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El titular de ATE bonaerense disparó contra la herencia de Vidal. 40 páginas de propuestas para Kicillof. La “urgencia” salarial y el “protagonismo” de los trabajadores en las decisiones de gobierno.
Por 29/11/2019 9:24

Oscar de Isasi no duda en considerar a María Eugenia Vidal como “el principal sostén del desastre de la Argentina”: “Si se hubiese parado de manos la provincia de Buenos Aires, que genera el 43% de la riqueza del país, hubiera sido inviable este proyecto de destrucción”, argumenta para ubicar así a la mandataria saliente como “copartícipe responsable del crecimiento de la pobreza, la desocupación y la destrucción de la producción”.

Sin embargo, el titular de la seccional bonaerense de ATE y la CTA Autónoma analiza que el presente panorama crítico de la administración pública provincial “es una oportunidad histórica” para el próximo gobierno de Axel Kicillof. “Hoy tenemos una oportunidad porque tenemos todo patas para arriba: salarios de porquería, no hay carrera, nadie asciende”, define en diálogo con Letra P. Tras recordar que “trabajó” para el triunfo del Frente de Todos, De Isasi ponda la autonomía gremial pero enfatiza en la necesidad de un “protagonismo” de los trabajadores en las decisiones políticas del Estado.

En esa línea, pide reunirse con el gobernador electo, para quien tiene preparado una carpeta de 40 páginas con propuestas del gremio, entre las que aparecen Astillero Río Santiago, Fanazul, convenio colectivo de trabajo, carrera administrativa y, como una “urgencia”, poder “recuperar lo perdido” en materia salarial, al advertir que en la gestión Vidal los estatales perdieron “un 37% de poder de compra”.

“Pedimos el pase a planta permanente de más de 11 mil trabajadores que no tienen garantizada la continuidad laboral después del 31 de diciembre. Hubo jubilaciones compulsivas, retiros voluntarios, no se respetó con el nombramiento de personal que debía hacerse, con lo cual disminuyó la cantidad de personal estable y también se desfinanció IOMA y el IPS”.



-En ATE fueron críticos de la gestión Scioli. ¿Vidal acentuó la precarización del trabajo estatal en su paso por el Ejecutivo?

-Sin dudas. Ya la gestión de Scioli tenía ribetes de ajuste. Cuando se va Solá, el salario mínimo era equivalente a la línea de pobreza. Vidal se está yendo con un salario mínimo cercano al 39% de la línea de pobreza, si no es menos. El salario lo empeoró, en materia de precarización laboral lo empeoró con el contrato autónomo y congeló el nombramiento de personal.

-Pidieron reunirse con Kicillof. ¿Cuáles serán los planteos centrales?

-Tengo mucha esperanza en el tiempo que viene. Queremos reunirnos con Kicillof para plantearle lo que nuestra organización sindical entiende debería hacerse para mejorar el Estado. Cerca de 40 hojas tiene el documento que estamos terminando para presentar esta semana y que se lo queremos entregar al nuevo gobernador con muchas ganas de que el nuevo tiempo que nos toque transitar sea la reparación de derechos.
 


-En la gestión Vidal articularon las dos CTA bonaerenses bajo el lema “Unidad contra el ajuste”. ¿Cómo imagina la articulación de las distintas corrientes sindicales bajo un gobierno peronista?

-Hablo desde mi doble rol, como secretario general de un gremio donde todos los trabajadores, piensen como piensen, tienen derecho a participar y a decidir (estoy diciendo que vamos a mantener la autonomía) y como militante del Frente de Todos. Yo trabajé para que sea gobernador Axel Kicillof y para que sea presidente Alberto Fernández. Hay errores que no se pueden cometer.

-¿Como cuáles?

- La única capacidad de transformación que tiene Argentina y de que este gobierno sea redistribuidor de la riqueza, es si se hace protagonista a la clase trabajadora organizada. Hay que abordar la emergencia alimentaria, por ejemplo. Ahora, para abordarla, hay que sentarse con los exportadores y decirle que parte de la que se llevan tiene que quedar en el país. Los grandes grupos económicos que tiene una tasa de ganancia garantizada por el macrismo como hace tiempo no tenían no van a ceder la tasa de ganancia por el solo hecho de que perdieron una elección sus representantes. O sea que, para sacarle aunque sea una parte para mejorar las condiciones de vida, necesitamos una sociedad movilizada que sostenga esa disputa, porque si no las petroleras van a hacer apuestas entre ellas a ver cuántos días de desabastecimiento hacen claudicar al gobierno en la idea de sacarle algo.
 

 

-¿Y de qué forma se tiene que plasmar el sostenimiento de esa disputa?

-El primer gobierno de Perón fue el de mayor redistribución de la riqueza del país. Fue la única experiencia en Argentina donde tuvo protagonismo la clase trabajadora y fue el periodo de la historia argentina con más paros y movilizaciones, no contra Perón sino contra las empresas que no iban a ceder su parte de ganancia, por más que Perón dijera que había que cederla. Entonces, en esta etapa histórica, no se puede gobernar con la agrupación propia solamente, hay que convocar a todos aquellos que están dispuestos a poner para construir políticas de reparación. Hay que tener fe en el pueblo y cada vez que hay que disputar con los grandes grupos económicos hay que convocar a la sociedad organizada. Hoy, a diferencia de lo que piensan muchos compañeros, las cuestiones más que nunca se dirimen en la calle.

