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Duran Barba no lee sus textos, Mauricio Macri tampoco

Duran Barba no lee sus textos, Mauricio Macri tampoco

19/11/2019 13:05

 

Jaime Duran Barba es un personaje conocido en la República Argentina: posee fuerte injerencia en la política comunicacional del aún gobierno oficialista de Mauricio Macri y en el mismo primer mandatario, quien afirmó en una entrevista televisiva que “Duran Barba me alentó a ser como soy”. Además, el ecuatoriano es columnista habitual como consultor político en medios de comunicación, donde formuló escandalosas declaraciones, como cuando señaló que “Hitler era un tipo espectacular”, por lo cual fue denunciado por “apología del delito” y tuvo que pedir disculpas.

Son también conocidas las amplias diferencias entre un ala más política del oficialismo perdidoso encarnada, aunque con diferencias, en la renunciante diputada Elisa Carrió, el properonista Emilio Monzó y el gobernador de Mendoza y presidente de la Unión Cívica Radical, Alfredo Cornejo, quien afirmó que “el Gobierno tuvo desprecio por la acción política”, y una vertiente marketinera sostenida en el propio Duran Barba y el jefe de Gabinete, Marcos Peña, gravitando a su favor el mismo Macri.

En este marco, resulta desconcertante que este trío último desconociera textos del propio Duran Barba, quien afirma que “no se debe olvidar que lo que determina la vida de una sociedad es lo económico”. La gestión de Mauricio Macri incrementó la deuda externa argentina desde enero de 2016 un 79% en dólares; la inflación anual 2019 proyectada es de más del 55%; la caída del salario real promedio a nivel país es del 19% durante la gestión de Cambiemos; la desocupación actual es del 10,6%; según datos de la AFIP, entre enero y abril del presente año cerraron 43 empresas por día y el proceso devaluatorio post PASO ha incrementado ese número; el índice de pobreza infantil difundido por la Universidad Católica Argentina correspondiente al año 2018 es del 51,7% y trepa al 63,6% en el poblado conurbano bonaerense, lo que los convierte en los índices más altos de la década; analistas económicos destacan que en los últimos meses aumentó la pobreza por la crisis.

 

 

La sociología electoral desde hace años estudia el llamado voto económico a partir del cual los ciudadanos premian a un gobierno por sus logros económicos y lo castigan en las urnas por sus fracasos en la materia; actitud concreta de una persona que se aleja bastante del big data, de los gurús de la mercadotecnia, de la cromomatía a la que apelan líderes y  partidos signando de color cartelería en la vía pública, folletería, móviles oficiales y merchandising variado.

El sufrimiento de miles de argentinos y argentinas tiene la brutalidad de lo cotidiano. En nuestros países del cono sur prima la pobreza, la inequidad sostenida en el tiempo, las tensiones que periódicamente se colectivizan en el espacio público visibilizando desplazados sociales del mercado de consumo, sueldos pauperizados, míseras jubilaciones, salud precaria, educación superior sectorizada aun si es gratuita.

Hay una evidente distancia sensorial entre algunos partidos políticos y la cotidianeidad de amplios sectores de la población. Asimismo, los dueños de las grandes empresas de Latinoamérica mayormente están más dispuestos a maximizar ganancias evadiendo y ocultando dividendos en el extranjero que a establecer un empresariado de tipo social que articule una política salarial y una postura comercial que equilibre las inequidades del mundo capitalista.

En 2016, la Cepal llamó la atención “sobre la complejidad y las múltiples dimensiones de la desigualdad social en América Latina y el Caribe y cómo estas dimensiones se entrecruzan, se potencian y se encadenan a lo largo del ciclo de vida de las personas, creando un desafío enorme para nuestra región”. En 2018 destaca que “la tasa general de pobreza -medida por ingresos- se mantuvo estable en 2017 en América Latina, después de los aumentos registrados en 2015 y 2016, sin embargo, la proporción de personas en situación de pobreza extrema continuó creciendo, siguiendo la tendencia observada desde 2015”.

El desafío es político, empresarial, sindical, pastoral, educativo, social; no hay sociedad posible ante desequilibrios extremos.