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La diputada radical cuenta cómo la discusión por la interrupción voluntaria del embarazo transformó las relaciones en el recinto. De campaña con Mestre, apuesta al recambio generacional en Córdoba.
Por 01/02/2019 16:45

La decisión de Juan Schiaretti de fijar como fecha de elecciones el 12 de mayo adelantó la campaña. En el calor cordobés, mientras el Congreso sigue en receso, la diputada nacional Brenda Austin recorre pueblos cordobeses junto a Ramón Mestre, el intendente de la capital provincial que sueña con llegar a la gobernación.

Activa participante del colectivo de mujeres que luchó en el Congreso por la legalización del aborto, Austin fue una de las cuatro primeras firmantes del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que este año volverá a discutirse.  Desde Córdoba, la diputada le contó a Letra P cómo el trabajo transversal por la ley transformó las relaciones entre legisladores y cómo seguirá en el futuro.

 

DE VACACIONES. Viajó a su ciudad natal, Esquel, a visitar a su familia y amigos. De regreso a Córdoba, donde vive, aprovechó para acampar varios días en el Camino de los Siete Lagos. También dedicó tiempo a la lectura: alternó novelas históricas con “Modelos para armar”, de Marcelo Bernal, sobre federalismo y descentralización. Ya en Córdoba, se entretiene con series Guardaespaldas y Marco Polo, que alterna con algunos capítulos de Grace Anatomy.

 

 

-¿El aborto va a estar nuevamente en debate este año en el Congreso?

-Es inevitable que se vuelva a discutir el tema, más allá de que algunos creen que no es conveniente en un año electoral. Ahora estamos en el peor de los mundos, es una realidad que sabemos que existe pero no podemos hacer nada para resolverla. Pero obviamente la presentación del proyecto será una decisión  la Campaña Nacional (por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito) y a partir de eso pensaremos las mejores acciones. Es un proceso largo y complejo pero nuestro país lo ha empezado a transitar. Creo que hay un recambio generacional muy interesante que influye en cómo se miran esos temas.

-Este tema atraviesa a la UCR de manera transversal, como a todos los partidos políticos, donde conviven posiciones a favor y en contra de la legalización. De hecho, el último episodio ocurrió en Jujuy, una provincia gobernada por el radicalismo. ¿Cómo se procesan esas diferencias hacia adentro?

-Salvo a algunos partidos más pequeños, esto nos atraviesa a todos, hay tensiones y conviven distintas miradas. Creo que tendremos que empezar a buscar puntos de consenso, ver dónde nos ponemos de acuerdo. En principio hay que lograr que se apliquen los protocolos de aborto no punible y seguir tratando de construir desde los argumentos, con evidencia médica y científica, romper los mitos y tratar de que todos entiendan que la situación existe y ver cómo la resolvemos: si seguimos en la hipocresía y la clandestinidad o lo hacemos dentro del sistema de salud. En cuanto al radicalismo, nuestro partido tiene una historia de lucha por los derechos civiles, por el voto femenino, por la ley de divorcio, la patria potestad compartida. Tenemos el legado de muchas mujeres valiosas, luchadoras. Esperemos que eso se refleje en el armado de las listas de este año.

En enero, de regreso desde Esquel hacia Córdoba, Austin acampó en el Camino de los Siete Lagos.  

 

 

-La discusión del aborto generó vínculos muy fuertes entre diputados de diferentes bancadas. ¿Cómo influye eso en el funcionamiento del Congreso?

-Es uno de los saldos positivos más importantes que nos llevamos de este proceso. Veníamos de una experiencia anterior, la ley de paridad, que nos permitió construir confianza. Se armó una red de mujeres que trabajó para tratar en el recinto, cuando había resistencia, aunque no explícita, dentro de cada uno de los bloques. Fue el trabajo conjunto el que nos permitió lograrlo. Y con el tema del aborto pasó algo muy bueno. Fueron los referentes de la Campaña los que decidieron que las cuatro primeras firmantes fueran de diferentes partidos. Y a partir de todo el trabajo que hicimos perdimos el miedo a ponernos de acuerdo. Sabemos que en muchos temas vamos a seguir pensando diferente pero tenemos la capacidad de reconocernos con miradas comunes en otros.

