo. Esa es la clave. Lo importante es que el peronismo esté estructurado y todavía hay muchas piezas sueltas. Nuestra ambición es que se ordene. El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonías entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo.

"Lavagna tiene un perfil adaptable a una etapa como esta, pero el tema central es cómo se reordena el peronismo. Esa es la clave".

-Según ese análisis, Lavagna tendría que aceptar competir en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO)...

-Depende. No es por tomar una tesitura de Lavagna o no Lavagna. Las PASO o el acuerdo son factibles dentro de una interna. Como decía, si hay un reordenamiento del peronismo, es ese mismo reordenamiento el que va a determinar si es conveniente ir a unas PASO (competitivas) para fortalecer la fórmula. O al revés, a lo mejor el consenso y el acuerdo determinan una fórmula única. Eso se tendría que dar de esa manera y ojalá llegue a darse.

-¿Como imagina que se podría estructurar un esquema de esas características?

-Lo ideal sería una mesa en la que puedan sentarse los gobernadores o la representación de los gobernadores, la representación de los intendentes más importantes del conurbano y otras ciudades, el movimiento sindical, Cristina (Kirchner) como factor importante del peronismo y las autoridades legislativas. Es decir, dentro de esa suerte de búsqueda organizacional, debatir cuál puede ser la política y las candidaturas más aceptables. Y si no, que ahí se establezcan las reglas del juego para unas primarias que contengan a todos. Esa es mi modesta visión y la de varios dirigentes sindicales: trabajar por la posibilidad de que aparezca una fórmula que tenga buena posibilidad de ganar.

 

"El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonías entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo".


-¿Lo ve posible?

-Se puede hacer. Del año pasado a esta parte se avanzó mucho en la ruptura de prejuicios. Hoy por hoy las tribus peronistas, por así llamarlas, estamos conversando unas con otras. Esto es bueno, se está dialogando abiertamente. Ojalá que se dé el paso siguiente, que es estructurar algo más sólido para que el peronismo pueda llegar a elegir, por la vía que sea, una fórmula ganadora.

 

 

-¿Cuáles serían para usted los nombres de una fórmula ganadora?

-Hoy no está para pronosticarlo. Los dirigentes que se están postulando son todos respetables. Pero vuelvo a insistir: creo que la base es que el peronismo esté más unificado y mejor ordenado para poder respaldar cualquier fórmula. Por supuesto, después viene la instancia de un frente electoral. Siempre el peronismo ha construido frentes electorales con otras fuerzas nacionales y populares. Vienen tiempos en que habrá muchos cambios de golpe, hay muchos cambios vertiginosos que se están dando. Antes lo mencionaba: hasta hace unas semanas atrás había un panorama y hoy estamos en otro. El voto es muy volátil hoy, se mueve con esta suerte de propaganda del Gobierno que marcó la polarización como única táctica electoral y se generan cambios repentinos. La elección en Córdoba puede marcar una tendencia, las elecciones provinciales van a marcar un calendario que puede provocar cambios en este último tramo.

-Sin nombres entonces, ¿cree que el peronismo tiene que presentar una oferta electoral que se distancie de esta polarización a la que apuesta el Gobierno?

-Yo creo que la polarización nunca es buena, creo que los extremos no son buenos. Lo positivo es buscar equilibrio. La principal responsabilidad tendría que haber sido del Gobierno en el sentido de no exacerbar ninguna polarización porque el Gobierno tiene la responsabilidad de gobernar para todos. Tendría que traer y dar una señal de concordia, de consenso, de búsqueda de esperanza, de salida y no generar toda una mecánica de dividir. Pero bueno, eso es una política para mí cerrada del propio Gobierno. Nosotros vamos a tratar de construir otra, que es la de la unidad.

 

"Hoy por hoy las tribus peronistas estamos conversando unas con otras. El paso siguiente es estructurar algo más sólido para que el peronismo pueda llegar a elegir por la vía que sea una fórmula ganadora".

 

-Personalmente, ¿cuál es mejor alternativa? ¿Una de consenso?

-No lo puedo decir como hipótesis porque depende de las circunstancias en las que se llegue. Lo más conveniente pueden ser las dos, según el escenario. Hay que evaluarlo en el momento. Faltan 40 días, que para un armado político es bastante tiempo, el suficiente como para tener más claridad en el panorama. Así que cuando llegue esa instancia puede haber una decisión más concreta sobre un camino u otro.

-¿Se imagina a la CGT acompañando a Cristina si se impone en unas PASO?

-Nosotros somos respetuosos de los resultados electorales y democráticos. Más bien que el ganador es al que hay que acompañar.

-Sin embargo, muchas veces en el peronismo no se cumplió la máxima de que “el que pierde acompaña”.

-Y así le fue. En la división, el peronismo siempre tuvo dificultades. Nosotros buscamos la unidad. Con todos, eso sí, con todos.

