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Será un proyecto atravesado por el ajuste. Por eso, la mandataria no la tiene fácil y sondea a sus aliados de la oposición. Hay proyectos negociables y cargos a futuro. La prórroga como plan B.
Por 17/08/2018 15:59

Sin ley que recorta fondos para el Turf en el horizonte cercano, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, afrontará un nuevo frente de negociación que tiene que ver con el Presupuesto para su gobierno 2019, el último de este período al frente del Ejecutivo. Como primera lectura, la mandataria sabe que su ley de leyes estará signada por un fuerte ajuste pautado por el gobierno nacional y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y, mientras debate las formas, empieza a acercarse a algunos actores opositores que se vuelven necesarios para conseguir los votos a fin de año. El proyecto lo definirá entre fines de septiembre y principios de octubre. 

Vidal viene hablando seguido con el líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Más que antes. En ese acercamiento, quienes aparecen relegados por ahora son los intendentes del PJ, que han dado algunas señales de no acompañar –tanto- las gestiones de Cambiemos en terreno bonaerense. Si bien siempre denostaron al gobierno de Mauricio Macri, entendían que eran “dadores” de gobernabilidad. Es lógico: necesitan fondos, obras y control de los concejos deliberantes y tienen gente para ocupar lugares en diferentes organismos provinciales destinados a la oposición. Pero ya hace un tiempo que Vidal volvió a acercarse a Massa.  

El bloque del Frente Renovador tiene una carta de negociación futura. Se trata del proyecto que separa las elecciones municipales de las provinciales y las nacionales. La iniciativa que se presentó en la Cámara de Diputados es un reaseguro para Massa. En medio de la polarización y la grieta, el tigrense puede con este proyecto sostener su capital político y, por qué no, en el mejor de los casos, aumentarlo. En Santiago del Estero, festejó el fin de semana pasado la victoria electoral del intendente de la ciudad de La Banda, Pablo Mirolo. 
 


El proyecto modifica el artículo 66 de la ley electoral bonaerense. Establece, entre otros puntos, que “el Departamento Ejecutivo Municipal podrá convocar a elecciones locales anticipadas de intendente, concejales y consejeros escolares separadamente y con antelación a la convocatoria genera”.

Sin embargo, según le explicaron a Letra P, el proyecto deberá ser conveniente tanto para Vidal como para Massa. La lectura que hacen en el espacio del candidato antigrieta es que el proyecto no saldrá “sin el apoyo de la gobernadora”. Y que “le tiene que servir a ella también”. El Frente Renovador tiene 12 bancas. 

El otro actor de reparto en la saga es el bloque del PJ que comandan los intendentes del conurbano. Con ocho bancas vitales para las necesidades de Cambiemos, el peronismo no ve con buenos ojos la iniciativa. Básicamente, en tiempos electorales, le conviene el arrastre de votos que podría garantizarle, por ejemplo, una candidatura de Cristina Fernández de Kirchner, que en el conurbano sigue con aceptable imagen pese a los problemas judiciales y en contrapeso de Macri. 

Además, los intendentes están siendo castigados por las decisiones del Presidente. La eliminación del Fondo Solidario fue un nuevo capítulo en esta semana que pasó. Las políticas de la Nación también le dejan esquirlas a Vidal y sus relaciones fronteras adentro.  

DEUDA O AJUSTE. En el plano económico, Vidal aguardará las directivas de la Nación para evaluar cómo encarar su proyecto de Presupuesto 2019. Buscará cubrir 25.000 millones de pesos en subsidios transferidos por la Nación, lo que duplicará el déficit que tenía en sus previsiones. 

El gobierno bonaerense sabe que el proyecto estará atravesado por el monto del ajuste que le pedirá el gobierno nacional para reducir su propio déficit fiscal. Todo, recetado por el FMI. 

El traspaso de Edesur y Edenor es una de las principales preocupaciones. Como informó Letra P, en el Ministerio de Economía, que conduce Hernán Lacunza, creen que los 25 mil millones será casi duplicar en términos nominales el déficit fiscal provincial de este año, que alcanzará los $30.000 millones.

Para financiar el ajuste y las nuevas erogaciones hay dos caminos. Por un lado, enfriar la obra pública. Por el otro, salir en busca de endeudamiento: unos 100 mil millones de pesos. Toda esa ecuación es óptima en términos económicos, pero políticamente compleja. 

Los endeudamientos que ha pedido Vidal siempre fueron motivo de negociación fina en los presupuestos anteriores. Esta vez quedan algunos lugares para ocupar en distintos organismos provinciales. El Tribunal de Cuentas y el directorio del Banco Provincia pueden tener alta cotización. “Massa no va a votar cualquier cosa por dos carguitos”, le dicen desde el entorno del renovador a Letra P. Los intendentes del PJ juntan fuerzas para que la reducción de fondos no sea tan dramática y Cambiemos apela al “diálogo y la voluntad de la oposición”. Si nada de eso aflora, Vidal podría prorrogar el tratamiento del Presupuesto 2019.