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El presidente de la Convención Nacional radical arremete a fondo. Habla de “hartazgo” de la militancia, pide fórmula propia y afirma que las políticas de Macri “están ahogando a todos”. Exige debate.
Por 31/01/2019 15:48

Jorge Sappia no es un dirigente que acostumbre a esconder sus discrepancias o a esquivar determinaciones cuando las diferencias son insalvables. Ya lo demostró en octubre de 2000, cuando Patricia Bullrich juró como ministra de Trabajo de Fernando De la Rúa: renunció automáticamente a su cargo de viceministro. A poco más de 18 años de aquella decisión, el hoy presidente de la Convención Nacional de la UCR no sólo no cambió su parecer respecto a la hoy ministra de Seguridad –a quien le atribuye una “actuación mediática muy importante” que “no resuelve los problemas de seguridad del país”-, sino que tampoco ahorra comentarios críticos ante el panorama económico y social que observa en la Argentina administrada bajo el sello de la alianza que integra su partido –aunque enfatiza que “es un gobierno PRO rotulado de Cambiemos”.

“Los problemas de seguridad derivan de la excesiva pobreza que hay en el país. La madre de la inseguridad es la pobreza, de modo que la cosa pasa por otro lado”, considera el también ex ministro de Trabajo de Córdoba, quien etiqueta de “lamentable” la degradación a Secretaría de la cartera laboral nacional en un contexto donde “está cerrando un establecimiento por día en la Ciudad de Buenos Aires” y “hay 172 mil puestos de trabajo registrados menos”. “¿Cómo no nos vamos a preocupar? Esto es una cosa espantosa. Yo dije que la vuelta al FMI iba a traer desempleo y empleo de mala calidad para quienes lo tengan, además de otras desgracias que están ocurriendo ahora”, apunta.



En diálogo con Letra P, no duda en arremeter duro contra el rol del radicalismo dentro de Cambiemos y distingue dos niveles: “uno, del Comité Nacional que preside el licenciado (Alfredo) Cornejo y otro el Movimiento Nacional por la Democracia Social, que tiene una actitud crítica respecto a la conducción del partido”. En ese último lote, Sappia articula con dirigentes como Ricardo Alfonsín, Juan Manuel Casella y Federico Storani, entre otros.

Parado en ese sector, el presidente de la Convención radical exclama: “Ha llegado el momento de pensar seriamente en la posibilidad de que en las PASO este grupo presente sus propios candidatos, para plantear una postura totalmente diferente a la de la conducción del partido”.

Más a fondo, pide debatir “la permanencia o no de la UCR en Cambiemos”, le reclama a la conducción partidaria habilitar la discusión en el marco de la Convención que preside y avisa que, si no hay “un acuerdo programático” en la alianza de cara a las próximas elecciones, “están contadas las horas de nuestra permanencia en Cambiemos”.

 

“La conducción del partido se ha sometido a un silencio dañoso, porque no ha ejercitado capacidad de autocrítica respecto a la conducción oficial del país en manos del PRO, que representa una visión política conservadora, totalmente desvinculada de la problemática de los sectores populares y medios de país y que lleva adelante políticas que nos están ahogando a todos. Nosotros no podemos coincidir con eso, no tiene nada que ver con el ideario del radicalismo, ni con sus valores y principios. Tenemos que empezar a diferenciarnos y la coyuntura electoral nos permite plantearnos esa posibilidad: ir a una contienda electoral con nuestros propios candidatos”, lanzó.

 

-Dado el estado actual de cosas y de convivencia entre las fuerzas, ¿tiene razón de ser Cambiemos?

-Ésta es una cosa que vamos a poner en discusión cuando planteamos presentar nuestros candidatos, porque un partido que no presenta candidatos no es un partido. Y un sector político de un partido que no presenta candidatos, tampoco es un sector político de un partido. Vamos a plantear esa alternativa: que se discuta la permanencia o no del radicalismo dentro de Cambiemos, sobre la base de ejercer una autocrítica, un balance de lo que se ha hecho desde Gualeguaychú hasta acá y cuáles son las propuestas que le vamos a ofrecer al país.

