14|6|2021

La caída del fiscal amigo de Massa y protegido de Falbo que encubría narcos

08 de julio de 2017

08 de julio de 2017

Crónica de una trama de connivencia entre sicarios, barrabravas, carteles colombianos y poderosos funcionarios judiciales que se mete en la campaña y hace crujir la gobernabilidad en la provincia.

Ni siquiera la alianza de gobierno que mantienen María Eugenia Vidal y Sergio Massa en la provincia de Buenos Aires pudo sostenerlo en su cargo. El fiscal general de San Isidro Julio Alberto Novo -todopoderoso durante por lo menos una década en la zona norte del conurbano bonaerense- renunció el jueves último a su cargo acorralado por un procesamiento de la Cámara Federal de San Martín por encubrimiento agravado en el doble crimen de Unicenter, un dictamen lapidario del procurador bonaerense, Julio Conte Grand, y la inminencia de un juicio oral que terminaría con su destitución.

 

La noticia consagró victoriosa a su detractora más tenaz, Elisa Carrió, que salió de inmediato a festejar la caída de Novo en las redes sociales y a decretar -en el mismo instante- la derrota de Massa, el más expuesto de los socios políticos del ex fiscal.

 

 

 

El voltaje de la renuncia de Novo hubiera sido todavía mayor si la gobernadora Vidal no hubiera decidido deportar a Lilita hacia la Ciudad de Buenos Aires y prohibirle competir en la provincia, donde buscaba hacer pie.

 

Sin embargo, el derrumbe de una estructura de poder que gobernaba en el norte del Gran Buenos Aires tiene consecuencias innegables y también impredecibles.

 

Nacido en San Fernando, de 65 años recién cumplidos, Novo escaló rápido en la justicia provincial hasta convertirse en el vértice de un andamiaje que otorgaba premios a los amigos y castigos a los miembros del Departamento Judicial que no le reportaban. Pero que, además, era la punta de un ovillo que llegaba hasta el tejido del narcotráfico.

 

Con maltratos, intromisiones, seguimientos, robos de expedientes y negándole recursos para que investigara, el ex fiscal general de San Isidro le hizo la vida imposible a una generación de fiscales que se decidieron a denunciarlo, pese a que lo tenían como superior y quedarían para siempre como blanco de sus represalias.

 

Mientras la jefa de la Coalición Cívica pidió su juicio político desde 2010 y lo vinculó con el narcotráfico, Massa lo consideró siempre un ejemplo a seguir y se convirtió en uno de sus grandes aliados.

 

Carrió mencionó el jueves, acaso injustamente, a uno de esos fiscales, Luis Angelini, como un “héroe nacional en solitario”. Angelini fue uno de los más valientes y persistentes en enfrentar el poder de Novo, sin duda, pero no fue el único.

 

Ya en octubre de 2009, 13 de los 46 fiscales del Departamento Judicial de San Isidro denunciaron, ante la Procuración General, graves delitos y faltas cometidas por los integrantes de la Fiscalía General de San Isidro que dirigía Novo.

 

Eran Daniel Márquez, Marcelo Lloret, Ricardo Juan, Diego Onorati, Diego Grau, Alfredo Frutos, María Sayago, Alejandra Toymil, Marcos Petersen, Diego Molina Pico, Carlos Washington Palacios, Leandro Orduna y Andrés Zárate.

 

Pero la Procuración bonaerense estaba entonces a cargo de una aliada de hierro de Novo, María del Carmen Falbo.

 

Recién seis años después, en enero del año 2015, la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires decidió abocarse al tratamiento de la denuncia formulada por los 13 fiscales y le dio licencia a Novo.

 

 

Ex procuradora María del Carmen Falbo.

 

 

LA CONEXIÓN NARCO. Los hechos se precipitaron en el último año y medio, como si alguien hubiera decidido hacer saltar un fusible sulfatado de una instalación mayor.

 

En octubre de 2016, Novo fue procesado por Sandra Arroyo Salgado y embargado por dos millones de pesos por encubrimiento agravado, estorbo funcional y abuso de autoridad en delitos vinculados con el narcotráfico. También fueron procesadas y licenciadas sus secretarias Melisa Rey y Mariana Busse y sus fiscales adjuntos Rodrigo Caro y Marcelo Eduardo Vaiani.

