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El economista y periodista habla de su documental Fondo y asegura que “hay que salir a la calle para influir en la negociación de esta deuda”. Geopolítica y proyecciones populares.
Por 15/10/2019 13:16

“Fondo, otra vez la misma receta”, la película que dirige el economista y periodista Alejandro Bercovich, parece haber cronometrado su estreno con el pulso de los hechos en la Argentina. Quizás eso, además de la originalidad del planteo y del modo en que está contada, es lo que explica su atractivo. Bercovich le contó a Letra P que inició el trabajo en junio del 2018, cuando viajó a Atenas para contar el caso griego en C5N, y que en abril de este año empezó a armar una obra que muestra la historia de amores, desamores, locura, pobreza, rupturas y crisis entre el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los países que se someten a sus prescripciones.

En seis meses se hicieron el guión, el rodaje, la edición y el montaje (proceso y detalles que se pueden observar en Fondo.com.ar). Desde el estreno, empezó a recorrer centros culturales, teatros y fábricas, a la vez que ya se puede ver en el Centro Cultural de la Cooperación (CCC) y en salas de la Ciudad de Buenos Aires y de la provincia.

 

 

-En la presentación de la película había una gigantografía de Christina Lagarde, la extitular del FMI, con un elogio a la política económica de Cambiemos. Es algo que pasó en muchos gobiernos, con el apoyo a políticas que no resultaron acertadas. Usted viajó varias veces al organismo: ¿qué diferencias encontró entre lo que dicen en público y lo que manifiestan en privado?

-El Fondo Monetario es muy elogioso con los países que siguen sus preceptos y muy crítico con los que no. Ese es el único criterio que sigue para evaluar las políticas de un determinado país. Lo que nosotros encontramos, después de hablar con mucha gente para el documental, es que desde distintas orientaciones políticas nos destacaban que ese doble estándar es una constante en su relación las naciones. El Fondo erra sistemáticamente en sus pronósticos, por optimista cuando se trata de programas cobijados por su staff, y por pesimista cuando evalúa a países que se apartan de su orientación. Y esos pifies, que a priori parecen consecuencia de uso de malos modelos técnicos, en realidad son consecuencia de que está al servicio de intereses concretos. No he visto en todas las asambleas a las que asistí un doble discurso entre lo público y lo privado. Ellos se cuidan de tener cualquier conversación off the record que los aparte su orientación general.

Lo que sí recibí muchas veces son datos de parte de las delegaciones argentinas o de otros países respecto de que el Fondo decía una cosa en público y otra en las reuniones. En 2013 tuve una conversación con Anne Krueger y ella reconoció que, en privado, el FMI le había sugerido a la Argentina que abandonara la convertibilidad.

 

 

-Con el diario del lunes, ¿qué pasaría si no existiera el FMI? ¿Qué habría sido de los países que se metieron en programas?

-Durante mucho tiempo el Fondo no existió y para una buena parte del mundo hoy tampoco existe. Es una institución que tiene un carácter histórico, político y que en absoluto es parte del mundo, ni siquiera del capitalismo. Es, como contamos en la película, el producto de una decisión de Estados Unidos de cristalizar la relación de fuerzas que surgió de la segunda posguerra para garantizarse la hegemonía en Occidente y en todo el planeta. Sería difícil imaginar que el FMI no existiera, porque el mundo sería distinto. Pero los países que entran en un programa reciben, supuestamente, una ayuda multilateral para el bien de todos, como dice el propio FMI, pero lo hace con un sesgo muy claro que está dado por su accionista mayoritario. El caso del acuerdo del año pasado con Argentina es muy concreto e ilustrativo. La mayoría de los países estaban en contra de financiar la fuga de capitales, como lo hizo este último acuerdo. Solo Estados Unidos, por un interés geopolítico de sostener a (Mauricio) Macri, aceptó entregar la cantidad de dinero que entregó, con las consecuencias que eso tendrá por décadas para la Argentina. Ahora, si no hubiese estado el FMI, claramente el final del ciclo de Macri se habría precipitado o la crisis hubiese estallado de una manera diferente. Y no habría quedado la herencia para los argentinos de acá en adelante. Los países que se meten en planes del Fondo lo hacen por voluntad de sus gobernantes, pero muchas veces procuran hacerle creer a la población de sus países que es el organismo el que los obliga a tomar medidas que ellos, de todos modos, querrían tomar.