Estamos tratando de avanzar en ese sentido porque tenemos en claro una cosa que hay que remarcar: en Gualeguaychú la Convención Nacional del radicalismo eligió una alianza con el PRO y otros sectores minoritarios porque había una opción: la continuidad de un populismo autoritario o la posibilidad de abrir el país hacia una perspectiva más republicana, más democrática. Esa opción no existe hoy porque los medios han colocado al país en una disyuntiva entre un retorno del populismo autoritario o una continuidad de este conservadurismo atado al FMI. Entonces, hay que tratar de avanzar sobre el intermedio entre estas dos falsas opciones, ver si podemos nosotros convocar a la ciudadanía para hacer una cosa totalmente distinta.

-¿Cree que este dualismo entre kirchnerismo y antikirchnerismo que algunos definen como grieta es obsoleto al momento de analizar el presente escenario electoral?

-No me animo a decir que sea obsoleta la grieta. Pero la grieta, en la medida que subsista, no contribuye a que el país salga de la crisis en que está ni permite alentar ningún tipo de acción mancomunada de la ciudadanía para salir de la crisis. Se trata de tener una tercera alternativa y nosotros vamos a trabajar en esa alternativa. No es someterse a algunos candidatos que andan dando vueltas por los medios, sino plantear una alternativa propia.
 


-Pero eso se tiene que discutir en el marco de la Convención Nacional que usted preside. ¿Por qué no se concreta una convocatoria?

-Sí, estos temas los tiene que resolver la Convención Nacional. Pero la convocatoria tiene algunos aspectos que es preciso poner de relieve. La Carta Orgánica del partido dice que la mesa directiva que yo presido convoca a la Convención Nacional. Pero, curiosamente, ésta obsoleta Carta Orgánica dice que la mesa directiva convoca a la Convención pero el orden del día lo fija el Comité Nacional, órganos distintos. Entonces, si no hay acuerdo entre la mesa directiva de la Convención y la del Comité Nacional para convocarla, yo no puedo fijar una fecha y un lugar si no me dan el orden del día, ¿qué voy a tratar? Nada. Y, segundo, si no me dan la financiación para poder hacer la Convención. Tiene que trabajar una gran cantidad de gente para que la Convención se pueda hacer, hay que alquilar un lugar, pagar gastos, los viajes de una gran cantidad de convencionales que carecen de recursos para ir al lugar donde se reúne. La Convención no tiene presupuesto, no tiene un peso.

-Entonces, ¿está atado de pies y manos a la voluntad del Comité Nacional?

-Así es. Hemos pedido respuestas del Comité Nacional para que nos reunamos a analizar esta cuestión y, no es que he tenido una negativa, simplemente no me contestaron.

-¿Siente que no es considerado por la conducción nacional del partido?

-Creo que sí. Pero no me preocupa porque soy muy considerado en el ámbito de la militancia radical.
 


-¿Y qué sensaciones registra de la militancia radical con respecto al gobierno de Cambiemos? ¿Ven que es un gobierno de Cambiemos o del PRO?

-Es un gobierno del PRO rotulado como de Cambiemos. En la militancia radical que no entra en especulaciones vinculadas al acceso a los cargos, la sensación es de hartazgo por el ejercicio del poder desde una perspectiva absolutamente conservadora, impregnada de neoliberalismo que no tiene nada que ver con nosotros.

