En la apertura de sesiones ordinarias, el gobernador Alberto Weretilnecksinceró la “compleja” situación provincial y les pidió un esfuerzo a los diferentes actores de la Economía local para “salir adelante”. La pérdida de coparticipación, sumada al incesante retroceso en la actividad productiva en diferentes regiones que integran Río Negro, atravesaron el discurso que buscó marcarle la cancha a los gremios que demandan un aumento salarial del 40 por ciento.
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Con esa impronta, defendió una reforma del sistema educativo y de la actividad frutícola, en caída hace décadas.
Con datos alarmantes, comenzó a desgranar la depresión de recursos y el incremento de gastos que tiene su gestión. Una pesada recesión que condicionó el mandato en 2016, todavía impacta en cada centro urbano (zona Atlántica, Región Sur, los Valles y zona Andina), lo obligó a emitir deuda para afrontar gastos corrientes. “Había que tomar una decisión con el déficit, era ajuste o endeudamiento. Nos dijimos durante todo el año que no íbamos a retroceder en lo que habíamos logrado”, se sinceró.
Esa antinomia, según expresó, está condicionada a la suerte del Estado nacional. Como describió Letra P, el 60 por ciento de los recursos provinciales dependen de la Casa Rosada. “Volver a repetir un déficit del año pasado, significaría un camino sin retorno para las arcas de la provincia”, admitió el conductor de Juntos Somos Río Negro (JSRN).
Cada intento de justificar los pasos que tuvo que dar para sortear las dificultades que se le presentaron, fue anticipo del contundente mensaje a los gremios docentes y estatales que exigen un aumento que se aproxime al 40 por ciento. “Si es válido (el reclamo) con el 37 (de inflación), es válido por el 18 (de inflación oficial)”, advirtió anticipando que el único aumento viable rondará en los 17 puntos.
Luego de las advertencias, enalteció las negociaciones con la oposición por el denominado Plan Castello, ese proyecto que le permitiría emitir deuda en dólares para financiar una serie de “obras estratégicas”. El cambio de paradigma laboral en San Carlos de Bariloche, la mejora del servicio energético en la históricamente postergada Región Sur (cerca del límite con Chubut), planes de saneamiento en el Alto Valle (ciudades como Allen o Cipolletti) o la interconectividad provincial fueron parte de la nómina.
“El Plan Castello es la posibilidad de la provincia de ser distinta, de resolver hoy situaciones que impiden su crecimiento”, dijo convencido.
LIBROBLANCO. La crisis Frutícola que golpea al Alto Valle exige un constante aporte del Estado provincial. En un repaso de los últimos años, citó la influencia del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, el rol de las multinacionales y los costos de producción. “Si seguimos haciendo lo mismo, no hay presupuesto que financie este tipo de fruticultura. Los rionegrinos destinamos 400 millones de pesos (a la Fruticultura) pero no ganamos nuevos mercados y no fuimos competitivos”, se lamentó.
Como cierre, Weretilneck reiteró el buen trato con Macri y agradeció: “Quiero destacar la posibilidad de discernir que hoy tenemos frente al Gobierno central, y la búsqueda de consensos”.
LAFRASE. “Deseamos que el país tenga crecimiento este año y que podamos tener todas las herramientas necesarias para no repetir un déficit como el del año anterior”.