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“El FMI no cambió, no da créditos a sola firma sin pedir ajustes”

En esta nota de 2018, el cerebro ecomómico de Alberto Fernández adelanta definiciones clave sobre el gran tema del próximo gobierno. Su experiencia en la negociación de la deuda en 2005.
Por 09/05/2018 14:33

Guillermo Nielsen es uno de los pocos cuadros técnicos que han discutido mano a mano con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Hasta que Néstor Kirchner decidió ponerle fin al vínculo con el organismo en 2005, el entonces secretario de Finanzas fue uno de los ejes en la negociación que derivó en el canje de deuda de ese año. Aún hoy reniega de la movida del ex presidente, que no le permitió, algunos meses después, cerrar otro capítulo entonces pendiente de la deuda argentina: la que se mantenía con el Club de París. Con este bagaje, Nielsen tiene una visión particular y radical de la situación crítica que derivó en la decisión oficial de acudir al FMI. “No puedo creer que el Gobierno haya ido tan rápido al Fondo Monetario. Sin dar la batalla. Y eso me hace ver que hay un trasfondo electoral. El Gobierno tiene claro que, con estas restricciones fiscales, su plan electoral no se puede hacer”, contó a Letra P. Y adelantó que “habrá condicionamientos” para el país, descartando, además, que sea real la comunicación de la Nación respecto a un cambio de perfil del organismo multilateral. “No te quieren comer crudo como querían hacer con nosotros en 2002 con Anne Krueger, pero el Fondo no cambió”, expresó.

 

BIO. Es licenciado en Economía, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fue embajador argentino en Alemania entre marzo del 2008 y septiembre del 2010 y ministro de Hacienda en el gobierno porteño en 2006. Trabajó como secretario de Finanzas del Ministerio de Economía y Producción (mayo 2002-diciembre 2005). Negociador de la reestructuración de la deuda privada (U$S 81.800 millones llamados al canje, la mayor restructuración de deuda soberana hasta antes de la restructuración griega) y también negociador de dos acuerdos Stand By con el FMI. Se desempeñó en el BCRA, en Anses y en varias empresas dentro de la actividad privada. Fue candidato a Jefe de Gobierno porteño por el massismo.

 

 

-¿Ha conocido cómo trabaja Roberto Cardarelli, el italiano encargado de analizar el caso argentino en el Fondo?

-Lo vi algunas veces. En el FMI no hay cuadros berretas, son todos tipos de mucho nivel. Pero estás tratando con una institución que, realmente, tiene una fuerza ideológica muy grande. El Gobierno está confundiendo haberle hecho un almuerzo o cena a (la titular del FMI, Christine) Lagarde con que tienen la vaca atada. Son cosas distintas. Lagarde es indudablemente un personaje importante en todo esto, pero ella hace equilibrio con el staff del FMI. Lo hizo incluso en un reportaje que dio al diario La Nación cuando visitó el país. Entró en contradicción con el staff, porque el staff hace una serie consideraciones que están en línea con lo que decimos los economistas independientes. El staff del Fondo coincide con las consideraciones que hacemos con el tema del endeudamiento, no es que el staff está transformado en Heidi. Plantea cosas que no son las que planteó Lagarde cuando estuvo en Buenos Aires.

 

"El staff del Fondo coincide con las consideraciones que hacemos con el tema del endeudamiento, no es que el staff está transformado en Heidi. Plantea cosas que no son las que planteó Lagarde cuando estuvo en Buenos Aires."

-Hay otra visión, más compleja

-Tienen una visión más dura que Lagarde. Pero, de todos modos, cuando vas al directorio del FMI te encontrás con países que han hecho ajustes muy duros. Te encontrás con Irlanda, con los alemanes, que tienen una política fiscal durísima siempre; con los holandeses, que están sobredimensionados en ese directorio pero tienen mucha importancia y ellos son durísimos. ¿Qué quiero decir? Primero, hay una negociación con el staff, luego se llega a cierta conclusión con Argentina, Lagarde le da la bendición y lo presenta al directorio y ahí entran a jugar estos personajes que estoy contando, los países.

Se está subestimando el tema por parte de Argentina. No podés ir a plantear gradualismo a un directorio donde un montón de países se han comido una mecha durísima. El irlandés, el español, ¿qué van a hacer frente a una votación en la que les dicen que Argentina tiene que seguir el gradualismo? ¿Por eso hay que darle esta plata y no puede ajustar? A los mismos países que son miembros del directorio del Fondo, el Fondo los obligó a hacer ajustes. Y los que no lo hicieron tienen políticas muy prudenciales. Esto no está correctamente dimensionado: le van a pedir a Argentina un ajuste, sí o sí.

-¿Fue correcto apelar a los U$S 30.000 millones como crédito de reserva?

