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Los indicios de que los productores retienen soja activan a quienes se saben en una situación de poder. ¿Recaudar más o contener al billete verde? Presiones y sugerencias.

Por 31/03/2019 11:25

ROSARIO (ESPECIAL) El sector agroexportador jugará una carta importante para negociar la baja del esquema de retenciones a la soja, la misma en la que confía el Gobierno de Mauricio Macri para contener el nerviosismo del mercado cambiario. No es ni más ni menos que la liquidación de los dólares de la cosecha que quedarán en manos de las aceiteras instaladas en la región de Rosario. En rigor, el sector plantea que Hacienda baje un adicional del tributo para estimular el procesamiento de granos y así avanzar con la liquidación de divisas.

La Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y el Centro Exportador de Cereales (CEC) asocian a los pesos pesados de la agroindustria nacional. Firmas de la talla de Vicentin, Cargill, AGD, Molinos, Bunge, AFA, saben que el Gobierno descansa en sus divisas y por eso miran de reojo los análisis y proyecciones de que los productores retendrán parte de los granos y venderán menos. 

Esa posibilidad afectaría directamente el volumen de la exportación y de los productos industrializados y, por ende, la liquidación de divisas, haciendo peligrar el bálsamo que espera a esta altura del año la deteriorada economía nacional. Las entidades aumentan su preocupación al ver que los productores comenzaron a retacear la venta: hasta el 11 de marzo, hubo un 26% menos de liquidación en volumen respecto del año pasado según la secretaría de Agroindustria, y eso que en 2017 la sequía planchó el negocio.

 

 

Esto no implica que el sector no respalde la gestión macrista. Los aceiteros son “totalmente conscientes” de ser los portadores del alivio económico así como de la pole position en la que quedaron. Y del mismo modo en que saben sacarle el aceite al poroto de soja, también pretenden sacarle jugo a la situación.

 

Los aceiteros son “totalmente conscientes” de ser los portadores del alivio económico así como de la pole position en la que quedaron.

 

Desde las cámaras entienden oportuno el momento para poner sobre la mesa de discusión el nuevo esquema de retenciones que el Ejecutivo nacional trazó en septiembre pasado y que no cayó nada bien en el sector, luego del romance por la quita progresiva de los derechos de exportación con la que habían sido engolosinados.

PROPUESTA. El vocero de CIARA y CEC, Andrés Alcaraz, le confió a Letra P: “Para que haya mayor flujo de liquidación de divisas, lo que planteamos es la necesidad de condiciones para la agroindustria, como estudiar la forma de estimular mediante la baja de 4 a 3 pesos del adicional de retenciones al sector aceitero, que es el único sector agroindustrial que consideran como materia prima. Puede ser un estímulo para que haya mayor molienda que la prevista y, por lo tanto, más liquidación”. 

Ante la pregunta sobre si significa una condición para aflojar el grifo de los agro dólares, el vocero lo negó y dijo que “simplemente es un pedido”. Lo cierto es que con el correr de las semanas puede volverse un elemento determinante.

Alcaraz no se refiere a la alícuota en sí, que ya bajó en la gestión macrista aunque luego se congeló, sino a la norma general de tributar 4 pesos por cada dólar de exportación de todos los productos primarios, como granos cereales y oleaginosos, y de tan solo un puñado de productos industriales, que mayormente son el aceite, la harina y los pellets de soja. Es esta clasificación de la industria sojera lo que no les cierra desde el minuto uno a los aceiteros y por la que seguirán reclamando.

 

 

SIN PROMESAS.  “Hay conversaciones permanentes” con el Gobierno, reconoció el vocero. Una de ellas se dio a comienzos de marzo con el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, quien recibió a los representantes de las cámaras para intercambiar proyecciones sobre los dólares de la cosecha gruesa. Pasado en limpio: cuánto y cuándo iban a liquidar. 

“Para que haya mayor flujo de liquidación de divisas, lo que planteamos es la necesidad de condiciones para la agroindustria, como estudiar la forma de estimular mediante la baja de 4 a 3 pesos del adicional de retenciones al sector aceitero", dijo el vocero de CIARA y CEC Andrés Alcaraz.

Más allá de los números duros, allí posiblemente se hayan tanteado los ánimos para negociar, las necesidades, las guardias, pero claramente para las cerealeras no era (ni es) tiempo de promesas. Lo cierto es que, semanas después, los aceiteros confían en que se están evaluando las posibilidades económicas para su planteo, aunque parezca descabellado que el Gobierno ceda por estas horas un ingreso fiscal. 

Las proyecciones no sirven de mucho porque día a día el dólar es novedad, los camiones descargan y los productores especulan. Por ejemplo, al momento de la reunión, aún no se había conseguido el aval del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que el Tesoro pudiera vender 9.600 millones de dólares para contener el mercado cambiario. Pero ahora, con esta noticia en mano y con un dólar alterado, el escenario y el pulso agroexportador cambiaron. 

“Dependerá de cómo reaccione el mercado cambiario, porque hay una importante volatilidad y la inestabilidad es negativa. Esperamos que esos 10 mil millones le den ciertas certezas. Es muy difícil calcular hoy en día porque está muy volátil por circunstancias ajenas al negocio mismo”, sostuvo Alcaraz respecto a la incidencia de los dólares autorizados por el FMI en la liquidación.

REITERACIÓN. La intención de que se revisen las retenciones se viene repitiendo desde que se instauraron. Incluso cuando la Legislatura santafesina trató un proyecto de aumento de Ingresos Brutos a la cerealeras para solventar el transporte urbano, desde las cámaras fundamentaron que “después de los aumentos de las retenciones, los márgenes de la industria se redujeron”. 

Pero lejos de los tonos dramáticos, vale aclarar que, en este esquema, la devaluación del peso los beneficia a la hora de tributar. Es que al establecerse un valor fijo en pesos por cada dólar (si se exporta por u$s100, se tributan $400), el monto que se paga es proporcional al valor de venta del producto, pero no al del dólar.

“Por el modo en que está estructurado, el peso de la alícuota efectiva a tributar decrece al subir el precio del dólar”, explican desde la Bolsa de Comercio de Rosario.