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Efecto Centeno: turbulencia episodio II y plan de Dujovne para evitar un brasilerazo

El dólar subió casi $1 y algunos bancos lo vendieron a $30. El Gobierno no niega desconfianza de inversores externos y se reúne con CEOs para que la corrupción no replique la recesión por Lava Jato.
Por 10/08/2018 15:58

A contramano de lo que dicen los libros de la política y lo que se observa en los medios de comunicación, puertas adentro del Gobierno el Cuaderno-Gate se vive con más preocupación que entusiasmo. El fenómeno es extraño, porque ni en los momentos más duros de la recesión Cambiemos admitió que variantes internas impacten en los avatares de la economía. De hecho, en el contexto de la disparada de casi $1 que tuvo el dólar -vendido en la City hasta un tope de $30- atribuyeron la suba al affaire Trump-Turquía que impactó en los emergentes y, aún con más intensidad, a la desconfianza que generaron los escritos del chofer Centeno y las citaciones a la Justicia a CEOs de grandes firmas locales.

Pero el escenario ha cambiado en plena turbulencia y el escándalo político empezó a ser eje de las teorías oficiales de la recesión: “Estamos trabajando para que el caso de los cuadernos tenga el menor impacto posible en la actividad”, contó a Letra P una fuente de la Jefatura de Gabinete. Le acababan de pasar un reporte del encuentro que a media mañana mantuvo el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, con los popes de la banca privada extranjera, muchos de los que se encargan de prestarle plata a la Argentina y de financiar las obras bajo el sistema de Participación Público-Privada (PPP).

El funcionario habló en forma descarnada, les pidió que mantengan la confianza, que “crean que estamos en el camino de que las obras se hagan en tiempo y forma”. Y hasta se animó a decir que las multinacionales de los ladrillos ya estaban al tanto, vía sus embajadores, que esta situación de coimas ocurría en la Argentina, lo que derivó en que muchas emprendieran la retirada.

Secundaron a Dietrich el secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda, Guido Sandleris, y el secretario de Participación Público Privada, José Luis Morea. Por los bancos se mostraron Gabriel Martino, del HSBC, y referentes de ICBC, BICE, Citi, UBS, Banco Mayorista, Santander, Itaú, Supervielle, Banco Francés y Banco Galicia.

 

Dietrich junto a Sandleris y Cabrera, ahora en el BICE, en la reunión con banqueros. 

 

"Vamos a ser respetuosos de las decisiones que tome la Justicia; no podemos adelantarnos a lo que ellos dictaminen. Somos poderes separados con responsabilidades distintas", dijo Dietrich y jugó fuerte en el sentido de los CEOs detenidos. "Hay que separar a las personas físicas de las jurídicas. Una empresa no es solamente quien la dirige, sino también sus operarios, sus ingenieros; tenemos una responsabilidad con la gente que trabaja en las obras", sentenció. Y concluyó: “Estamos frente a un hecho inédito en la lucha contra la corrupción, una deuda con todos los argentinos. En 2015 cambió la forma de hacer obra pública en la Argentina; cambiaron las reglas de juego y los procesos licitatorios. Los pliegos que antes se compraban hoy son gratuitos, de acceso libre y anónimo, por lo que nadie sabe quién se presenta; esto ha roto la cartelización. Toda la información, las consultas y los actos administrativos se encuentran en Internet y se hacen con total transparencia. Hemos logrado, así, multiplicar la concurrencia a la obra y la mayor competencia ha generado mejores precios y menos gasto para el Estado. Hacer una autopista en 2015 valía el doble de lo que vale ahora. Esto nos separa del caso de Brasil, donde la investigación se dio en un marco donde el sistema seguía siendo corrupto”.

“La verdad, es muy prematuro para saber si hoy capitalizamos políticamente lo de los cuadernos, pero sí tenemos la certeza de que va a pegar en la economía”, explicaron desde la cartera que conduce Nicolás Dujovne.

En Hacienda es donde mejor tienen caracterizado lo que podría pasar en la actividad si el poder político no reforzara la idea de que esta crisis política será leve. Citan que el Lava Jato brasileño le restó 4,3% al PBI en los años 2015 y 2016 y que eso puede replicarse en Argentina. La posición está en línea con lo que marcó, por ejemplo, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, en la conferencia de la central fabril seccional Córdoba.

"Es muy prematuro para saber si hoy capitalizamos políticamente lo de los cuadernos, pero sí tenemos la certeza de que va a pegar en la economía.”

Los industriales son, precisamente, los que más le temen a un efecto Brasil, dado que ya vienen golpeados y con crédito caro. Guillermo Nielsen, ex ministro de Finanzas, aseguró que “hay que ver cuánto afectan a Mauricio Macri lo cuadernos, pero la realidad es que hoy tenés tasas muy altas y una economía recesiva, en la que preocupa más un nuevo salto del dólar por encima de $30 que el pass through, que se modera solo con la caída en la actividad y menos plata en la calle”.

En el cierre de la jornada, el dólar terminó con una disparada del 3,1% y cerró en $29,60, un alza de 88 centavos, sin participación vendedora del Banco Central. Otro de los datos fuertes y muy negativos fue el del Riesgo País, que subió 11%, unos 69 puntos, llegando hasta 704 unidades, el nivel más alto desde febrero de 2015.

