Cárceles sin control: motín y toma de rehenes en un penal de San Nicolás
En rechazo a un traslado, presos de la Unidad Penal N° 3 de ese distrito retuvieron por varias horas a tres penitenciarios. El hecho vuelve a poner en la mira el trabajo de Ferrari y Ritondo.
Se vivieron horas de tensión en el distrito bonaerense de San Nicolás ante la toma de rehenes de un guardia, un médico y un enfermero por parte de tres detenidos alojados en la Unidad Penal N° 3 de San Nicolás, quienes rechazaban el traslado de penitenciaría.
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El hecho, que vuelve a poner sobre la mira el desempeño de dos funcionarios del equipo que conduce María Eugenia Vidal, se produjo el jueves por la tarde en la Unidad Penal N° 3 de San Nicolás, luego de que los tres detenidos, acusados por otro interno de haberlo abusado, se enteraron que iban a ser trasladados a otra cárcel.
Según indica la agencia DIB, los detenidos se encontraban en la enfermería del penal cuando redujeron al guardia que los acompañaba, amenazándolo con una faca de un metro y medio y un cuchillo de unos 30 centímetros. Junto al agente penitenciario también encerraron al médico y al enfermero que los asistía.
Tras casi tres horas de tensión, los presos liberaron a los rehenes y se entregaron, luego de reclamar la presencia de un juez y un fiscal y de amenazar en los medios que "de acá salimos mal".
Al finalizar la toma, y luego de que se reunieron con sus familiares, estos presos fueron trasladados a la Unidad Penitenciaria 41 de Campana.
Este episodio se suma a una sucesión de episodios trágicos en 2018 y los ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, y su par de Justicia, Gustavo Ferrari vuelven a quedar en el centro de las responsabilidades.
En el lugar estaban alojados detenidos sin sentencia, varios de ellos a la esperaba de ser trasladados a una unidad carcelaria. El hecho se produjo en un contexto de creciente hacinamiento en las comisarías bonaerenses. El antecedente inmediato fue en una comisaría en Pergamino, donde fallecieron siete detenidos.
Lejos de repudiar el estado de hacinamiento en las cárceles, el ministro Ritondo ha manifestado públicamente que prefiere “que los delincuentes estén adentro apretados y no afuera perjudicando a la gente".