24|9|2022

Los cables de WikiLeaks desmienten la versión de Rocca sobre Venezuela

26 de agosto de 2018

26 de agosto de 2018

Los textos de las embajadas de EE.UU. revelan que CFK fue clave para que Techint recibiera una indemnización excepcional por la siderúrgica expropiada por Chávez. Sin rastros de amenazas al personal. 

Están los cuadernos de Oscar Centeno, está la versión de Paolo Rocca sobre por qué Techint entregó bolsos con dólares a Roberto Baratta y está el registro de la Embajada de Estados Unidos sobre el proceso que derivó en la indemnización pagada por Hugo Chávez al emporio argentino por la expropiación de la siderúrgica Sidor. 

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Los textos remitidos por las embajadas estadounidenses en Buenos Aires y Caracas a Washington dan cuenta de que Rocca cedió en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner la negociación para lograr una buena indemnización por la estatización de Sidor (Siderúrgica del Orinoco) y destacan que la compensación finalmente obtenida, por 1.970 millones de dólares, fue extraordinaria gracias al vínculo político.

 

Durante su presentación en el encuentro de la Asociación Empresaria Argentina diez días atrás, Rocca dijo que se vio compelido a entregar bolsos con millones de dólares a Baratta, ex subsecretario de Coordinación y Control de Gestión del Ministerio de Planificación Federal, para evacuar de Venezuela a 200 ejecutivos de Techint y sus familias. “Fue un trauma enorme lo que pasó; actuamos para defender a nuestra gente”, dijo el nieto del fundador de la Compagnia Tecnica Internazionale, luego Techint. 

 

Con Héctor Magnetto, Luis Pagani y Enrique Cristofani a su lado en un salón del Sheraton de Retiro, Rocca refirió además que, desde 2007, la siderúrgica Sidor, “la más importante de América Latina”, sufrió “un hostigamiento cada vez más fuerte” de Chávez. De esta manera, el titular del principal conglomerado económico argentino se desentendió de cualquier coima a funcionarios de los gobiernos de los Kirchner para obtener beneficios económicos. 

 

 

Rocca debió dar una versión sobre las supuestas contribuciones a funcionarios kirchneristas luego de que su histórico encargado de operaciones no estructuradas, Héctor Zabaleta, y el rostro más público de Techint, Luis Betnaza, firmaran acuerdos de arrepentimiento ante el juez Claudio Bonadio en la causa de los cuadernos. El 4 de agosto, Infobae había dado a conocer las visitas regulares durante 2008 de Baratta, conducido por Centeno, al subsuelo del edificio de Carlos María della Paolera al 200, un dato que había pasado inadvertido para La Nación, medio que difundió la bitácora de chófer. 

 

 

 

DESAYUNO CON WAYNE. Los cables de WikiLeaks no corroboran la amenaza a la integridad de los empleados de Techint y, por el contrario, infieren que hubo gestiones del gobierno de CFK ante Chávez para que el bolsillo de Rocca lograra un premio excepcional.  

 

El 16 de enero de 2009 – cuando supuestamente “Héctor” ya había realizado los aportes a Baratta para que lo ayudara a sacar a “nuestra gente” en Venezuela –, Rocca desayunó con el entonces embajador Earl Anthony Wayne. El cable que relata el encuentro de esa mañana de verano, que lleva la firma de Wayne, fue redactado cinco días más tarde. 

 

Mientras servían café, el titular de Techint manifestó su decepción ante el diplomático porque las negociaciones por la indemnización permanecían “sin progreso”. Rocca lamentó también que las quejas de CFK ante Chávez no estaban dando resultados, pero se esperanzó en que una visita de la presidenta argentina a Caracas los siguientes 22 y 23 de enero sería una oportunidad para insistir en el reclamo. 

 

No aparece ninguna mención a una supuesta situación dramática de los ejecutivos de Techint en Venezuela, lo que, de haber ocurrido, habría generado una profusión de textos diplomáticos.

 

TECHINT CEDIÓ LA SILLA. La visita de la presidenta argentina a Venezuela habría dado resultado. De hecho, la prensa de entonces dio cuenta de que CFK se había llevado una promesa de Chávez al respecto. 

 

 

Hugo Chávez, Cristina Kirchner y Néstor Kirchner.

 

 

Cuatro meses más tarde, el 7 de mayo de 2009, el gobierno de Chávez y Techint firmaron un acuerdo de indemnización por 1.970 millones de dólares, 180 millones de dólares más de lo que había pagado el conglomerado argentino por su compra del 59,7 por ciento de Sidor doce años antes (el resto de la propiedad de Sidor se dividía entre el Estado venezolano y los sindicatos). En el momento de la firma del convenio, el gobierno de Venezuela abonó una primera cuota por 400 millones de dólares. 

 

El diplomático entonces a cargo de la Embajada en Caracas, John Caulfield, emitió un texto el 5 de junio de 2009 en el que consignó que la indemnización pagada por Sidor y otra al español Santander por 1.050 millones de dólares por parte del Banco de Venezuela fueron muy redituables. En ambos casos, Caulfield especula con que Rocca y Emilio Botín obtuvieron buenos precios gracias a “conexiones políticas”. 

 

El abogado venezolano José Núñez Gómez, del estudio Tinoco, Travieso, Planchart y Núñez, le dijo al diplomático estadounidense en Caracas que “Paolo Rocca es cercano” al gobierno argentino y Chávez “daría a los Kirchner lo que quieran”, dice el cable.