"El llamado oficial al diálogo llega a destiempo y está teñido por lo electoral"

El líder de UPCN fustigó la convocatoria oficial a dialogar y no descarta que CGT llame esta semana a nuevo paro general. El respaldo gremial a Lavagna, la unidad con todos y el papel de Cristina.  

Después de asimilar el resultado de la elección provincial cordobesa, en el inicio de la semana el Gobierno intentará mantener a flote la iniciativa política que abrió al convocar al diálogo a sectores de la oposición peronista, el empresariado y los sindicatos. Uno de los principales escollos que va a encontrar es el giro en la relación con la cúpula de la Confederación General del Trabajo (CGT), que si bien no va a rechazar un encuentro en despachos oficiales, asegura que un diálogo con el Gobierno no va a provocar ningún cambio a favor de los trabajadores.

"Es un llamado al diálogo a destiempo porque está teñido por el clima electoralista. Habría sido muy conveniente que esta convocatoria ocurriera el año pasado, cuando se inició la crisis económica", sostiene Andrés Rodríguez, el secretario general de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN).

A pocos de días de que se concrete la segunda reunión del año del Consejo Directivo de CGT, en la que se especula que se anunciará un nuevo paro general, el líder de los trabajadores del Estado recibió a Letra P en la sede del gremio, en el barrio de Balvanera, y lamentó que el Gobierno no cumpla con lo que se comprometió en las últimas conversaciones.

 

BIO. A los 67 años, Andrés Rodríguez es una de las piezas claves de la CGT. Secretario general adjunto desde la unificación de la central, es uno
de los dirigentes que, por su perfil y por la realidad de su gremio, oficia como interlocutor con el Gobierno nacional. Al frente de UPCN desde 1990, también desarrolla una intensa actividad política y actualmente es el vicepresidente del Partido Justicialista porteño.

 

Entre las demandas insatisfechas que tensaron la relación, menciona la decisión de no avanzar con la creación de la Agencia Nacional de Salud, la dilación en aprobar el blanqueo laboral y la paralización del reintegro de los recursos de las obras sociales sindicales. Además, sumó el allanamiento a la sede del sindicato de Camioneros que conduce Hugo Moyano al cóctel que agitó el diálogo con el Ejecutivo.

Ante la ebullición del peronismo en las semanas previas a la presentación de listas electorales, Rodríguez, uno de los históricos dirigentes sindicales y quien participa de la vida política del PJ, asegura que Roberto Lavagna tiene el perfil adecuado para esta etapa política. No obstante, aclara que el candidato del peronismo debería surgir de una mesa de negociación en la que coincidan representantes de los gobernadores, de los intendentes, el sector que responde a Cristina Kirchner y "autoridades legislativas".

"El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonía entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo", asegura Rodríguez.

 

(Fotos: AGLP).

 

-La cúpula de CGT se va a reunir el martes y varios de sus integrantes agitan la posibilidad de que se convoque a un paro general. ¿Cuál es la situación?

-Estamos en ese clima, porque lamentablemente el Gobierno no está cumpliendo lo que se comprometió en las últimas conversaciones.

-¿Cuáles eran esos compromisos?

-Había tres ejes en el diálogo iniciado con el Poder Ejecutivo: uno era la creación de una Agencia Nacional de Salud, que por supuesto requiere una ley del Congreso. Se consensuó un proyecto de ley y se lo ingresó al Senado. El otro era de blanqueo laboral, en el que algunos aspectos todavía están en análisis, pero la gran mayoría fueron acordados. El tercero era la oxigenación de las obras sociales, el reintegro del dinero propio de las obras sociales que estaba retenido por diferentes circunstancias legales y normativas, pero que se tenía que liberar para que el fondo de distribución tuviera mayor capacidad para hacer frente a los tratamientos de alta complejidad. Para eso se hizo el decreto, lo firmó el presidente, pero requiere de una reglamentación que no se hizo y que está perjudicando seriamente al sistema. A esto se suma el allanamiento a un sindicato hermano, como es el de Camioneros, con un despliegue policial inusual para una cuestión netamente jurídica. Todas estas cuestiones están trayendo un mal clima. Ojalá que las cosas se puedan volver a reencauzar con lógica, pero hoy está la sensación de que en el Consejo Directivo va a evaluar una medida de fuerza.

"Lamentablemente el Gobierno no está cumpliendo lo que se comprometió
en las últimas conversaciones con la CGT".

-Este cambio de clima que menciona coincide con la convocatoria oficial para relanzar el diálogo con sectores políticos, productivos y sectoriales. ¿Cómo se explica el contraste?

