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La socia menor de la coalición frustró la ley de financiamiento electoral, que no saldrá este año. Los propios diputados oficialistas le bajaron las penas al proyecto anti barras para votarla.
Por 05/12/2018 20:50

Los dos proyectos en los que Mauricio Macri puso más énfasis en el llamado a sesiones extraordinarias chocaron de frente con el Congreso, que dejó al Presidente al borde del papelón. Vetada públicamente por Elisa Carrió, la ley de financiamiento de los partidos políticos directamente no fue tratada en comisiones y su discusión se postergó para marzo, mientras que el oficialismo trabaja a contrarreloj para rescatar la iniciativa que apuntaba a combatir a las barras bravas, que también generó fuerte resistencia interna.

El proyecto contra los barras, que el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich envió como una reacción directa al escándalo del superclásico River-Boca, había sido anunciado con bombos y platillos por Macri, empoderado tras el éxito del G20. Pero la ley se trabó ni bien llegó al Congreso, donde recibió cuestionamientos por parte de los propios diputados del oficialismo, en especial de la Coalición Cívica y del radicalismo, que objetaron la falta de proporcionalidad de las penas en relación con el resto de los delitos previstos en el Código Penal, la mirada "punitivista" y la ambigüedad de varios términos incluidos en el texto, como aquellos que refieran “las inmediaciones” de los estadios, o el “antes, durante y después” del espectáculo. El Ministerio se mantuvo, primero, firme en su postura de rechazo a cualquier tipo de cambio.

 

 

El martes, en el plenario de las comisiones de Legislación Penal y Deportes, que conducen respectivamente Gabriela Burgos (UCR) y Daniel Scioli (FPV), quedó claro que el proyecto no tenía consenso. “El Gobierno es una cosa y el Poder Legislativo es otra”, repetían un día después en los pasillos de Diputados los legisladores de Cambiemos, molestos por no haber sido siquiera consultados por el Ejecutivo, que envió la ley sin discusión y son la orden de aprobarla. 

Burgos volvió a convocar a una nueva reunión para el miércoles, luego de la sesión en la que la Cámara aprobó la reforma de Bienes Personales. El diálogo entre todos los bloques empezaba a destrabar la discusión, que durante todo el día estuvo a punto de naufragar en distintas oportunidades.

 

 

A último momento, el plenario de comisiones se tuvo que suspender. Los diputados prefirieron evitar la reunión masiva y mantener contactos bilaterales para allanar el camino. La presidenta de la Comisión de Legislación Penal acercó posiciones con las massistas Carla Pitiot y Vanesa Massetani, y el kirchnerismo se mostró dispuesto a acompañar, con disidencias, y aportó un capítulo dedicado a la prevención, a través de Scioli. La propia Carrió moderó su resistencia y hasta intercambió algunas ideas con el kirchnerista Juan Cabandié sobre la manera de quebrar la connivencia entre las dirigencias de los clubes y el Poder Judicial. El Ejecutivo aceptó morigerar las penas.

 

 

En el bloque del Frente para la Victoria (FPV) dejaron claro que aprueban las definiciones de “protagonista”, “organizador”, “concurrente” y “espectáculo futbolístico” que introduce el proyecto del oficialismo, aunque criticaron la mirada “punitivista” de la ley y propuso un texto “más integral”, orientado hacia la prevención, con la inclusión de algunas de los lineamientos que planteaba el sistema AFA Plus, que el kirchnerismo lanzó para controlar el ingreso en los estadios. Burgos volvió a citar a un plenario de comisiones, esta vez para el jueves a las 9, para hacer el último intento por rescatar el proyecto. A última hora del miércoles, ingresó al temario que se votará en el recinto en la sesión del jueves a la tarde.

Para entonces, el proyecto de financiamiento de los partidos políticos había quedado en el olvido. Pese al intento que hicieron los operadores del oficialismo por avanzar en la discusión, el peronismo que estaba dispuesto a acompañar la ley decidió mantenerse al margen de la interna que desató Carrió. “Es un tema cerrado, quedará para marzo. No hay apuro”, suavizó ante Letra P un dirigente de la plana mayor del PRO. A esa altura, en el oficialismo urgía la necesidad de dar de una vez por cerrado el año parlamentario, que terminó con demasiados sobresaltos para Cambiemos.

