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El último rugido de La Leona fue sin Macri y con vidalismo explícito

La gobernadora reemplazó el escenario 360 por una pasarella en un estadio con tres pantallas gigantes, movilización de intendentes y un animador. Participó Larreta, su aliado a futuro.

 

 

Así como sucedió durante esta segunda etapa proselitista hacia las generales del próximo domingo, Vidal eligió hablar de ella, de la provincia, y tomar distancia del presidente Mauricio Macri, quien en paralelo cerraba su campaña en Córdoba.

 

“Este camino recién empieza, de acá no me mueve nadie”, afirmó la gobernadora cuando tomó la palabra, luego de la presentación del intendente local, Jorge Macri, y los discursos del ministro de Seguridad y candidato a diputado nacional, Cristian Ritondo, y el vicegobernador Daniel Salvador.

 

 

 

La mandataria dejó en claro su interés en continuar siendo una figura de la política bonaerense más allá del resultado del próximo domingo, que todos auguran negativo ya que perdió por 18 puntos contra Axel Kicillof (Todos) en las PASO.

 

Quedó claro que ese tránsito será de la mano de Larreta, quien llegó al Estadio “Ciudad de Vicente López” acompañado por su vicejefe, Diego Santilli, aunque sin certezas sobre el rol específico.

 

Vidal comandó un acto teñido, hasta en las pancartas y el merchandising electoral, de color amarillo PRO y el celeste y blanco de las banderas, aun cuando hubo presencia de radicales, en la figura de Salvador, y de algún eventual intendente  y legisladores nacionales, como Jorge Nedela (Berisso) y Miguel Bazze (diputado nacional), que se ubicaron en una de las 50 sillas dispuestas en el escenario central y que hacía de fondo, junto con las tres pantallas gigantes.

 

 

 

“Ahora María Eugenia”, “ahora somos nosotros” y “ahora la provincia de Buenos Aires” fueron las consignas que poblaron el estadio, que fue copado por aproximadamente 18 mil simpatizantes  y tuvo como novedad la animación de un locutor que se encargó de alentar al baile y la “alegría” de los presentes.

 

En las gradas y en el campo se observó un fuerte despliegue del intendente local, Macri, quien obtuvo una victoria arrasadora en las PASO al igual que toda la boleta y movilizó para la ocasión casi cinco mil personas. También hubo presencia de micros arribados de Quilmes, donde gobierna Martiniano Molina, de Lanús, donde manda Néstor Grindetti; de Morón, tierra de Ramiro Tagliaferro; de La Plata, donde gobierna Julio Garro, y hasta de Ritondo.

 

“El 12 de agosto, a todos los que estamos acá nos pasó algo parecido: sentimos que perdimos otra vez la esperanza. ¿Será cierto que llegó el final? Y uno salía a la calle y no veía alegría”, relató Vidal durante un tramo de su discurso, en general el mismo tono que mostró durante toda la campaña: poblado de ejemplos cotidianos y con golpes al Frente de Todos, aunque sin nombres propios.

 

 

 

“Y en el medio empezó un rumor, un murmullo… empezó la rebelión de los mansos, que perdieron el miedo y salieron a la calle, pacíficamente y con alegría”, afirmó la gobernadora, en tono épico.

 

La mandataria, que durante la tarde se había acercado al estadio de Platense a probar el sonido y repasar toda la puesta en escena, acordó con su mesa chica el tono intimista, bonaerense y más parecido a la mística tradicional partidaria que al formato de escenario 360 que siempre utilizó el PRO.

 

La gobernadora arribó al escenario, al que llegó con fondo musical de “la cumbia de Vidal”, con un “regalo” para el Presidente: un video selfie con el que le mostró al jefe de Estado a los presentes coreando “hay Mauricio para rato” y “hay gato para rato”.

 

 

 

Hecho el “homenaje” al Presidente, Vidal se abocó a su rutina proselitista, esa que elaboró una semana después de las PASO, tras un repliegue público, que la muestra menos gobernadora y más “María Eugenia”.

 

Jorge Macri, anfitrión en el evento, afirmó: “Algunos de nosotros vamos a ganar, otros a perder, pero todos estamos llamados a continuar”, en alusión a la construcción política del PRO luego de la elección del próximo domingo.

 

Consciente de su buena performance electoral, Macri se movió cómodo en el escenario y hasta se permitió ironizar con el clima, que mostró un sol a pleno. “El de hoy no es solo un día peronista, es un día de todos los argentinos”, dijo.

 

 

 

En tanto, Ritondo se mostró más enfocado en la oposición y se encargó de retomar el discurso de la pesada herencia kirchnerista. “¿Ustedes creen que van a volver? ¿Para qué quieren volver? ¿Para que vuelva la impunidad, para reconocer a (Nicolás) Maduro como presidente democrático (de Venezuela), para decir que en Argentina no hay probreza?”, arengó el ministro candidato.

 

Salvador sobrevoló los "logros" de la gestión y aseguró que con Vidal “vamos a recuperar los valores reales de la democracia, porque no puede haber futuro sobre la base de la mentira y el relato”.

 

Respecto a presencias nacionales, se observó la figura del ministro de Educación, Alejandro Finocchiario, quien estuvo en su doble rol de candidato a intendente de La Matanza, y a la titular de Desarrollo Social, Carolina Stanley, que se ubicó junto a su marido, el jefe de Gobierno bonaerense, Federico Salvai.

 

Guillermo Francos, logró destrabar la ley ómnibus. 
Rogelio Frigerio, gobernador de Entre Ríos.

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