 

 

-El kirchnerismo decidió en 2005 pagar la deuda con el FMI para tener autonomía. Más allá de la discusión de eso si estuvo bien o no, ¿es posible que los países que van al Fondo cuenten con un margen de maniobra propio una vez que entran a un programa o es inevitable que se sometan? Macri casi normalizó que la política económica es compartida.

-El Fondo ejerce un control, un dominio sobre las políticas económicas de los países que acuden a él. No me quise meter en la discusión del pago al FMI por parte del kirchnerismo porque, la verdad, no está claro que haya sido una decisión tomada de manera rupturista para hacer un plan económico diferente del que se venía haciendo hasta ese momento. Los pagos de deuda de varios países fueron simultáneos: Argentina, Uruguay, Brasil, Rusia. Y hay papers del FMI instando a hacer esa cancelación, allá por 2005-2006. No está claro que haya sido una decisión financieramente acertada en ese momento. Ni tampoco que la política que siguió el kirchnerismo no se habría podido haber aplicado si continuaba el programa del FMI. Lo que seguramente habría crujido es la deriva del kirchnerismo posterior a 2008 y 2009, o partir de 2010, cuando empieza a deteriorarse el resultado fiscal. Recordemos que esa deuda, además, era mucho menos abultada que la que tenemos hoy. Hubo algunas críticas que nos hicieron respecto a esa parte, es decir la ausencia de una reivindicación del kirchnerismo. Me parece que eso es simplificar y falsificar un poco las cosas, como decir que lo que hizo Portugal es lo mismo que hizo el kirchnerismo, lo que es completamente falso. Porque lo que hicieron ellos ahora, después de tres años de acuerdo, fue primero desafiar sus preceptos y recién después pagar la deuda con plata del Banco Central Europeo. Eso es distinto a gastarse un tercio de las reservas del Banco Central en un momento de fragilidad y luego decir que eso fue un acto de independencia o antiimperialismo. Por todo esto preferimos no discutir ese asunto, porque además la película es sobre el FMI.

 

 

-Con la experiencia que tiene en ver casos de países, ¿es inevitable que Argentina caiga ahora en default?

-Argentina ya está en default, con una cesación de pagos parcial que se va a generalizar o ampliar en la medida en que se venzan los plazos que fijó el propio gobierno para los pagos de la deuda de corto plazo. Eso va a empeorar severamente, lo que en parte tiene que ver con lo irresponsable que fue el FMI en todo este tiempo. Hay que salir a la calle para influir en la negociación de esta deuda, porque no es una deuda odiosa como las de los militares, pero sí hay que discutir la forma en la que se tomó. Y si no fueron engañosos en las consecuencias que iba a tener para la población.

-Está en gira con la película por diferentes lugares: fábricas, pymes, universidades. ¿Percibe que a la gente se le ha contado, antes de este documental, la historia real del organismo?

-Estoy profundamente impactado por la respuesta de la gente que estamos teniendo con esta película. Es realmente muy emocionante ver que se juntan 250 personas en una fábrica en Villa Lynch, con empresarios pymes, obreros, vecinos, el intendente, para ver una película sobre el FMI. Lo mismo que la cantidad de universidades, escuelas, centros culturales que nos están pidiendo la película para pasarla, algo que habla de ese componente único de la Argentina, que es un pueblo movilizado, discutidor, de seguir estos temas en la calle. No creo que a la gente se le haya contado hasta ahora una historia falseada, sino que el FMI hace grandes esfuerzos para lavar su imagen todo el tiempo. Ahora, Gerry Rice, que es su (Jaime) Durán Barba institucional, está haciendo todo lo posible para decir que el Fondo cambió, que es otro. Lo mismo le dijo a Grecia cuando empezaron los programas, le dijeron que este no era el Fondo que antes había hundido a la Argentina. Y en 2018 nos intentaron hacer creer que estaban preocupados por los pobres, por las mujeres, por el medio ambiente, algo tan trucho que se vio en poco más de un año que todos esos indicadores habían empeorado. Parte de la misión que nos proponemos con la película ya está cumplida con la demanda que tiene. El hecho de que se esté discutiendo cómo están llevando a una parte de América Latina a una nueva crisis social es superreconfortante.