-¿Cómo lo vivió en lo personal?

-Sin dudas sirve para romper los estereotipos. Sin hacer nombres, sentarnos con diputadas de otros bloques, ver que podemos pensar de la misma manera, que valoramos las mismas cosas fue sumamente valioso. Son cosas que van cimentando la capacidad de encontrar acuerdos, genera vínculos de confianza. Ojalá esto pueda marcar un camino para la política argentina. A partir del debate por el aborto salieron la ley Brisa, la ley Micaela, el dictamen de educación sexual integral y vamos a seguir.

 

 

-En Córdoba usted está trabajando por la candidatura a gobernador de Ramón Mestre. ¿Es inevitable la interna? La Casa Rosada trabajó para tratar de evitarla.  

-Por ahora sí. Me parece que no hay que tenerle miedo a la interna, es una herramienta saludable, válida, legítima. Los intentos que se quieren hacer para lograr un esquema de consenso son bienvenidos pero no creemos que se pueda resolver una cuestión que es de Córdoba desde afuera. Se pueden acercar posiciones pero tienen son los cordobeses, las cordobesas y los partidos que forman Cambiemos en la provincia los que tienen que decidir.

-El otro candidato de la UCR en Córdoba va a ser Mario Negri, su jefe de bloque en Diputados. ¿Qué mirada tiene sobre su candidatura?

-No tengo dudas de que los candidatos más fuertes son Ramón y Mario. Pero nosotros creemos que hay un candidato, que es Ramón, que representa una renovación generacional para el partido, para Córdoba, que además viene de ser dos veces intendente de la ciudad más grande de la provincia, por lo que es natural y merecido que su camino termine en la candidatura a gobernador. Mario es una persona muy valiosa y cumple un rol muy necesario en el Congreso.

 

 

 

 

“Debates como el del aborto sirven en el Congreso para romper estereotipos”

La diputada radical cuenta cómo la discusión por la interrupción voluntaria del embarazo transformó las relaciones en el recinto. De campaña con Mestre, apuesta al recambio generacional en Córdoba. 

La decisión de Juan Schiaretti de fijar como fecha de elecciones el 12 de mayo adelantó la campaña. En el calor cordobés, mientras el Congreso sigue en receso, la diputada nacional Brenda Austin recorre pueblos cordobeses junto a Ramón Mestre, el intendente de la capital provincial que sueña con llegar a la gobernación.

Activa participante del colectivo de mujeres que luchó en el Congreso por la legalización del aborto, Austin fue una de las cuatro primeras firmantes del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que este año volverá a discutirse.  Desde Córdoba, la diputada le contó a Letra P cómo el trabajo transversal por la ley transformó las relaciones entre legisladores y cómo seguirá en el futuro.

 

DE VACACIONES. Viajó a su ciudad natal, Esquel, a visitar a su familia y amigos. De regreso a Córdoba, donde vive, aprovechó para acampar varios días en el Camino de los Siete Lagos. También dedicó tiempo a la lectura: alternó novelas históricas con “Modelos para armar”, de Marcelo Bernal, sobre federalismo y descentralización. Ya en Córdoba, se entretiene con series Guardaespaldas y Marco Polo, que alterna con algunos capítulos de Grace Anatomy.

 

 

-¿El aborto va a estar nuevamente en debate este año en el Congreso?

-Es inevitable que se vuelva a discutir el tema, más allá de que algunos creen que no es conveniente en un año electoral. Ahora estamos en el peor de los mundos, es una realidad que sabemos que existe pero no podemos hacer nada para resolverla. Pero obviamente la presentación del proyecto será una decisión  la Campaña Nacional (por el Derecho al Aborto Seguro, Legal y Gratuito) y a partir de eso pensaremos las mejores acciones. Es un proceso largo y complejo pero nuestro país lo ha empezado a transitar. Creo que hay un recambio generacional muy interesante que influye en cómo se miran esos temas.