Efecto Centeno: turbulencia episodio II y plan de Dujovne para evitar un brasilerazo

El dólar subió casi $1 y algunos bancos lo vendieron a $30. El Gobierno no niega desconfianza de inversores externos y se reúne con CEOs para que la corrupción no replique la recesión por Lava Jato.

A contramano de lo que dicen los libros de la política y lo que se observa en los medios de comunicación, puertas adentro del Gobierno el Cuaderno-Gate se vive con más preocupación que entusiasmo. El fenómeno es extraño, porque ni en los momentos más duros de la recesión Cambiemos admitió que variantes internas impacten en los avatares de la economía. De hecho, en el contexto de la disparada de casi $1 que tuvo el dólar -vendido en la City hasta un tope de $30- atribuyeron la suba al affaire Trump-Turquía que impactó en los emergentes y, aún con más intensidad, a la desconfianza que generaron los escritos del chofer Centeno y las citaciones a la Justicia a CEOs de grandes firmas locales.

Pero el escenario ha cambiado en plena turbulencia y el escándalo político empezó a ser eje de las teorías oficiales de la recesión: “Estamos trabajando para que el caso de los cuadernos tenga el menor impacto posible en la actividad”, contó a Letra P una fuente de la Jefatura de Gabinete. Le acababan de pasar un reporte del encuentro que a media mañana mantuvo el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, con los popes de la banca privada extranjera, muchos de los que se encargan de prestarle plata a la Argentina y de financiar las obras bajo el sistema de Participación Público-Privada (PPP).

El funcionario habló en forma descarnada, les pidió que mantengan la confianza, que “crean que estamos en el camino de que las obras se hagan en tiempo y forma”. Y hasta se animó a decir que las multinacionales de los ladrillos ya estaban al tanto, vía sus embajadores, que esta situación de coimas ocurría en la Argentina, lo que derivó en que muchas emprendieran la retirada.

Secundaron a Dietrich el secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda, Guido Sandleris, y el secretario de Participación Público Privada, José Luis Morea. Por los bancos se mostraron Gabriel Martino, del HSBC, y referentes de ICBC, BICE, Citi, UBS, Banco Mayorista, Santander, Itaú, Supervielle, Banco Francés y Banco Galicia.

 

Dietrich junto a Sandleris y Cabrera, ahora en el BICE, en la reunión con banqueros. 

 

"Vamos a ser respetuosos de las decisiones que tome la Justicia; no podemos adelantarnos a lo que ellos dictaminen. Somos poderes separados con responsabilidades distintas", dijo Dietrich y jugó fuerte en el sentido de los CEOs detenidos. "Hay que separar a las personas físicas de las jurídicas. Una empresa no es solamente quien la dirige, sino también sus operarios, sus ingenieros; tenemos una responsabilidad con la gente que trabaja en las obras", sentenció. Y concluyó: “Estamos frente a un hecho inédito en la lucha contra la corrupción, una deuda con todos los argentinos. En 2015 cambió la forma de hacer obra pública en la Argentina; cambiaron las reglas de juego y los procesos licitatorios. Los pliegos que antes se compraban hoy son gratuitos, de acceso libre y anónimo, por lo que nadie sabe quién se presenta; esto ha roto la cartelización. Toda la información, las consultas y los actos administrativos se encuentran en Internet y se hacen con total transparencia. Hemos logrado, así, multiplicar la concurrencia a la obra y la mayor competencia ha generado mejores precios y menos gasto para el Estado. Hacer una autopista en 2015 valía el doble de lo que vale ahora. Esto nos separa del caso de Brasil, donde la investigación se dio en un marco donde el sistema seguía siendo corrupto”.

“La verdad, es muy prematuro para saber si hoy capitalizamos políticamente lo de los cuadernos, pero sí tenemos la certeza de que va a pegar en la economía”, explicaron desde la cartera que conduce Nicolás Dujovne.

En Hacienda es donde mejor tienen caracterizado lo que podría pasar en la actividad si el poder político no reforzara la idea de que esta crisis política será leve. Citan que el Lava Jato brasileño le restó 4,3% al PBI en los años 2015 y 2016 y que eso puede replicarse en Argentina. La posición está en línea con lo que marcó, por ejemplo, el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, en la conferencia de la central fabril seccional Córdoba.

"Es muy prematuro para saber si hoy capitalizamos políticamente lo de los cuadernos, pero sí tenemos la certeza de que va a pegar en la economía.”

Los industriales son, precisamente, los que más le temen a un efecto Brasil, dado que ya vienen golpeados y con crédito caro. Guillermo Nielsen, ex ministro de Finanzas, aseguró que “hay que ver cuánto afectan a Mauricio Macri lo cuadernos, pero la realidad es que hoy tenés tasas muy altas y una economía recesiva, en la que preocupa más un nuevo salto del dólar por encima de $30 que el pass through, que se modera solo con la caída en la actividad y menos plata en la calle”.

En el cierre de la jornada, el dólar terminó con una disparada del 3,1% y cerró en $29,60, un alza de 88 centavos, sin participación vendedora del Banco Central. Otro de los datos fuertes y muy negativos fue el del Riesgo País, que subió 11%, unos 69 puntos, llegando hasta 704 unidades, el nivel más alto desde febrero de 2015.