PARITARIAS 2018

Moyano, Macri y un pacto de socorros mutuos que desinfla el paro de la CGT

Sindicatos coinciden en que la paritaria de Camioneros baja la tensión en la previa de la huelga y ayuda al Gobierno a ponerles a las cláusulas de revisión un techo inferior a la inflación.

Hugo Moyano consiguió un acuerdo paritario que admite infinidad de lecturas más allá del título de un aumento del 25%, cuando la mayor parte de los gremios firmaron por 10 puntos menos. El primero, que ya hacen algunos altos mandos de la CGT, es que el convenio contó con anuencia oficial más allá de las sobreactuaciones del Ministerio de Trabajo. Y que el tiempo en el que se da desinfla el clima previo al paro nacional que la central obrera anunció para el lunes 25 de junio. La segunda mirada, que el porcentaje obtenido posiciona a la vez al camionero como un serio candidato a liderar a los gremios y le acerca al Gobierno una solución a las tensiones paritarias, porque les pone a las cláusulas de revisión de privados y estatales un techo inferior a la inflación, que, a lo sumo, será de 10 puntos.

 

En los sectores sindicales consideraban que la huelga nacional del 25 “llegaba en un contexto social de conflictividad” que hasta ameritaba que se pensara en planes de lucha y en repetir una acción directa en el mes de julio. Pero la paritaria de Camioneros, casi cronometrada para bajarle el precio al paro, “descomprime” el aura prevista. Si bien Moyano y su tropa estarán en la calle el lunes próximo, la lectura política en los gremios y en la Casa Rosada es la misma: “Esto fue win-win”.

 

Naturalmente, el Ejecutivo intentó disimular la situación tácita sobreactuando desconocimiento del acuerdo vía el Ministerio de Trabajo que conduce Jorge Triaca. Pero la realidad es que las patronales del transporte ya le habían avisado al ministro el hecho de la firma, un cierre paritario extraño cuando en la última reunión ni se habían acercado al número final. Lo cierto es que en este contexto, donde la Nación pulsea con una crisis económica y una turbulencia permanente en la conducción ministerial, los efectos colaterales del acuerdo salarial son un oasis de calma.

 

 

 

Para Moyano, en tanto, es un gran logro personal y político. En su entorno admiten “envalentonamiento” cuando se congratulan, con bastante lógica, por haber pedido 27% o nada. Haber conseguido 25 y que ese 25 esté 10 puntos por encima de lo que ganaron en salarios sus colegas dentro y fuera de la CGT. En paralelo, la paritaria pone al líder camionero como un hombre de peso en el marco de la discusión por la unificación de un peronismo opositor a Cambiemos. Y lo establece casi como el único cuadro con posibilidades reales de pulsear en el escenario cegetista post triunvirato.

 

La tercera pata del acuerdo no escrito tiene que ver con el efecto que tendrá el 25% sobre las negociaciones salariales pendientes y las cláusulas de revisión. Es que el 25 casi que impone que los plus por inflación no podrán ser mayores a 10%, cuando hasta ahora estaban pensados en torno al 5%; un número que el Gobierno y los empresarios ven con buenos ojos si se observa que las consultoras privadas, en sus cálculos más conservadores, ya estipulan una inflación no inferior al 28-30%. Pero hay un dato más fuerte: para el Ejecutivo, la paritaria es un aliado en el proceso de reducción del gasto y las metas de déficit fiscal. Pega de lleno Camioneros como referencia para las revisiones en gremios estatales y administración pública.

 

Moyano y Macri no hablan desde hace tiempo y, vía su hijo Pablo, el líder camionero está dispuesto a ir a fondo en lo político contra el Gobierno. Pero el acuerdo paritario los dejó a ambos puntos opuestos como ganadores dentro de la dinámica política actual.

 

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Javier Milei.

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