-El tenor de esas consideraciones bien pueden sonar como un ultimátum…

-No es un ultimátum, nosotros estamos poniendo las cosas en su lugar. Se cometió un error original, asumo mi parte de responsabilidad en eso, en no suscribir un acuerdo programático con el PRO para ir a elecciones en 2015 y, como no hubo un acuerdo programático, el PRO, que asumió la Presidencia, el mango del sartén, nos impuso su conducción política y nosotros pasamos a ser testigos en primera fila pero sin voz ni voto en las decisiones que ha tomado el Gobierno. Entonces, la permanencia nuestra en Cambiemos depende de que se haga un acuerdo programático. Si no lo hay, que no lo va a haber según se puede ver a simple vista, están contadas las horas de nuestra permanencia en Cambiemos.

-Por parte del sector que usted integra…

-No, de la mayoría del afiliado radical que no especula con cargos y que tiene una necesidad imperiosa de volver la mirada hacia la lista 3.
 


-Pero en concreto, ¿se contempla la posibilidad de presentar lista por fuera de Cambiemos?

-El último pronunciamiento de la Convención Nacional es que estamos en Cambiemos. Nosotros no queremos salirnos de lo que nos ha marcado la Convención. Vamos a ir con candidatos propios a las PASO y ahí la situación y la realidad nos dirán cómo sigue este camino.  

-Y si la Convención no se reúne, ¿qué va a suceder?

-Si la Convención no se reúne, nosotros vamos a ir con candidatos propios a las PASO y ahí veremos qué pasa.

-Recientemente compartieron actividades con dirigentes de otros espacios como Margarita Stolbizer (GEN) y Miguel Lifschitz (Socialismo) ¿Se puede llegar a pensar en una articulación electoral?

-Esto no es para una articulación y mucho menos de acuerdo o alianzas, esto tiene que ver con nuestra vocación en el sentido de que hay que tratar de conseguir un gran acuerdo nacional con todos los sectores políticos, empresariales y sindicales, una suerte de Moncloa local para establecer un programa de acción básica que nos permita salir de la crisis. Hemos empezado a dialogar con los partidos políticos más próximos pero la idea es que haya una gran convocatoria, de inclusión.

“Vamos a plantear que se discuta la permanencia o no de la UCR en Cambiemos”

El presidente de la Convención Nacional radical arremete a fondo. Habla de “hartazgo” de la militancia, pide fórmula propia y afirma que las políticas de Macri “están ahogando a todos”. Exige debate.

Jorge Sappia no es un dirigente que acostumbre a esconder sus discrepancias o a esquivar determinaciones cuando las diferencias son insalvables. Ya lo demostró en octubre de 2000, cuando Patricia Bullrich juró como ministra de Trabajo de Fernando De la Rúa: renunció automáticamente a su cargo de viceministro. A poco más de 18 años de aquella decisión, el hoy presidente de la Convención Nacional de la UCR no sólo no cambió su parecer respecto a la hoy ministra de Seguridad –a quien le atribuye una “actuación mediática muy importante” que “no resuelve los problemas de seguridad del país”-, sino que tampoco ahorra comentarios críticos ante el panorama económico y social que observa en la Argentina administrada bajo el sello de la alianza que integra su partido –aunque enfatiza que “es un gobierno PRO rotulado de Cambiemos”.

“Los problemas de seguridad derivan de la excesiva pobreza que hay en el país. La madre de la inseguridad es la pobreza, de modo que la cosa pasa por otro lado”, considera el también ex ministro de Trabajo de Córdoba, quien etiqueta de “lamentable” la degradación a Secretaría de la cartera laboral nacional en un contexto donde “está cerrando un establecimiento por día en la Ciudad de Buenos Aires” y “hay 172 mil puestos de trabajo registrados menos”. “¿Cómo no nos vamos a preocupar? Esto es una cosa espantosa. Yo dije que la vuelta al FMI iba a traer desempleo y empleo de mala calidad para quienes lo tengan, además de otras desgracias que están ocurriendo ahora”, apunta.