-Es una parva de dinero, no es un crédito a sola firma, como lo quieren plantear. Van a poner condicionamientos. Esa plata es mucha en relación a la cuota que el organismo le asigna a Argentina. La cuota nuestra es de menos de U$S 5.000 millones y U$S 30.000 millones es seis veces la cuota. No solo es grande, sino, además, hay un artículo 4 con muchas observaciones. No va a ser un paseo esto.

 

 

-La intención oficial es que la decisión de pedir dinero ayude a calmar el panorama local, luego de un dólar que sigue indomable a pesar de la metralla pesada. ¿Es posible que eso ocurra?

-No lo sé. No puedo creer que el Gobierno haya ido tan rápido al Fondo Monetario, sin dar la batalla. Y eso me hace ver como que hay un trasfondo electoral. El Gobierno tiene claro que, con estas restricciones fiscales, su plan electoral no se puede hacer. Entonces, hay dos posibilidades: hacés vos un plan austero o vas al FMI y le echás la culpa a ellos.

 

"Se está subestimando el tema por parte de Argentina. No podés ir a plantear gradualismo a un directorio donde un montón de países se han comido una mecha durísima. El irlandés, el español, ¿qué van a hacer frente una votación en la que le dicen que Argentina tiene que seguir el gradualismo, por eso hay que darle esta plata, y no puede ajustar? A los mismos países que son miembros del directorio del Fondo, el Fondo los obligó a hacer ajustes."

-¿Qué diferencias le encuentra al actual proceso con el FMI en relación con la apelación de otros gobiernos a esa misma herramienta de último recurso?

-Acá hubo una disrupción muy grande, que fue el gobierno de Néstor Kirchner. Cuando en diciembre de 2005 anuncia el pago al Fondo y deja de mirar que en realidad necesitábamos seguir en el Fondo para terminar la negociación con el Club de París, ahí se da vuelta todo. Fue un error muy muy grande. Primero, porque el Fondo en ese momento no era molesto, teníamos en la mano una victoria ideológica y práctica sobre el FMI. Podíamos tener una discusión sobre matices con el Fondo, pero no era una discusión como las que tuvimos en 2002-2003. Y ahí se cortó la relación.

-Desde algunos sectores se agitó el fantasma de 2001. ¿Ve algo de realidad en planteo?

-No, para nada. Esto no tiene absolutamente nada que ver con el blindaje y el 2001, como se lo quiere poner desde el punto de vista mediático.

-En el Gobierno aseguran que la herencia K es el problema central que apuró los tiempos y derivó en el pedido al Fondo. ¿Es así?

-No es así. El Gobierno cometió errores muy graves en cuanto a la política económica. Que hubo una herencia pesada es innegable, pero ojo que el Gobierno metió mucho la pata. En la lucha anti inflacionaria ha fracasado estrepitosamente y eso no debió ser nunca así. La segunda cuestión, es un Gobierno que no tenía en claro ni tenía un plan estratégico en temas clave del manejo macro. Esto es, por caso, el tema jubilaciones y pensiones. Con mucha frivolidad se lanza a la reparación histórica y un año después plantea el cambio en el indexador de las jubilaciones. Y la otra cuestión medular es que el Gobierno tomó deuda de una forma absolutamente imprudente. Con esta idea del gradualismo, no toca nada en lo fiscal y, a la vez, mete deuda fuerte. En los días en que estuvo Lagarde en Buenos Aires, hay un reportaje a (el presidente del Banco Central, Federico) Sturzenegger en el que dice que la deuda argentina es insignificante. Si era insignificante, habría que preguntarle hoy por qué estamos en el Fondo.

-¿Fue correcto anunciar un acuerdo que aún no fue alcanzado?

-No está bien eso. Desde lo comunicacional, es un error haber hablado de U$S 30.000 millones y haber planteado que el FMI cambió y que no tiene condicionamientos, que es el mensaje que estamos recibiendo.

"Esto no tiene absolutamente nada que ver con el Blindaje y el 2001, como se lo quiere poner desde el punto de vista mediático."

-¿No cambió?

-No cambió. Podrás tener buen diálogo. No te quieren comer crudo como querían hacer con nosotros en 2002 con Anne Krueger. Eso no pasa, pero pensar que el Fondo cambió y da créditos a sola firma es realmente un error. Te van a pedir un ajuste.

-¿Y por dónde puede venir ese ajuste?

-Indudablemente, hay varios lugares, pero toda la cosa fiscal es un trabajo de hormiga. Desde ya, los subsidios a la energía van a estar y ahí el problema es que tenemos una confusión, porque con las facturas de luz y gas te vienen un montón de impuestos y cargas municipales que no corresponden.