 

En las 146 páginas del procesamiento de Novo y sus secretarios, la jueza federal de San Isidro repasa punto por punto las denuncias en su contra y concluye: “Son prueba cabal de la puesta en marcha de una maquinaria de presión, maltrato, desgaste y hostigamiento (…) para entorpecer y perjudicar el desarrollo de investigaciones sensibles y complejas, cuyos responsables eran personas ligadas a intereses superiores –ajenas a la función- a los que no se debía llegar, sobre sujetos que tenían que permanecer al margen o lejos de los ojos de los investigadores, sobre intocables estamentos de poder; en fin, sobre quienes en un futuro podrían deberle oscuros favores”.

 

Entre las causas que jaquearon a Novo –y por las cuales fue denunciado por Carrió- están el encubrimiento agravado,  incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad en tres casos ligados al narcotráfico y entre sí: el doble crimen de los colombianos Jorge Alexander Quinteros Gartner y Héctor Edilson “Duque” Ceballos en el shopping Unicenter de Martínez en 2008, el  asesinato del colombiano Juan Sebastián Galvis Ramírez -acribillado de diez balazos en San Fernando en 2009- y el tráfico de estupefacientes que involucraba a los hermanos Juliá, detenidos en Barcelona en 2010 y finalmente condenados.

 

Con la excusa de abocarlo a los delitos de flagrancia, Novo apartó al primer fiscal de la investigación del doble crimen narco de Unicenter, Diego Grau, y hostigó a su sucesor, Luis Angelin, para impedir que posaran sus ojos sobre los registros de las 25 comunicaciones de los principales imputados –hoy procesados- Jorge “Zurdo” Moreyra y Víctor “Pelado” Ovejero Olmedo, dos ex miembros de la barra brava de Boca.

 

No sólo eso.

 

Además, en un procedimiento inédito e irregular y con el apoyo de la procuradora Falbo, Novo reincorporó en 2011 a su ex secretaria Mariana Busse –que en 2008 se había dedicado en apariencia a la actividad privada- al Ministerio Público Fiscal de la provincia y la asignó a la Secretaría de San Fernando, pese a que está casada con Carlos Broitman, el abogado de Gustavo Juliá y del empresario Ibar Pérez Corradi y que había incluso ejercido la defensa de Juliá en la causa en la que se lo detuvo en Barcelona por conducir un avión con una tonelada de cocaína.

 

Busse se concentraría en obstaculizar la investigación del sucesor de Grau, el fiscal Angelini.

 

 

Jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado.

 

 

Dice Arroyo Salgado en su procesamiento: “La imputada Busse fue designada letrada defensora sustituta de Juliá, el 27 de abril de 2011, cinco días hábiles antes de que Novo la propusiera como secretaria del ministerio Público Fiscal de San Isidro (…) donde el mismo Juliá y su socio Carlos Luaces eran vinculados con el asesinato de Quinteros Gartner y Duque Ceballos”.

 

Para Angelini, el avión que llegó a Barcelona con una tonelada de cocaína estaba conectado con el doble crimen de Unicenter por personajes que se repetían y conocían. Gustavo Juliá, su socio en la compañía Federal Aviation Carlos Luaces y los ex barras de Boca Ovejero Olmedo, Moreyra, Martín López Magallanes y William Laluz Fernández. Todos constituían “una fabulosa, compleja y poderosísima organización ilegal ramificada en más de un país, con profundos lazos con el nuestro, con influencia decisiva en distintos niveles y que tiene por objeto el tráfico ilegal de estupefacientes y sus actividades derivadas”.
A esa organización intentaron proteger Novo –que tenía múltiples nexos con Juliá- y sus empleados durante siete años.

 

Su obsesión con la causa quedó evidenciada cuando se hallaron en su fiscalía dos juegos de fotocopias del expediente que involucraba a Gustavo Juliá, pese a que no era de su competencia.

 

En el procesamiento de Arroyo Salgado, se considera por eso que existió una “connivencia inescrupulosa de funcionarios públicos con actividades criminales de gran envergadura”.

