BAJO LA SOMBRILLA. EDUARDO LÓPEZ

“No hay unidad posible con quienes dialogan con un gobierno que ajusta”

El secretario general de UTE cree que hay que convocar a un paro "cada vez que haya un ajuste” y se queja del cierre de escuela. Además, ve difícil alcanzar la unidad del movimiento obrero.

El cierre de 14 escuelas comerciales, y cursos de los 9 liceos y bachilleratos nocturnos abrió un nuevo frente de conflicto entre el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta y los gremios docentes, que pone en peligro el ciclo lectivo 2019. “Ni en países en guerra se cierran escuelas”, remarca el secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), Eduardo López.

 

En declaraciones a Letra P, el dirigente gremial criticó la reducción del presupuesto educativo y dijo que la administración de Cambiemos invierte más dinero en cambiar baldosas que en arreglar escuelas. También, reconoce que los docentes perdieron poder adquisitivo en 2018 y advierte que es necesario convocar a un paro “cada vez que haya un ajuste”.

 

Con la certeza de que el gobierno utilizará las protestas para confrontar con los sindicatos, López asegura que “el movimiento obrero está muy fortalecido”. No obstante, admite que es difícil alcanzar la unidad sindical y marca la diferencia entre los gremios “dialoguistas” y aquellos que defienden a los trabajadores en las calles.

 

DE VACACIONES. Está ahorrando dinero para poder pintar su casa ubicada en Parque Chacabuco y, por lo tanto, este verano se quedará en Buenos Aires. Con su esposa Angélica Graciano disfrutan de pasear por el barrio y tomar mate al aire libre. “La pasamos bien en la Ciudad porque está casi deshabitada”, admite. No le gusta mirar televisión y disfruta de la lectura. Está terminando de leer “La mercantilización de la educación” de Adriana Puiggrós.

 

 

-¿Qué balance hace del 2018 para los trabajadores y qué expectativas tiene para este año?

 

-A nivel salarial, los trabajadores de la educación perdimos en 2018 poder adquisitivo. Con una inflación de casi el 50%, obtuvimos un 35% de aumento. Es decir, perdimos 15 puntos del salario. Además, se sigue reduciendo el presupuesto educativo: hace 10 años se destinaba 27% del presupuesto para la educación y ahora, un 17%. No tenemos maestros, no hay vacantes y el gobierno termina el año pasando a la historia como el primer gobierno que cierra escuelas desde el retorno de la democracia. Ni en países en guerra se cierran escuelas. Larreta invierte dos mil millones en arreglar baldosas y mil millones en arreglar escuelas.

 

-Si el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta no da marcha atrás con la decisión de cerrar las escuelas nocturnas, ¿está en peligro el inicio del ciclo lectivo 2019?

 

-Nosotros ya alertamos que no vamos a iniciar las clases en el caso de que ellos (por los funcionarios porteños) concreten el cierre de las escuelas. No es una amenaza, nosotros actuamos en el marco de lo que dice la Constitución.

 

-En diciembre, el Gobierno anunció una batería de aumentos y los gremios lanzaron una serie de protestas para frenar el tarifazo, ¿Qué lectura debería hacer la administración de Cambiemos de estas protestas?

 

-Deberían entender que no somos baldosas, que no nos pueden pisotear. Somos personas que defendemos nuestros derechos y la Argentina tiene una rica historia en la defensa de los derechos. Este mes se cumplen 100 años de la Semana Trágica de la lucha de los trabajadores de los talleres Vasena. Esa historia es la que hoy se representa en las calles. El Gobierno intentó cobrarnos un retroactivo para las empresas por la devaluación y logramos frenarlo. También quiso habilitar el 2x1 a represores y la reforma laboral, pero no pudo por la lucha de los trabajadores. El único límite que tiene este gobierno es el pueblo movilizado.

 

 

 

-¿Sirve convocar a un paro en el año electoral o es preferible buscar otras medidas de fuerza?

 

-El paro es una herramienta de lucha que tienen los trabajadores, la más importante. Al igual que (Hugo) Yasky, creo que hay que llamar a un paro cada vez que haya un ajuste, sea en años pares, impares o bisiestos. También coincido con Pablo Moyano en convocar a una huelga general porque es mucho el robo, el dolor y el saqueo que sufren los trabajadores.

 

-¿Cree que el Gobierno va a utilizar las protestas para confrontar con los sindicatos?

 

-Sí, porque son hábiles en la construcción del enemigo interno, como en su momento fue la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), los extranjeros, los menores de edad, los científicos del Conicet. Este año, los sindicalistas somos el enemigo del Gobierno. (Los funcionarios) van a decir que el sindicalismo es una asociación ilícita organizada para el robo y la corrupción. La derecha siempre hizo eso. Sin ir más lejos, el año pasado el enemigo era (Roberto) Baradel. Intentan separar a los sindicalistas de los maestros, pero no resulta. Es una vieja táctica patronal.  El movimiento obrero está muy fortalecido pese a la estigmatización del Gobierno. No pueden separar a las bases de sus dirigentes.

 

 

 

-Todos los gremios coinciden en que los trabajadores están siendo perjudicados por las medidas del Gobierno, pero ¿por qué cuesta tanto la unidad del movimiento obrero?

 

-Siempre hubo dos corrientes en el sindicalismo, que son las que se expresan hoy: los dialoguistas y los combativos. No hay unidad posible con quienes dialogan con un gobierno que ajusta y se contraponen a los que luchan por los trabajadores. La división está entre quienes representan a un Luis Barrionuevo, que celebra el 1° de Mayo con Macri, y entre aquellos que luchamos en las calles.  

 

-¿El Gobierno debería convocar al Consejo del Salario para discutir el salario mínimo?

 

-Sí, y de manera urgente porque aumentaron las tarifas y los alimentos. El salario mínimo debería ser el que marca la canasta básica que son $26.000.

 

 

El intendente de Concordia, Francisco Azcué (UCR - Juntos por Entre Ríos), junto al exintendente y diputado provincial Enrique Cresto (PJ).
Milei y Espert se mezclaron unos instantes con el público de la muestra.

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