ELECCIONES 2017

El nombre, probable controversia en el armado de un frente peronista porteño

Sectores sindicales, del PJ tradicional y de la centroizquierda rechazan o, al menos, ponen reparos al uso del sello Frente para la Victoria, identificado con el kirchnerismo.

El sello que llevaría en las boletas un eventual frente opositor con eje en el peronismo porteño  asomó en las últimas horas como un factor de potencial controversia.

 

El distanciamiento entre Juan Manuel Olmos y Víctor Santa María, que el año pasado alejó por algunos meses al ex titular del Consejo de la Magistratura porteño del peronismo kirchnerista, prometía abrir un debate sobre quiénes y bajo qué términos iban a competir como Partido Justicialista en las elecciones de medio término.

 

La disyuntiva surgía porque, si bien el dirigente sindical de los encargados de edificios es el titular del PJ metropolitano -con mandato prorrogado-, la mayoría en el Consejo partidario se reparte entre el sector de Olmos, que creo el Nuevo Espacio de Participación, y los que responden al secretario general de UPCN, Andrés Rodríguez.

 

El anunció de Felipe Solá de permanecer en la provincia de Buenos Aires, en detrimento de las intenciones del NEP de llevarlo como candidato en Capital, echó por la borda cualquier especulación al respecto y obligó a este sector a reformular la estrategia.

 

Esta virtual reunificación del peronismo se materializó en la potestad que el Consejo Metropolitano justicialista le otorgó a Santa María para convocar a un frente electoral y a definir cuál será la denominación de la alianza, lo que dio pie a la discusión sobre cómo debería llamarse el espacio donde esperan que confluya -si no todos- buena parte de los sectores de la oposición.

 

A diferencia de otras elecciones, el Consejo limitó a la figura del presidente del PJ la facultad de negociación y definición del nombre, excluyendo, entre otros, al presidente del Congreso partidario, Mariano Recalde, que sí había participado en instancias anteriores.

 

Si bien para algunos sectores el nombre que lleve la coalición es un detalle más, otros advierten que la continuidad o no del Frente para la Victoria como marca electoral va a determinar algo más que un nombre en la boleta.

 

Es difícil de imaginar que los espacios políticos que no fueron parte del FpV durante la última década y que hoy aceptan discutir la participación en un gran espacio opositor en la Ciudad vayan a admitir competir con una boleta que reflejaría un ensanchamiento del kirchnerismo antes que una propuesta amplia y plural.

 

Entre éstos, se cuentan a los integrantes del denominado Grupo Bauen, un variopinto espacio dinamizado principalmente por el Movimiento Evita, que incluye a Claudio Lozano, pasando por Libres del Sur hasta el movimiento Patria Grande.

 

El espacio que orienta el economista Itai Hagman planteó públicamente la inconveniencia de que el frente lleve la misma marca que usó el kirchnerismo porteño durante los últimos años. 

 

En coincidencia, pero en pleno alejamiento del kirchnerismo, el peronismo referenciado en Olmos y UPCN rechaza de plano la posibilidad de repetir el nombre del frente electoral.

 

Estos tres actores coinciden en señalar que la conformación de un frente amplio no tiene como primer objetivo salir del paso de una coyuntura revuelta para el peronismo y la oposición al macrismo; al contrario, apuestan a construir un armado lo suficientemente sólido como para desplazar al opoficialista Martín Lousteau del segundo puesto que consiguió dos años atrás.

 

"Veremos qué se privilegia: si acceder o renovar bancas o construir un espacio sólido que demuestre madurez política para enfrentar al Pro en su principal distrito", dicen fuentes de Patria Grande.

 

Desde ese punto de vista, esa segunda opción sería el primer paso de una apuesta mayor: disputar con chances el gobierno de la Ciudad en 2019.

 

De prosperar esta alternativa plural, en la que algunos aspiran incluso a que entre el Frente Renovador, la dificultad sería cómo conformar electoralmente a más de dos docenas de fuerzas políticas y sociales.

 

"Habrá que darse un baño de humildad", dice, no sin sarcasmo, uno de los principales dirigentes del peronismo sindical que, por si quedaran dudas, opinó que "los cristinistas deberían escuchar más a Cristina".

 

Esta discusión, que por ahora se da en reuniones bilaterales entre organizaciones y en ámbitos informales que se fueron armando por afinidades políticas, no priva a ninguno de los jugadores de especular sobre cuáles serán los escenarios posibles que se resolverán dentro de un mes.

 

La posibilidad de una lista de unidad se plantea como una opción lejana y se impone la idea de unas primarias con dos o tres listas.

 

Esta última hipótesis, compartida por sectores ideológicamente diversos, anticipa un disputa entre una lista del "kirchnerismo puro" –fundamentalmente, La Cámpora y Nuevo Encuentro-, una segunda compartida por el peronismo tradicional y sindical y una tercera nómina que sintetice candidatos de la centro izquierda, integrada principalmente por las organizaciones que se reunieron el lunes pasado en el hotel Bauen.

 

La puntada final de los acuerdos dependerá de la estrategia que el peronismo se dé en la provincia de Buenos Aires y, sobre todo, en la definición que tome Cristina Fernández de Kirchner respecto de su candidatura en el principal distrito del país, una decisión que, sin dudas, obligará a rever cualquier pacto cerrado previamente.

 

Victoria Villarruel. 
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