-¿Se tiene que dar unidad en la calle en defensa de políticas populares?

-No. Una unidad construyendo propuestas, con centralidad en la clase trabajadora e impulsar las iniciativas para que el gobierno las lleve adelante.

-Y, en ese impulso, ¿tienen que haber dentro del gobierno funcionarios que representen o provengan de la clase trabajadora?

-Soy de los que creen que los trabajadores y trabajadoras nacimos para administrar la riqueza que generamos. Debemos tener organizaciones sindicales autónomas del gobierno, porque si no terminás subordinándote a las políticas de Estado. Pero también las y los trabajadores organizados debemos ser protagonistas de las decisiones políticas del Estado.



-¿Y bajo qué mecanismos ustedes van a reclamarle a Kicillof que tenga en cuenta a la clase trabajadora en las decisiones de gobierno? ¿Qué propuestas harán concretamente para que la visión de los trabajadores se plasme en las decisiones de gobierno?

-Hay cinco puntos que hay que abordar: la emergencia alimentaria, la sanitaria, la educativa, la productiva y la laboral. Todo eso, con una perspectiva de género que no es menor. Una de las cuestiones transformadoras de la época es el movimiento de mujeres. Esos son ejes que hay que poner sobre la mesa.

-¿Qué forma toman esos ejes en la provincia de Buenos Aires?

-Es muy importante aumentar las partidas y las políticas en Salud, Educación, Niñez y Desarrollo Social, porque son instrumentos que permiten frenar la caída del nivel de vida. La provincia de Buenos Aires genera el 43% de la riqueza del país. La riqueza de mi provincia no puede definir la pobreza de su pueblo. Más justos en el reparto de la coparticipación y el Fondo del Conurbano es imprescindible para tener más recursos y paliar el hambre.
 



-Estuvieron en La Habana reunidos con Maduro, que se comprometió a financiar los trabajos para finalizar dos buques venezolanos en el Astillero Río Santiago…

-Así es. Ahí acordamos el financiamiento para terminar dos embarcaciones emblemáticas que están en el Astillero Río Santiago (ARS). Ahora necesítanos reunirnos con el gobernador para darle instrumentación a eso. La terminación de esas embarcaciones es mucho más que generar trabajo y un compromiso internacional. Es la derrota, puesta en un barco botado en el Rio de la Plata, del neoliberalismo que vino a cerrar una empresa tan importante. El Astillero Rio Santiago tiene que reflejarse en el presupuesto porque necesitamos que empiece a producir para que traiga recursos para la provincia.

-¿Tienen propuestas para la planta de Fabricaciones Militares en Azul?

-Sí. La necesidad de reactivar la planta de Fanazul es fundamental, no solo con el rol de fábrica militar. Cuando estuvimos en el conflicto de Fanazul, propusimos dos aspectos: Fanazul tenía toda la tecnología y mano de obra calificada para detonar material bélico de la Armada que había hecho un informe estableciendo la necesidad de Fanazul. Pero, además de eso, en Olavarría hay un cerro que tiene una gran concentración de dolomita, una piedra con la cual se hace la carretera moderna. O sea que la fábrica de explosivos tenía sentido en el centro de la provincia y además abarataba los costos de transporte por cercanía. Esa propuesta está vigente.
 

 

-¿Y en cuanto a las condiciones salariales y laborales de los estatales?

-Hay una urgencia en recuperar lo perdido, es desesperante la situación salarial, un auxiliar estatal está cobrando $20 mil. Además, debería haber políticas activas que nos permitan recuperar aquella relación que teníamos con el gobernador Solá –salario mínimo igual a la línea de pobreza. No voy a pedir que sea para mañana pero sí políticas activas que apunten a eso. Además, es un tiempo formidable para discutir un convenio colectivo y una carrera, no acomodar a los jefes de un sindicato que es oficialista serial, sino fomentar el estímulo al que trabaja. De ese convenio, que salga una carrera administrativa que premie, no al que está cercano al poder, sino el que hace las cosas bien. Que la capacitación no sea un permiso discrecional del funcionario, sino un derecho. Que haya concursos cristalinos con participación, que el ingreso en el Estado no sea por una cuña.

-Habló de un gremio “oficialista serial”. UPCN supo cerrar paritarias a año anticipado con Vidal pero estuvo presente en el cierre de campaña de Kicillof. ¿Con ellos se puede llegar a construir esa unidad en la calle?

-Soy muy cuidadoso en las palabras que uso. Por ejemplo, cuando tuvimos la fractura dolorosa con las dos CTA, siempre hablaba de las diferencias profundas con el compañero Yasky y con determinados compañeros. Pero jamás acusaría de traidor a quien piensa diferente. Ahora, cuando fuiste el principal articulador de salarios a la baja, cuando hace rato sos un trasnochado que no ve un trabajador y una trabajadora cómo vive… me voy a limitar de ponerle títulos, pero es muy difícil poder acordar con alguien que lo único que le interesa es beneficiar a su grupo de privilegio. Eso no quiere decir que no vayamos a acordar con los afiliados de UPCN, de SOEME, de AERI, del Sindicato de Salud Pública, son todos nuestra gente los afiliados. Yo tengo una voluntad de unidad que la he demostrado en la práctica. Ahora, la unidad es para todos aquellos que quieran realmente avanza en reparar derechos, no para los que se quieran reacomodar para que las causas judiciales no avancen.