“El FMI no cambió, no da créditos a sola firma sin pedir ajustes”

En esta nota de 2018, el cerebro ecomómico de Alberto Fernández adelanta definiciones clave sobre el gran tema del próximo gobierno. Su experiencia en la negociación de la deuda en 2005.

Guillermo Nielsen es uno de los pocos cuadros técnicos que han discutido mano a mano con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Hasta que Néstor Kirchner decidió ponerle fin al vínculo con el organismo en 2005, el entonces secretario de Finanzas fue uno de los ejes en la negociación que derivó en el canje de deuda de ese año. Aún hoy reniega de la movida del ex presidente, que no le permitió, algunos meses después, cerrar otro capítulo entonces pendiente de la deuda argentina: la que se mantenía con el Club de París. Con este bagaje, Nielsen tiene una visión particular y radical de la situación crítica que derivó en la decisión oficial de acudir al FMI. “No puedo creer que el Gobierno haya ido tan rápido al Fondo Monetario. Sin dar la batalla. Y eso me hace ver que hay un trasfondo electoral. El Gobierno tiene claro que, con estas restricciones fiscales, su plan electoral no se puede hacer”, contó a Letra P. Y adelantó que “habrá condicionamientos” para el país, descartando, además, que sea real la comunicación de la Nación respecto a un cambio de perfil del organismo multilateral. “No te quieren comer crudo como querían hacer con nosotros en 2002 con Anne Krueger, pero el Fondo no cambió”, expresó.

 

BIO. Es licenciado en Economía, egresado de la Universidad de Buenos Aires. Fue embajador argentino en Alemania entre marzo del 2008 y septiembre del 2010 y ministro de Hacienda en el gobierno porteño en 2006. Trabajó como secretario de Finanzas del Ministerio de Economía y Producción (mayo 2002-diciembre 2005). Negociador de la reestructuración de la deuda privada (U$S 81.800 millones llamados al canje, la mayor restructuración de deuda soberana hasta antes de la restructuración griega) y también negociador de dos acuerdos Stand By con el FMI. Se desempeñó en el BCRA, en Anses y en varias empresas dentro de la actividad privada. Fue candidato a Jefe de Gobierno porteño por el massismo.

 

 

-¿Ha conocido cómo trabaja Roberto Cardarelli, el italiano encargado de analizar el caso argentino en el Fondo?

-Lo vi algunas veces. En el FMI no hay cuadros berretas, son todos tipos de mucho nivel. Pero estás tratando con una institución que, realmente, tiene una fuerza ideológica muy grande. El Gobierno está confundiendo haberle hecho un almuerzo o cena a (la titular del FMI, Christine) Lagarde con que tienen la vaca atada. Son cosas distintas. Lagarde es indudablemente un personaje importante en todo esto, pero ella hace equilibrio con el staff del FMI. Lo hizo incluso en un reportaje que dio al diario La Nación cuando visitó el país. Entró en contradicción con el staff, porque el staff hace una serie consideraciones que están en línea con lo que decimos los economistas independientes. El staff del Fondo coincide con las consideraciones que hacemos con el tema del endeudamiento, no es que el staff está transformado en Heidi. Plantea cosas que no son las que planteó Lagarde cuando estuvo en Buenos Aires.

 

"El staff del Fondo coincide con las consideraciones que hacemos con el tema del endeudamiento, no es que el staff está transformado en Heidi. Plantea cosas que no son las que planteó Lagarde cuando estuvo en Buenos Aires."

-Hay otra visión, más compleja

-Tienen una visión más dura que Lagarde. Pero, de todos modos, cuando vas al directorio del FMI te encontrás con países que han hecho ajustes muy duros. Te encontrás con Irlanda, con los alemanes, que tienen una política fiscal durísima siempre; con los holandeses, que están sobredimensionados en ese directorio pero tienen mucha importancia y ellos son durísimos. ¿Qué quiero decir? Primero, hay una negociación con el staff, luego se llega a cierta conclusión con Argentina, Lagarde le da la bendición y lo presenta al directorio y ahí entran a jugar estos personajes que estoy contando, los países.

Se está subestimando el tema por parte de Argentina. No podés ir a plantear gradualismo a un directorio donde un montón de países se han comido una mecha durísima. El irlandés, el español, ¿qué van a hacer frente a una votación en la que les dicen que Argentina tiene que seguir el gradualismo? ¿Por eso hay que darle esta plata y no puede ajustar? A los mismos países que son miembros del directorio del Fondo, el Fondo los obligó a hacer ajustes. Y los que no lo hicieron tienen políticas muy prudenciales. Esto no está correctamente dimensionado: le van a pedir a Argentina un ajuste, sí o sí.