-Este tema atraviesa a la UCR de manera transversal, como a todos los partidos políticos, donde conviven posiciones a favor y en contra de la legalización. De hecho, el último episodio ocurrió en Jujuy, una provincia gobernada por el radicalismo. ¿Cómo se procesan esas diferencias hacia adentro?

-Salvo a algunos partidos más pequeños, esto nos atraviesa a todos, hay tensiones y conviven distintas miradas. Creo que tendremos que empezar a buscar puntos de consenso, ver dónde nos ponemos de acuerdo. En principio hay que lograr que se apliquen los protocolos de aborto no punible y seguir tratando de construir desde los argumentos, con evidencia médica y científica, romper los mitos y tratar de que todos entiendan que la situación existe y ver cómo la resolvemos: si seguimos en la hipocresía y la clandestinidad o lo hacemos dentro del sistema de salud. En cuanto al radicalismo, nuestro partido tiene una historia de lucha por los derechos civiles, por el voto femenino, por la ley de divorcio, la patria potestad compartida. Tenemos el legado de muchas mujeres valiosas, luchadoras. Esperemos que eso se refleje en el armado de las listas de este año.

En enero, de regreso desde Esquel hacia Córdoba, Austin acampó en el Camino de los Siete Lagos.  

 

 

-La discusión del aborto generó vínculos muy fuertes entre diputados de diferentes bancadas. ¿Cómo influye eso en el funcionamiento del Congreso?

-Es uno de los saldos positivos más importantes que nos llevamos de este proceso. Veníamos de una experiencia anterior, la ley de paridad, que nos permitió construir confianza. Se armó una red de mujeres que trabajó para tratar en el recinto, cuando había resistencia, aunque no explícita, dentro de cada uno de los bloques. Fue el trabajo conjunto el que nos permitió lograrlo. Y con el tema del aborto pasó algo muy bueno. Fueron los referentes de la Campaña los que decidieron que las cuatro primeras firmantes fueran de diferentes partidos. Y a partir de todo el trabajo que hicimos perdimos el miedo a ponernos de acuerdo. Sabemos que en muchos temas vamos a seguir pensando diferente pero tenemos la capacidad de reconocernos con miradas comunes en otros.

-¿Cómo lo vivió en lo personal?

-Sin dudas sirve para romper los estereotipos. Sin hacer nombres, sentarnos con diputadas de otros bloques, ver que podemos pensar de la misma manera, que valoramos las mismas cosas fue sumamente valioso. Son cosas que van cimentando la capacidad de encontrar acuerdos, genera vínculos de confianza. Ojalá esto pueda marcar un camino para la política argentina. A partir del debate por el aborto salieron la ley Brisa, la ley Micaela, el dictamen de educación sexual integral y vamos a seguir.

 

 

-En Córdoba usted está trabajando por la candidatura a gobernador de Ramón Mestre. ¿Es inevitable la interna? La Casa Rosada trabajó para tratar de evitarla.  

-Por ahora sí. Me parece que no hay que tenerle miedo a la interna, es una herramienta saludable, válida, legítima. Los intentos que se quieren hacer para lograr un esquema de consenso son bienvenidos pero no creemos que se pueda resolver una cuestión que es de Córdoba desde afuera. Se pueden acercar posiciones pero tienen son los cordobeses, las cordobesas y los partidos que forman Cambiemos en la provincia los que tienen que decidir.

-El otro candidato de la UCR en Córdoba va a ser Mario Negri, su jefe de bloque en Diputados. ¿Qué mirada tiene sobre su candidatura?

-No tengo dudas de que los candidatos más fuertes son Ramón y Mario. Pero nosotros creemos que hay un candidato, que es Ramón, que representa una renovación generacional para el partido, para Córdoba, que además viene de ser dos veces intendente de la ciudad más grande de la provincia, por lo que es natural y merecido que su camino termine en la candidatura a gobernador. Mario es una persona muy valiosa y cumple un rol muy necesario en el Congreso.