En diálogo con Letra P, no duda en arremeter duro contra el rol del radicalismo dentro de Cambiemos y distingue dos niveles: “uno, del Comité Nacional que preside el licenciado (Alfredo) Cornejo y otro el Movimiento Nacional por la Democracia Social, que tiene una actitud crítica respecto a la conducción del partido”. En ese último lote, Sappia articula con dirigentes como Ricardo Alfonsín, Juan Manuel Casella y Federico Storani, entre otros.

Parado en ese sector, el presidente de la Convención radical exclama: “Ha llegado el momento de pensar seriamente en la posibilidad de que en las PASO este grupo presente sus propios candidatos, para plantear una postura totalmente diferente a la de la conducción del partido”.

Más a fondo, pide debatir “la permanencia o no de la UCR en Cambiemos”, le reclama a la conducción partidaria habilitar la discusión en el marco de la Convención que preside y avisa que, si no hay “un acuerdo programático” en la alianza de cara a las próximas elecciones, “están contadas las horas de nuestra permanencia en Cambiemos”.

 

“La conducción del partido se ha sometido a un silencio dañoso, porque no ha ejercitado capacidad de autocrítica respecto a la conducción oficial del país en manos del PRO, que representa una visión política conservadora, totalmente desvinculada de la problemática de los sectores populares y medios de país y que lleva adelante políticas que nos están ahogando a todos. Nosotros no podemos coincidir con eso, no tiene nada que ver con el ideario del radicalismo, ni con sus valores y principios. Tenemos que empezar a diferenciarnos y la coyuntura electoral nos permite plantearnos esa posibilidad: ir a una contienda electoral con nuestros propios candidatos”, lanzó.

 

-Dado el estado actual de cosas y de convivencia entre las fuerzas, ¿tiene razón de ser Cambiemos?

-Ésta es una cosa que vamos a poner en discusión cuando planteamos presentar nuestros candidatos, porque un partido que no presenta candidatos no es un partido. Y un sector político de un partido que no presenta candidatos, tampoco es un sector político de un partido. Vamos a plantear esa alternativa: que se discuta la permanencia o no del radicalismo dentro de Cambiemos, sobre la base de ejercer una autocrítica, un balance de lo que se ha hecho desde Gualeguaychú hasta acá y cuáles son las propuestas que le vamos a ofrecer al país.

Estamos tratando de avanzar en ese sentido porque tenemos en claro una cosa que hay que remarcar: en Gualeguaychú la Convención Nacional del radicalismo eligió una alianza con el PRO y otros sectores minoritarios porque había una opción: la continuidad de un populismo autoritario o la posibilidad de abrir el país hacia una perspectiva más republicana, más democrática. Esa opción no existe hoy porque los medios han colocado al país en una disyuntiva entre un retorno del populismo autoritario o una continuidad de este conservadurismo atado al FMI. Entonces, hay que tratar de avanzar sobre el intermedio entre estas dos falsas opciones, ver si podemos nosotros convocar a la ciudadanía para hacer una cosa totalmente distinta.

-¿Cree que este dualismo entre kirchnerismo y antikirchnerismo que algunos definen como grieta es obsoleto al momento de analizar el presente escenario electoral?

-No me animo a decir que sea obsoleta la grieta. Pero la grieta, en la medida que subsista, no contribuye a que el país salga de la crisis en que está ni permite alentar ningún tipo de acción mancomunada de la ciudadanía para salir de la crisis. Se trata de tener una tercera alternativa y nosotros vamos a trabajar en esa alternativa. No es someterse a algunos candidatos que andan dando vueltas por los medios, sino plantear una alternativa propia.
 


-Pero eso se tiene que discutir en el marco de la Convención Nacional que usted preside. ¿Por qué no se concreta una convocatoria?