-¿Fue correcto apelar a los U$S 30.000 millones como crédito de reserva?

-Es una parva de dinero, no es un crédito a sola firma, como lo quieren plantear. Van a poner condicionamientos. Esa plata es mucha en relación a la cuota que el organismo le asigna a Argentina. La cuota nuestra es de menos de U$S 5.000 millones y U$S 30.000 millones es seis veces la cuota. No solo es grande, sino, además, hay un artículo 4 con muchas observaciones. No va a ser un paseo esto.

 

 

-La intención oficial es que la decisión de pedir dinero ayude a calmar el panorama local, luego de un dólar que sigue indomable a pesar de la metralla pesada. ¿Es posible que eso ocurra?

-No lo sé. No puedo creer que el Gobierno haya ido tan rápido al Fondo Monetario, sin dar la batalla. Y eso me hace ver como que hay un trasfondo electoral. El Gobierno tiene claro que, con estas restricciones fiscales, su plan electoral no se puede hacer. Entonces, hay dos posibilidades: hacés vos un plan austero o vas al FMI y le echás la culpa a ellos.

 

"Se está subestimando el tema por parte de Argentina. No podés ir a plantear gradualismo a un directorio donde un montón de países se han comido una mecha durísima. El irlandés, el español, ¿qué van a hacer frente una votación en la que le dicen que Argentina tiene que seguir el gradualismo, por eso hay que darle esta plata, y no puede ajustar? A los mismos países que son miembros del directorio del Fondo, el Fondo los obligó a hacer ajustes."

-¿Qué diferencias le encuentra al actual proceso con el FMI en relación con la apelación de otros gobiernos a esa misma herramienta de último recurso?

-Acá hubo una disrupción muy grande, que fue el gobierno de Néstor Kirchner. Cuando en diciembre de 2005 anuncia el pago al Fondo y deja de mirar que en realidad necesitábamos seguir en el Fondo para terminar la negociación con el Club de París, ahí se da vuelta todo. Fue un error muy muy grande. Primero, porque el Fondo en ese momento no era molesto, teníamos en la mano una victoria ideológica y práctica sobre el FMI. Podíamos tener una discusión sobre matices con el Fondo, pero no era una discusión como las que tuvimos en 2002-2003. Y ahí se cortó la relación.

-Desde algunos sectores se agitó el fantasma de 2001. ¿Ve algo de realidad en planteo?

-No, para nada. Esto no tiene absolutamente nada que ver con el blindaje y el 2001, como se lo quiere poner desde el punto de vista mediático.

-En el Gobierno aseguran que la herencia K es el problema central que apuró los tiempos y derivó en el pedido al Fondo. ¿Es así?

-No es así. El Gobierno cometió errores muy graves en cuanto a la política económica. Que hubo una herencia pesada es innegable, pero ojo que el Gobierno metió mucho la pata. En la lucha anti inflacionaria ha fracasado estrepitosamente y eso no debió ser nunca así. La segunda cuestión, es un Gobierno que no tenía en claro ni tenía un plan estratégico en temas clave del manejo macro. Esto es, por caso, el tema jubilaciones y pensiones. Con mucha frivolidad se lanza a la reparación histórica y un año después plantea el cambio en el indexador de las jubilaciones. Y la otra cuestión medular es que el Gobierno tomó deuda de una forma absolutamente imprudente. Con esta idea del gradualismo, no toca nada en lo fiscal y, a la vez, mete deuda fuerte. En los días en que estuvo Lagarde en Buenos Aires, hay un reportaje a (el presidente del Banco Central, Federico) Sturzenegger en el que dice que la deuda argentina es insignificante. Si era insignificante, habría que preguntarle hoy por qué estamos en el Fondo.

-¿Fue correcto anunciar un acuerdo que aún no fue alcanzado?

-No está bien eso. Desde lo comunicacional, es un error haber hablado de U$S 30.000 millones y haber planteado que el FMI cambió y que no tiene condicionamientos, que es el mensaje que estamos recibiendo.

"Esto no tiene absolutamente nada que ver con el Blindaje y el 2001, como se lo quiere poner desde el punto de vista mediático."

-¿No cambió?

-No cambió. Podrás tener buen diálogo. No te quieren comer crudo como querían hacer con nosotros en 2002 con Anne Krueger. Eso no pasa, pero pensar que el Fondo cambió y da créditos a sola firma es realmente un error. Te van a pedir un ajuste.

-¿Y por dónde puede venir ese ajuste?

-Indudablemente, hay varios lugares, pero toda la cosa fiscal es un trabajo de hormiga. Desde ya, los subsidios a la energía van a estar y ahí el problema es que tenemos una confusión, porque con las facturas de luz y gas te vienen un montón de impuestos y cargas municipales que no corresponden.