 

El abogado le dijo a la Embajada en Caracas que tres ex presidentes de Sidor le habían informado que, en junio de 2008, “Techint cedió su silla en la mesa de negociaciones al gobierno argentino”.  

 

Por su parte, un ex CEO de la cementera suiza Holcim, también expropiada por Chávez, comentó el 7 de mayo de 2009 a un funcionario de la Embajada estadounidense en Venezuela que ellos no recibirían una compensación similar a la de Techint porque “Suiza no tenía una señora Kirchner”. Caulfield cita en el texto otras empresas que no fueron favorecidas en las expropiaciones, como la mexicana Cemex y las estadounidenses Conoco Phillips y Exxon Mobil.  

 

EJE DE VIDO–SHANNON. La expropiación de Sidor fue anunciada el 1 de mayo de 2008. La Embajada de Estados Unidos siguió el proceso desde el inicio. 

 

En pleno conflicto por las retenciones a las exportaciones agropecuarias, al gobierno de CFK le interesaba dejar claro que no veía con buenos ojos las estatizaciones que venía realizando Chávez. Varios cables de la Embajada refieren –con cita de fuentes presenciales- que la presidenta argentina estaba molesta con su par venezolano por la nacionalización de la siderúrgica de Techint y por un movimiento de tropas dispuesto por el mandatario bolivariano hacia la frontera con Colombia.   

 

En esa línea, Julio de Vido alabó la visita a la Argentina en abril de 2008 de Thomas Shannon, encargado del gobierno de George W. Bush para América Latina, como “un paso positivo para reconstruir la relación bilateral” luego de las esquirlas que había desparramado el verano previo el escándalo por la valija confiscada a Guido Alejandro Antonini Wilson

 

Un cable de fechado el 30 de abril narra un encuentro entre Wayne y De Vido de cinco días antes. El entonces ministro de Planificación Federal expresó al diplomático su “preocupación por la radicalización del proceso bolivariano conducido por los sindicatos, que está empujando a Chávez más y más a la izquierda”. En ese marco, De Vido citó la nacionalización de Sidor. 

 

 

Thomas Shannon y Earl Wayne, ex subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos y embajador de EE.UU., respectivamente.

 

 

La Embajada consideraba a De Vido una voz influyente para hacerle llegar las preocupaciones de Washington no solo sobre Argentina sino sobre la región. Así es como varios cables a lo largo de los años demuestran que el ministro de Planificación sugería a Shannon vías de contacto y estrategias para evitar la radicalización de sectores chavistas o de indigenistas bolivianos que podían erosionar el liderazgo de Evo Morales.

 

NO SOMOS TODOS LO MISMO. La preocupación por diferenciarse de Chávez ante la representación norteamericana fue casi una constante de los gobiernos kirchneristas. Jorge Taiana fue otro ministro que transmitió a la delegación cita en Avenida Colombia que no había chances de que el gobierno de CFK siguiera los pasos del gobierno bolivariano. 

 

Otro texto da cuenta del entusiasmo transmitido a Shannon por el entonces embajador en Estados Unidos, Héctor Timerman, por la “muy cálida recepción” por parte de Bush al momento de presentarle sus credenciales. 

 

“Necesitamos llevarnos bien con Estados Unidos”, dijo Alberto Fernández durante el mismo almuerzo mantenido con Shannon, Timerman y Wayne el 10 de abril de 2008 en Casa Rosada. “Ningún país del mundo de hoy puede cortar lazos con Estados Unidos”, amplió el entonces jefe de Gabinete. Fernández le anticipó a Shannon que CFK solicitaría a Luiz Inácio Lula da Silva que intercediera por Sidor. 

 

Más tarde el mismo día, Shannon se encontró con CFK en la Casa Rosada. La presidenta le reiteró al enviado de Bush su satisfacción por la bienvenida a Timerman en la Casa Blanca (Bush se había ganado el corazón kirchnerista mostrándose interesado en la historia de Jacobo Timerman durante la dictadura). La mandataria también se comprometió a transmitir a Chávez la intención de Washington de mantener un clima de negocios menos hostil y el reclamo de evitar el “anti americanismo” para ganar popularidad (cable del 22 de abril). 

 

En un tercer texto ese mes, Wayne destaca que una intervención de Néstor Kirchner había logrado un año antes frenar la expropiación de Sidor. En sus puntos centrales, el presidente venezolano reclamaba a la empresa de Rocca un plan quinquenal de inversiones, mejoras en las remuneraciones de empleados, la priorización del mercado interno y una ampliación del listado de contratistas.

 

La prensa informaba en 2008 que la decisión de Chávez había sido una bofetada para CFK. Como supuestamente el mandatario venezolano había desatendido dos llamados de su par argentina, el caso era presentado como un síntoma de la debilidad de la Casa Rosada para influir en las decisiones de un aliado.

 

 

 

 

Lo que surge de los cables diplomáticos revelados en el caso WikiLeaks no permite aseverar ni descartar el pago de sobornos de Techint a funcionarios argentinos, como surge de las denuncias recientes, pero sí deja sin sustento la versión sobre una supuesta desesperación de la compañía para asegurar la suerte de su personal en Venezuela. Una cosa es entregar sobornos por motivos humanitarios y otra diferente hacerlo para lubricar el logro de una compensación extraordinaria. Cabe señalar que el tipo de irregularidades que Techint está reconociendo expone a la compañía a sanciones de la autoridad regulatoria de la Bolsa de Nueva York, la SEC, por lo que los argumentos con los que se defienda pueden valer, literalmente, muchos millones de dólares.