-Nosotros formalmente no nos vamos a negar a una convocatoria al diálogo, pero vemos que es un diálogo a destiempo porque está más teñido por todo el clima electoralista. Habría sido más conveniente que esta convocatoria ocurriera el año pasado, cuando se inició la crisis económica y social. Ahí sí tenía sentido convocar a un diálogo amplio.

-¿Qué debería ocurrir para que ese diálogo sea fructífero?

-Debería partir de la aceptación de las diferencias, porque si es para proponer determinados puntos y adherir, no tiene sentido. La búsqueda de consenso tiene que iniciarse en foja cero, debe ser para escuchar a las partes. Lo que vemos hoy es que está teñido por el clima electoral y convocado muy a destiempo. Vamos a ir igual, como todos los sectores, pero le vamos a manifestar estos conceptos al Poder Ejecutivo.

 

 

-En las últimas semanas, buena parte de la dirigencia de CGT consideró inconveniente que se realice una medida de fuerza en este escenario político. ¿Usted coincide?

-Creo que el conflicto por el conflicto mismo no sirve. Además, en estas actuales circunstancias, con una economía y un panorama social muy negativos, sabemos que una medida de fuerza no cambia el rumbo. Pero de cualquier manera, un paro sí es la expresión de un estado de ánimo y sirve en todo caso para canalizar esas realidades. Nuestra apuesta está en que se pueda reordenar el panorama político y que surja una plataforma muy fuerte de una oposición que plantee claramente la posibilidad de cambiar este Gobierno. Por la vía electoral, como corresponde, a través del voto de la ciudadanía. Esta es la apuesta mayor que también hacemos desde el campo sindical.

-¿La convocatoria a una medida de fuerza por parte de CGT dificultaría el desarrollo de una alternativa política al Gobierno?

-No creo que suceda eso ahora. Si lo hiciéramos más cerca de las elecciones generales podría pasar, pero en este momento creo que no. Hay un clima de protesta generalizado, que no se expresa en un acontecimiento, pero la gente está mal y uno lo percibe permanentemente. Si esa expresión encuentra un canal de desahogo, de alguna manera, puede servir para esa coyuntura.

-Este lunes se van a reunir por tercera vez con los enviados del Fondo Monetario Internacional. ¿Este tipo de encuentros le sirven a la CGT?

-Son reuniones que piden ellos. En sus viajes de monitoreo abren las conversaciones con otros sectores que no son del Gobierno y le hemos manifestado con mucha claridad nuestro diagnóstico. Hasta ahora se está cumpliendo lo que veíamos nosotros: que era difícil que la inflación baje y que las promesas oficiales de reactivación no se iban a cumplir. Así que una vez más le vamos a decir al Fondo Monetario que vemos un panorama sombrío tanto en materia de reactivación económica como de contención social.

"Una vez más le vamos a decir al FMI que vemos un panorama sombrío tanto en materia de reactivación económica como de contención social".

-El 30 de abril, varios sindicatos opositores a la cúpula de CGT realizaron un paro. ¿Qué evaluación hace la conducción de la central?

-Nosotros respetamos cualquier manifestación, pero es un argumento parcial y, por supuesto, también está un poco contagiado por la realidad política del país. Hasta ahora la CGT le hizo paros a este Gobierno y hubo contundencia absoluta en todas las actividades. No nos vanagloriamos de eso, pero sí creemos que la CGT como institución encierra un valor para los argentinos muy distinto a la que pueda hacer cualquier parcialidad agrupacional.

 

 

-Mencionó como parte del mal momento de la relación entre la CGT y el Gobierno el allanamiento a Camioneros. Si a eso se suman los pedidos de conciliación obligatoria dictados contra una decena de gremios en las vísperas del 30 de abril, pareciera que el ministro Dante Sica agita la posibilidad de reactivar el carácter intervencionista que caracterizó a la gestión de Jorge Triaca. ¿Ve algo de eso?

-No tendría por qué hacer eso. Si utilizan una práctica intervencionista con una finalidad política me parece que sería perverso. En realidad, los sindicatos, como cualquier institución, estamos sometidos a las autoridades administrativas y a la ley en lo que corresponde. Ahora, si esto genera una politización y una suerte de persecución, nos parece totalmente fuera de lugar porque estamos en democracia. Lo lógico es que ese tipo de acciones sindicales se hagan con libertad.

-Lo llevo al plano político. Hablamos de la posibilidad cierta de un cambio de Gobierno en las elecciones presidenciales. Al día de hoy, Roberto Lavagna recibió el apoyo público de los principales dirigentes gremiales. ¿Podemos decir que Lavagna es el candidato de la CGT?

-Lavagna tiene un perfil adaptable a una etapa como esta, pero el tema central es cómo se reordena el peronismo. Esa es la clave. Lo importante es que el peronismo esté estructurado y todavía hay muchas piezas sueltas. Nuestra ambición es que se ordene. El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonías entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo.

