La reconfiguración obligada del Frente Progresista post elecciones se encamina a ser profunda y disputada. De la mano de una incipiente vuelta al bipartidismo en la provincia con el PJ como fuerza oficialista, el socialismo aceptó que deberá incorporar nuevos espacios políticos y hasta toma fuerza la posibilidad de sumar dirigentes santafesinos del PRO .
El primero en poner esta ficha sobre la mesa fue el vicegobernador radical del Frente Progresista, Carlos Fascendini, quien en sus primeras declaraciones como presidente de la UCR provincial le marcó la cancha a Miguel Lifschitz: habló de la necesidad de nuevos liderazgos y sostuvo, en diálogo con Letra P, que “no hay inconvenientes en sumar a dirigentes del PRO”.
Ahora, el ministro de Gobierno y diputado electo del Frente Progresista, el socialista Pablo Farías, no descartó la posibilidad para ampliarse y tener competitividad en las próximas elecciones a gobernador.
“En principio, el Frente tiene una actitud de apertura. Siempre la ha tenido y en particular después de la derrota electoral de junio. Nosotros tenemos que pensar que el Frente tiene que ampliarse y buscar con más ambición representar a más santafesinos si queremos volver a ser gobierno de la provincia”, dijo ante la consulta de Letra P respecto a la posibilidad de abrirles la puerta a dirigentes macristas. Por ahora no se discutió este tema en las cumbres de los últimos días. Mucho tendrá que ver el resultado de este domingo y en qué condiciones queda el macrismo.
El agitado clima interno del progresismo, derivado de la dura derrota ante el PJ santafesino, colocó todos los cañones y acusaciones contra el socialismo. Se le endilgó poca apertura como principal fuerza del Frente Progresista y un verticalismo desgastante en la toma de decisiones.
Contener dirigentes del PRO que hasta ayer eran considerados en la otra vereda ideológica del Partido Socialista no le será fácil de deglutir a militantes y dirigentes. Ampliar las fronteras de un frente de carácter progresista tiene sus límites y el PRO parece representar a varios de ellos. Más aún, con las diferencias mostradas entre el gobierno provincial y el nacional en estos cuatro años.
El fundamento seguramente será el de una demostración de descenso de la poltrona de partido hegemónico, para dar lugar a la inherente apertura de las discusiones dentro de un frente. Tal como le reclamaban.
“Deberíamos buscar que se agote (el escenario de tres tercios) y que el Frente recupere el perfil electoral ampliamente mayoritario que ha llegado a tener. Para analizarlo debemos ver cómo se desarrolla el escenario post elecciones”, sostuvo Farías.
La clave parece ser el camino hacia el bipartidismo. De un lado el PJ, del otro el reacomodamiento de las fuerzas que pueden encallar en un frente. En rigor, la futura oposición entiende que deberá unirse -por conveniencia o espanto- y no perder tiempo para poder derrotar a un PJ empoderado que, justamente, tomó el camino de la unidad para retornar al poder.