-Sí, estos temas los tiene que resolver la Convención Nacional. Pero la convocatoria tiene algunos aspectos que es preciso poner de relieve. La Carta Orgánica del partido dice que la mesa directiva que yo presido convoca a la Convención Nacional. Pero, curiosamente, ésta obsoleta Carta Orgánica dice que la mesa directiva convoca a la Convención pero el orden del día lo fija el Comité Nacional, órganos distintos. Entonces, si no hay acuerdo entre la mesa directiva de la Convención y la del Comité Nacional para convocarla, yo no puedo fijar una fecha y un lugar si no me dan el orden del día, ¿qué voy a tratar? Nada. Y, segundo, si no me dan la financiación para poder hacer la Convención. Tiene que trabajar una gran cantidad de gente para que la Convención se pueda hacer, hay que alquilar un lugar, pagar gastos, los viajes de una gran cantidad de convencionales que carecen de recursos para ir al lugar donde se reúne. La Convención no tiene presupuesto, no tiene un peso.

-Entonces, ¿está atado de pies y manos a la voluntad del Comité Nacional?

-Así es. Hemos pedido respuestas del Comité Nacional para que nos reunamos a analizar esta cuestión y, no es que he tenido una negativa, simplemente no me contestaron.

-¿Siente que no es considerado por la conducción nacional del partido?

-Creo que sí. Pero no me preocupa porque soy muy considerado en el ámbito de la militancia radical.
 


-¿Y qué sensaciones registra de la militancia radical con respecto al gobierno de Cambiemos? ¿Ven que es un gobierno de Cambiemos o del PRO?

-Es un gobierno del PRO rotulado como de Cambiemos. En la militancia radical que no entra en especulaciones vinculadas al acceso a los cargos, la sensación es de hartazgo por el ejercicio del poder desde una perspectiva absolutamente conservadora, impregnada de neoliberalismo que no tiene nada que ver con nosotros.

-El tenor de esas consideraciones bien pueden sonar como un ultimátum…

-No es un ultimátum, nosotros estamos poniendo las cosas en su lugar. Se cometió un error original, asumo mi parte de responsabilidad en eso, en no suscribir un acuerdo programático con el PRO para ir a elecciones en 2015 y, como no hubo un acuerdo programático, el PRO, que asumió la Presidencia, el mango del sartén, nos impuso su conducción política y nosotros pasamos a ser testigos en primera fila pero sin voz ni voto en las decisiones que ha tomado el Gobierno. Entonces, la permanencia nuestra en Cambiemos depende de que se haga un acuerdo programático. Si no lo hay, que no lo va a haber según se puede ver a simple vista, están contadas las horas de nuestra permanencia en Cambiemos.

-Por parte del sector que usted integra…

-No, de la mayoría del afiliado radical que no especula con cargos y que tiene una necesidad imperiosa de volver la mirada hacia la lista 3.
 


-Pero en concreto, ¿se contempla la posibilidad de presentar lista por fuera de Cambiemos?

-El último pronunciamiento de la Convención Nacional es que estamos en Cambiemos. Nosotros no queremos salirnos de lo que nos ha marcado la Convención. Vamos a ir con candidatos propios a las PASO y ahí la situación y la realidad nos dirán cómo sigue este camino.  

-Y si la Convención no se reúne, ¿qué va a suceder?

-Si la Convención no se reúne, nosotros vamos a ir con candidatos propios a las PASO y ahí veremos qué pasa.

-Recientemente compartieron actividades con dirigentes de otros espacios como Margarita Stolbizer (GEN) y Miguel Lifschitz (Socialismo) ¿Se puede llegar a pensar en una articulación electoral?

-Esto no es para una articulación y mucho menos de acuerdo o alianzas, esto tiene que ver con nuestra vocación en el sentido de que hay que tratar de conseguir un gran acuerdo nacional con todos los sectores políticos, empresariales y sindicales, una suerte de Moncloa local para establecer un programa de acción básica que nos permita salir de la crisis. Hemos empezado a dialogar con los partidos políticos más próximos pero la idea es que haya una gran convocatoria, de inclusión.