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Un tango en París: catarsis offshore de CEOs argentinos por las penas de nosotros

Un pelotón de empresarios que integran el B-20, grupo de negocios del G-20, hicieron terapia en Francia sobre la situación argentina. Tasas, consumo y el fantasma del segundo semestre.
Por 01/06/2018 9:58

“Estamos todos preocupados”, cuenta desde una amable primavera parisina uno de los CEOsS que viajó en el pelotón de argentinos que llegaron a Francia para participar en los diálogos del B20, el grupo de negocios del G-20. La conversación con Letra P se dio, vía telefónica, luego de un café que compartieron algunos de los ejecutivos en un bar clásico de la Ciudad Luz. Todos pesos pesados: Alejandro y Marcos Bulgheroni, de Pan American Energy (PAE); Miguel Acevedo (UIA), Daniel Funes de Rioja (Copal-UIA), Gustavo Weiss (Camarco), Luis Pagani (Arcor), Paolo Rocca (Techint), Susana Balbo (Cepas Argentinas), Cristiano Rattazzi (FIAT), Javier Bolzico (ADEBA-Bancos) e Inés Bertón (Tealoshophy), entre otros.

 

Rattazzi, Weiss, Acevedo y Bolzico, en París. 

 

En un hecho curioso en medio de la vorágine de las reuniones para perfilar los negocios del país en el exterior, el Círculo Rojo confluyó en una especie de catarsis en el exilio. Una idea general de cuáles son los problemas de la economía y la política a nivel nacional, disquisiciones en torno al modelo de conducción de Cambiemos. Existió en las charlas una coincidencia unánime que sostuvo, incluso, el más oficialista del grupo, Rocca, el líder de Techint: el endurecimiento por ahora constante de la política monetaria que encaró el presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, “está dañando sensiblemente a la producción y terminará afectando el crecimiento del país”. En la Unión Industrial (UIA), esa súper tasa obsesiona al límite de hacerles perder la paciencia. “No podemos seguir así de callados; con el kirchnerismo empezamos así y ya saben cómo terminamos”, disparó un CEO de provincia mediterránea en el último encuentro en la sede de la entidad. De hecho, la mayoría se nutre de información de consultores que, en mediciones sectoriales, concluyen que la afectación del crédito y las tarifas en pymes contribuye de manera importante al mal humor social.

Uno de los más activos en la crítica al Gobierno y el único que lo ha hecho públicamente es el cordobés Pagani, del gigante alimenticio Arcor. En su entorno se preguntan por qué la empresa gana en todo el mundo y pierde en Argentina. Uno de los industriales que participó de la rueda en París le dio respuestas con otro de los puntos que los separan de la visión oficial. Los empresarios reunidos en el café admitieron que los impuestos distorsionan los negocios. Uno de ellos hasta se animó a plantear “¿por qué los capitales van a venir a Argentina cuando en Estados Unidos, que tiene a un tipo loco como Trump de presidente, los impuestos son más bajos, el desempleo es del 4% y el costo de capital es más bajo”. Entienden los CEOs que el dinero de la garúa de dólares prometida inicialmente tardará “al menos cinco años en llegar”. Por eso, se preguntaron por qué falla la relación de los ministerios vinculados a la producción con los empresarios.

 

Cabrera, junto a supermercados. Otro encuentro donde hubo diferencias sobre la marcha de la economía. 

 

Casi que la única coincidencia que mantienen con el Gobierno es que la ley de tarifas debía ser vetada, algo que se celebró en Francia con críticas a “una oposición irracional”.

El hecho de catarsis colectiva ocurrido en terreno galo no es el único acontecimiento reciente en el que se plantearon diferencias de visión de la realidad entre el Gobierno y el Círculo Rojo. En la semana, el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, recibió a los número uno del supermercadismo, entre ellos, Alfredo Coto y Federico Braun (La Anónima). Allí, “Pancho” sacó a relucir el discurso de los “siete trimestres consecutivos de crecimiento de la actividad”. El espejo de los retailers le devolvió una imagen más fea: seis mil empleos perdidos en dos años, inicio de mora de clientes que alquilan locales en shoppings y rentabilidad muy por debajo de la inflación.

 

 

Entre croissants y ristrettos, los CEOs de la primavera parisina cerraron filas detrás de una conclusión global: “el segundo semestre va a tener números peores que los actuales”. Los que lo están viendo de primera mano, además de los industriales, son los ladrilleros. En la Cámara de la Construcción (Camarco), maldecían hace horas el freno de la obra pública y la caída en la obra privada por la inestabilidad del tipo de cambio. El fenómeno lo evidenció el INDEC: se desplomaron casi 20% los permisos de edificación.

Las críticas políticas, electorales, por el momento se las guardan ante la escasa evidencia de un agrupamiento opositor que sustente el enojo. Pugnan por el bipartidismo y no más allá. Así, hoy el frente empresario está roto respecto a la consideración del Gobierno, pero la fractura aún no está expuesta. Los fieles que quedan en pie son hoy los favoritos del Ejecutivo: el titular del Santander Río, Enrique Cristofani, y "El Pájaro” Gabriel Martino, jefe del HSBC, que mantienen negocios fluidos aún en lo peor de la crisis, y los “nuevos ricos” del software y el comercio on line, Martín Migoya, de Globant, y Marcos Galperín, de Mercado Libre. De los grandes, el más firme es Rocca, que todavía no empezó a soltar los canes para, como en otras ocasiones, preparar el terreno para una opción opositora con posibilidades.