Salvia: “La pobreza bajó por mejora en ingresos, y en indigencia no hubo cambios”
El titular del Observatorio de la Deuda Social de la UCA analizó con Letra P el alcance real de los números del INDEC. “Es algo, pero insignificante”, aclaró. Qué pasará en 2017.
Agustín Salvia es la persona que más conoce los datos, las metodologías y el trabajo de campo para diagnosticar pobreza e indigencia en la Argentina. Desde el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica (UCA), da a conocer periódicamente cifras coincidentes con la realidad del tema. Fue cuestionado, así, por el kirchnerismo y recientemente por el macrismo, que desconfió de las últimas cifras medidas por esta casa de estudios.
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El Indec dio a conocer este martes que la pobreza se contrajo dos puntos (de 32,2 a 30,3%) comparando períodos distintos del organismo, pero siempre tomando en cuenta cifras saneadas por intervención a la estadística oficial. La comparación fue del segundo trimestre de 2016 contra el segundo semestre del mismo año. Salvia reconoce que técnicamente eso no es válido, pero que sí sirve para mostrar qué es lo que podría esperarse en los próximos meses.
-¿Cómo explica esta baja de la pobreza?
-Básicamente, lo peor de la situación crítica ocurrió en el segundo trimestre de 2016, cuando el INDEC midió lo que midió. Ése fue el peor momento de la pobreza y, a partir de ahí, lo que ocurrió es que bajó la inflación en un contexto recesivo pero sin crisis ocupacional. Eso fue en el tercer trimestre, que es donde nosotros medimos y vimos que la pobreza no habría aumentado en ese período. Ahora, la pregunta es qué pudo haber pasado en el cuarto trimestre de 2016, estando aún el contexto de estancamiento. Hay algunas cosas relevantes. Por caso, hubo varios shocks de ingreso con baja en el nivel de inflación mantenido. Hubo baja inflación y vinieron los aumentos por ley en pensiones y jubilaciones, asignaciones universales y salario familiar que correspondieron a octubre. Y esos aumentos se ajustaron con la inflación del semestre anterior, entonces hubo mejora en ingreso con inflación en baja.
-¿Afecta en algo medir dos períodos distintos e incompletos?
-Ellos señalan que estadísticamente no se puede comparar, porque existe extemporalidad. Lo que pasa es que no tienen datos de períodos iguales. Sin embargo, para quienes conocemos los cifras sabemos que algo dice eso. Y que es la diferencia que marcaría una señal, una tendencia a la reducción de la pobreza. Si hay viento hay una tormenta, la tendencia es que efectivamente algo bajó.
-Es, básicamente, un cambio en ingresos, porque la pobreza en Argentina se mide por ingresos…
-Es así. Aumentaron los ingresos reales y la pobreza bajó. También ocurrieron aumentos leves en el empleo formal y otros sectores que también inciden, como es la construcción, que en los últimos dos meses aumentó el empleo en la obra. Esto el Gobierno lo da como parte del momento de la reactivación.
¿Esa tendencia es coincidente con el primer trimestre de este año?
-No y ahí parece que es donde la cosa se pone incierta, porque en el primer trimestre de este año volvió a reactivarse la inflación. Yo, de todos modos, creo que en el primer semestre va a bajar uno o dos puntos más la pobreza porque va a reactivar la construcción. Y en abril hay nuevamente aumentos de asignaciones y las paritarias.
-¿Por qué ese cambio en pobreza no llega a percibirse socialmente?
-Porque la baja es muy poca. Pasar de 32 puntos a 30 no tiene sentido, no dice mucho. Es insignificante, es una mejora leve, no una tendencia a revertir la pobreza. Bajarla dos puntos para llegar a la situación que tenías en 2015 es algo relativamente fácil.
-¿Son números que el Gobierno puede celebrar o exhibir con orgullo?
-No, para mí sigue siendo el punto de partida con algún efecto leve de las medidas que se tomaron, pero sigue siendo un punto de partida. Además, hubo mejora en la pobreza por ingresos, pero la indigencia no tuvo cambios. Sigue habiendo tres millones de familias que viven con $5.500 mensuales.