Macri pidió dos leyes, Carrió le volteó una y Cambiemos le reformó la otra

La socia menor de la coalición frustró la ley de financiamiento electoral, que no saldrá este año. Los propios diputados oficialistas le bajaron las penas al proyecto anti barras para votarla.

Los dos proyectos en los que Mauricio Macri puso más énfasis en el llamado a sesiones extraordinarias chocaron de frente con el Congreso, que dejó al Presidente al borde del papelón. Vetada públicamente por Elisa Carrió, la ley de financiamiento de los partidos políticos directamente no fue tratada en comisiones y su discusión se postergó para marzo, mientras que el oficialismo trabaja a contrarreloj para rescatar la iniciativa que apuntaba a combatir a las barras bravas, que también generó fuerte resistencia interna.

El proyecto contra los barras, que el Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich envió como una reacción directa al escándalo del superclásico River-Boca, había sido anunciado con bombos y platillos por Macri, empoderado tras el éxito del G20. Pero la ley se trabó ni bien llegó al Congreso, donde recibió cuestionamientos por parte de los propios diputados del oficialismo, en especial de la Coalición Cívica y del radicalismo, que objetaron la falta de proporcionalidad de las penas en relación con el resto de los delitos previstos en el Código Penal, la mirada "punitivista" y la ambigüedad de varios términos incluidos en el texto, como aquellos que refieran “las inmediaciones” de los estadios, o el “antes, durante y después” del espectáculo. El Ministerio se mantuvo, primero, firme en su postura de rechazo a cualquier tipo de cambio.

 

 

El martes, en el plenario de las comisiones de Legislación Penal y Deportes, que conducen respectivamente Gabriela Burgos (UCR) y Daniel Scioli (FPV), quedó claro que el proyecto no tenía consenso. “El Gobierno es una cosa y el Poder Legislativo es otra”, repetían un día después en los pasillos de Diputados los legisladores de Cambiemos, molestos por no haber sido siquiera consultados por el Ejecutivo, que envió la ley sin discusión y son la orden de aprobarla. 

Burgos volvió a convocar a una nueva reunión para el miércoles, luego de la sesión en la que la Cámara aprobó la reforma de Bienes Personales. El diálogo entre todos los bloques empezaba a destrabar la discusión, que durante todo el día estuvo a punto de naufragar en distintas oportunidades.

 

 

A último momento, el plenario de comisiones se tuvo que suspender. Los diputados prefirieron evitar la reunión masiva y mantener contactos bilaterales para allanar el camino. La presidenta de la Comisión de Legislación Penal acercó posiciones con las massistas Carla Pitiot y Vanesa Massetani, y el kirchnerismo se mostró dispuesto a acompañar, con disidencias, y aportó un capítulo dedicado a la prevención, a través de Scioli. La propia Carrió moderó su resistencia y hasta intercambió algunas ideas con el kirchnerista Juan Cabandié sobre la manera de quebrar la connivencia entre las dirigencias de los clubes y el Poder Judicial. El Ejecutivo aceptó morigerar las penas.

 

 

En el bloque del Frente para la Victoria (FPV) dejaron claro que aprueban las definiciones de “protagonista”, “organizador”, “concurrente” y “espectáculo futbolístico” que introduce el proyecto del oficialismo, aunque criticaron la mirada “punitivista” de la ley y propuso un texto “más integral”, orientado hacia la prevención, con la inclusión de algunas de los lineamientos que planteaba el sistema AFA Plus, que el kirchnerismo lanzó para controlar el ingreso en los estadios. Burgos volvió a citar a un plenario de comisiones, esta vez para el jueves a las 9, para hacer el último intento por rescatar el proyecto. A última hora del miércoles, ingresó al temario que se votará en el recinto en la sesión del jueves a la tarde.

Para entonces, el proyecto de financiamiento de los partidos políticos había quedado en el olvido. Pese al intento que hicieron los operadores del oficialismo por avanzar en la discusión, el peronismo que estaba dispuesto a acompañar la ley decidió mantenerse al margen de la interna que desató Carrió. “Es un tema cerrado, quedará para marzo. No hay apuro”, suavizó ante Letra P un dirigente de la plana mayor del PRO. A esa altura, en el oficialismo urgía la necesidad de dar de una vez por cerrado el año parlamentario, que terminó con demasiados sobresaltos para Cambiemos.