"Lavagna tiene un perfil adaptable a una etapa como esta, pero el tema central es cómo se reordena el peronismo. Esa es la clave".

-Según ese análisis, Lavagna tendría que aceptar competir en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO)...

-Depende. No es por tomar una tesitura de Lavagna o no Lavagna. Las PASO o el acuerdo son factibles dentro de una interna. Como decía, si hay un reordenamiento del peronismo, es ese mismo reordenamiento el que va a determinar si es conveniente ir a unas PASO (competitivas) para fortalecer la fórmula. O al revés, a lo mejor el consenso y el acuerdo determinan una fórmula única. Eso se tendría que dar de esa manera y ojalá llegue a darse.

-¿Como imagina que se podría estructurar un esquema de esas características?

-Lo ideal sería una mesa en la que puedan sentarse los gobernadores o la representación de los gobernadores, la representación de los intendentes más importantes del conurbano y otras ciudades, el movimiento sindical, Cristina (Kirchner) como factor importante del peronismo y las autoridades legislativas. Es decir, dentro de esa suerte de búsqueda organizacional, debatir cuál puede ser la política y las candidaturas más aceptables. Y si no, que ahí se establezcan las reglas del juego para unas primarias que contengan a todos. Esa es mi modesta visión y la de varios dirigentes sindicales: trabajar por la posibilidad de que aparezca una fórmula que tenga buena posibilidad de ganar.

 

"El movimiento sindical va a hacer todos los esfuerzos para lograr equilibrios y armonías entre los diferentes factores de poder que hoy están dentro del peronismo".


-¿Lo ve posible?

-Se puede hacer. Del año pasado a esta parte se avanzó mucho en la ruptura de prejuicios. Hoy por hoy las tribus peronistas, por así llamarlas, estamos conversando unas con otras. Esto es bueno, se está dialogando abiertamente. Ojalá que se dé el paso siguiente, que es estructurar algo más sólido para que el peronismo pueda llegar a elegir, por la vía que sea, una fórmula ganadora.

 

 

-¿Cuáles serían para usted los nombres de una fórmula ganadora?

-Hoy no está para pronosticarlo. Los dirigentes que se están postulando son todos respetables. Pero vuelvo a insistir: creo que la base es que el peronismo esté más unificado y mejor ordenado para poder respaldar cualquier fórmula. Por supuesto, después viene la instancia de un frente electoral. Siempre el peronismo ha construido frentes electorales con otras fuerzas nacionales y populares. Vienen tiempos en que habrá muchos cambios de golpe, hay muchos cambios vertiginosos que se están dando. Antes lo mencionaba: hasta hace unas semanas atrás había un panorama y hoy estamos en otro. El voto es muy volátil hoy, se mueve con esta suerte de propaganda del Gobierno que marcó la polarización como única táctica electoral y se generan cambios repentinos. La elección en Córdoba puede marcar una tendencia, las elecciones provinciales van a marcar un calendario que puede provocar cambios en este último tramo.

-Sin nombres entonces, ¿cree que el peronismo tiene que presentar una oferta electoral que se distancie de esta polarización a la que apuesta el Gobierno?

-Yo creo que la polarización nunca es buena, creo que los extremos no son buenos. Lo positivo es buscar equilibrio. La principal responsabilidad tendría que haber sido del Gobierno en el sentido de no exacerbar ninguna polarización porque el Gobierno tiene la responsabilidad de gobernar para todos. Tendría que traer y dar una señal de concordia, de consenso, de búsqueda de esperanza, de salida y no generar toda una mecánica de dividir. Pero bueno, eso es una política para mí cerrada del propio Gobierno. Nosotros vamos a tratar de construir otra, que es la de la unidad.

 

"Hoy por hoy las tribus peronistas estamos conversando unas con otras. El paso siguiente es estructurar algo más sólido para que el peronismo pueda llegar a elegir por la vía que sea una fórmula ganadora".

 

-Personalmente, ¿cuál es mejor alternativa? ¿Una de consenso?

-No lo puedo decir como hipótesis porque depende de las circunstancias en las que se llegue. Lo más conveniente pueden ser las dos, según el escenario. Hay que evaluarlo en el momento. Faltan 40 días, que para un armado político es bastante tiempo, el suficiente como para tener más claridad en el panorama. Así que cuando llegue esa instancia puede haber una decisión más concreta sobre un camino u otro.

-¿Se imagina a la CGT acompañando a Cristina si se impone en unas PASO?

-Nosotros somos respetuosos de los resultados electorales y democráticos. Más bien que el ganador es al que hay que acompañar.

-Sin embargo, muchas veces en el peronismo no se cumplió la máxima de que “el que pierde acompaña”.

-Y así le fue. En la división, el peronismo siempre tuvo dificultades. Nosotros buscamos la unidad. Con todos, eso sí, con todos.