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De Turín con amor, para Macri

La bronca de FIAT global con el modelo M obligó al CEO local a romper la alianza discursiva con Cambiemos. La recesión, que empezó a cargarse empresas líderes, abre ríos de lágrimas sotto voce.
La bronca de FIAT global con el modelo M obligó al CEO local a romper la alianza discursiva con Cambiemos. La recesión, que empezó a cargarse empresas líderes, abre ríos de lágrimas sotto voce.
Por 01/11/2018 19:42

Cristiano Rattazzi, el CEO local de FIAT, sorprendió a propios y ajenos cuando, en una entrevista con el canal La Nación +, criticó con fuerza al Gobierno. La industria nacional no transita un lecho de rosas, pero, incluso en este contexto, son pocos los ejecutivos que han salido a ponerles rostro a las experiencias diarias de crisis que viven puertas adentro de sus fábricas. En este escenario, lo de Rattazzi es aún más particular: militó la campaña de Cambiemos y hasta fiscalizó como autoridad de mesa en un colegio de La Matanza. “El mercado ya no le cree a Macri”, dijo en su particular cocoliche y se animó a caerle con el peso de todo el Círculo Rojo al titular del Banco Central (BCRA), Guido Sandleris, por las “altísimas” tasas de interés que impactan en la producción.

 

 

Cuentan en su entorno que “El Tano”, hábil declarante pero habitualmente indulgente con la figura de Mauricio Macri, no se desmarcó por las propias. “Si tanto los elogiaste ahora criticalos igual”, fue el mensaje que recibió, amable pero inquieto, desde Turín, Italia, donde la FIAT Chrysler tiene operaciones internacionales. La automotriz padece lo que afecta a la mayor parte de las industrias: caída en el mercado interno (baja de ventas del 44%, según ACARA), bajas exportaciones y problemas para importar por el dólar caro.

“Ahora la tenemos que poner de nuestro bolsillo, no podemos aguantar más importando, por eso hay que hablar ahora”, contó a Letra P un ejecutivo de otra automotriz europea. Ese fue el negocio con el que Rattazzi sostuvo el apoyo a Cambiemos mientras en Italia ya sospechaban que, a la larga, el Modelo M tendería a generarles pérdidas. Aún con las plantas de Córdoba paradas, FIAT resistió importando con el dólar a $20. Cuando trepó a los $40, se acabó la paciencia en la casa matriz. Hoy, el escenario es tan serio que no son pocos los que en el sector especulan con migrar a producir fuera del país.

 

Tipoití, la segunda textil del país, cerró y va a concurso. El sector, otro de los que padece la crisis. 

 

Para los empresarios, todo se sintetiza en dos o tres premisas que le dan sentido al naufragio del modelo económico: no se redujo como querían el gasto público, la inflación se disparó junto al tipo de cambio y, además, no ingresaron dólares de inversión genuina. Todo, en un contexto de tasas de interés récord e impuestos que, según los CEOs, distorsionan toda la cadena.

 

 

El de Rattazzi es el primer caso significativo de un empresario afín a Cambiemos criticando el contexto. Ya lo había hecho el textil Teddy Karagozian, pero la fila parece moverse hacia nuevas intentonas que, por ahora, se ponen coloradas de vergüenza.

“Hay que hablar más, y todos; no nos puede pasar lo mismo que con los Kirchner”, disparó hace unos días un hombre fuerte de la Unión Industrial Argentina (UIA). Asintieron varios, más aún los pymes, que hace tiempo vienen jugándose a cara descubierta. La casa fabril tiene la ventaja, contada por sus socios, de que el presidente, Miguel Acevedo, comprendió cabalmente el contexto. Acevedo es aceitero y su empresa, Aceitera General Deheza, no le escapa a la crisis. Las alimenticias son la muestra más clara de que el Modelo M empezó a cargarse compañías de peso con su recesión prolongada, incluso a aquellas que tienen costos en pesos.

 

Acevedo, de la UIA. Sus colegas le reconocen compromiso con exponer el discurso público contra la crisis. 

 

Se conoció recientemente que, con caídas en las ventas superiores al 10% en el sector, la cadena de helados Persicco pidió ser concursada, al igual que la cerealera Tres Arroyos, que admitió que la devaluación y la crisis financiera no le permiten continuar, así como la carencia de acceso al crédito para la producción. Persicco, en tanto, sigue el caso de Freddo. De hecho, en 2003 la fundaron los dueños de esa cadena y hoy pertenece al Grupo Financiero Tutelar, propiedad de Gustavo Balabania. El empresario, con cargo de vocal en la gestión de Rodolfo D´Onofrio en River, tiene nexos con Cambiemos y fue el hombre que le dio un puesto a la ahora jefa de la SIDE, Silvia “La Turca” Majdalani, en Paraná Seguros, firma de su holding.

 

Persicco, en el camino de Freddo. Fue a concurso y sus dueños se excusaron en la crisis. 

 

La rebelión silenciosa de CEOs que lloran en los rincones sigue en el retail. Cencosud, la dueña de Disco y VEA, está por entrar en otro balance de números rojos y removió a toda su cúpula local en la Argentina. Y los demás súper casi que confirman que en las próximas semanas habrá nuevas oleadas de cesantías.

“Es muy linda la agenda del G-20, pero no tiene nada que ver con la realidad”, le dijo a Letra P un jefe de la Asociacion Empresaria Argentina (AEA). 

Tan complejo es el escenario que el próximo 14 de noviembre, en la Rural, popes del sector como Alfredo Coto y Federico Braun (La Anónima) y Rami Baitieh (Carrefour) pondrán la cara en el evento más importante del sector luego de unos años de ausencia.

La crisis se ramificó también, como un adelanto, en el rubro textil. Hace quince días, cerró sus puertas temporariamente la hilandera Tipoití, en Corrientes, la segunda más grande del país detrás de TN Plátex. La empresa se presentó en concurso de acreedores y los empleados empezaron a cobrar el 70% del salario. Debe a nivel financiero y acumula pasivos con acreedores. Lo mismo ocurre en Santa Fe con la acerífera Acindar y con Molinos Cañuelas.

“Es muy linda la agenda del G-20, pero no tiene nada que ver con la realidad”, consideró ante este medio un jefe de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

Los empresarios entraron en una dinámica que los convence a medias, pero que tienen que afrontar: criticar a un gobierno que apoyaron casi en su mayoría, mientras el propio gobierno impulsa una agenda que poco tiene que ver con los problemas coyunturales de la producción nacional.