 

2017 no cambió la suerte del fiscal al que Massa defendió hasta último momento con el dudoso argumento de que le atendía el teléfono a cualquier hora.

 

En mayo pasado, el sucesor de Falbo, Conte Grand, presentó una acusación contra Novo ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y funcionarios de la provincia. Allí volvió a apuntar a la conexión de Busse con el narcotráfico. “La funcionaria tenía un interés directo en la causa. Se acreditaron viajes a España y la concurrencia al penal de Barcelona”. Pero además mencionó una serie de 27 comunicaciones telefónicas que Arroyo Salgado también cita: las de la otra secretaria del fiscal general, Melisa Rey, con el abogado defensor de los procesados por el doble crimen de Unicenter.

 

Conte Grand denunció que Novo desafectó al fiscal Grau de la causa Unicenter y apartó al fiscal Angelini de la causa Galvis Ramírez.

 

La Corte Suprema le había dado traslado para que se defendiera de la acusación en un plazo de 30 días. Después de eso, llegaría el juicio oral y sería suspendido en sus funciones, con una quita del 40 por ciento de su salario. Por eso, Novo prefirió renunciar.

 

 

Mimos entre Novo y Massa, en uno de sus encuentros.

 

 

EL AMIGO DE SERGIO. El reinado de Novo incluía el apoyo incondicional de Falbo y su vínculo estrechísimo con los intendentes de la zona norte, especialmente con Sergio Massa.

 

Con el caballito de la lucha contra la inseguridad, el ex jefe de Gabinete de Cristina Kirchner decidió convertir a Tigre en el lugar con más fiscalías descentralizadas en la provincia, una política que promovía el ex fiscal general. Financiadas con fondos municipales, las fiscalías se concentraban muchas veces en delitos menores y estaban imposibilitadas de investigar los ilícitos cometidos por funcionarios comunales.

 

El vínculo -inmejorable y permanente- nunca fue ocultado ni por uno ni por otro. Las sonrisas y el afecto dominaban los actos que compartían en la zona norte.

 

Cuando las cosas se pusieron cuesta arriba para Novo, el massismo intentó sostenerlo hasta el último minuto. El único legislador que votó para que no avanzara el juicio político de Novo fue el diputado del Frente Renovador Mauricio D’ Alessandro.

 

Dos senadores massistas, Jorge Donofrio y Sebastián Galmarini, estuvieron entre los impulsores del pliego de la secretaria de Novo, Melisa Rey, para que fuera fiscal, pese a que estaba indagada por la justicia federal junto con Novo y suspendida por la Procuración debido al encubrimiento.

 

El massismo, sin embargo, destacaba un dato que no era menos cierto. Los nexos de Novo no distinguían partido político. “Le pido a Carrió que solicite los cruces de llamadas de Novo con Gustavo Posse y Jorge Macri”, respondió Galmarini en 2015 en medio de las acusaciones de la diputada de Cambiemos. Después vendrían los dardos de Lilita contra el primo del Presidente por sus “vínculos con el narcotráfico”.

 

PRESERVAR A LA DAMA. Massa fue el respaldo más notorio en la carrera de Novo pero no fue el único. Están incluso los que creen que el ex intendente de Tigre no hizo más que acoplarse a un sistema de poder que lo precedía en la región y sacar provecho de ese vinculo.

 

Como lo atestigua el intercambio de mails que mantuvo con ella tras la denuncia del fiscal Angelini, Novo contó siempre con el apoyo de Falbo, que afronta también tres pedidos de indagatoria en la misma causa en la que está procesado Novo. En mayo pasado, el fiscal Angelini le pidió a la jueza Arroyo Salgado que se la cite a indagatoria. Está complicada y a la espera de una resolución de la ex esposa del fiscal Alberto Nisman.

 

Un mes después del procesamiento de Novo, Falbo le presentó la renuncia a Vidal como Procuradora bonaerense.

 

De excelente vínculo con Aníbal Fernández, la ex Procuradora había comenzado su gestión cuando amanecía el kirchnerismo, en agosto de 2004. Tuvo mejor suerte que Novo: el ministro de Justicia de Mauricio Macri, Germán Garavano, la designó asesora ad honorem del gobierno de Cambiemos.