ver más
Cambiemos

Cambalache Siglo XXI: la ecléctica comisión que redactará el Código Penal PRO

Macri armó un arca sin criterio reconocible, más allá de darle el trabajo a la Familia Judicial. Hay dos filo Justicia Legítima, una ex asesora de Aníbal, un Opus Dei y “reaccionarios moderados”.

“Un lindo cambalache”. La fuente, conocedora de todos los pliegues de la Justicia, usó esa expresión arrancada del acervo cultural rioplatense cuando Letra P le pidió ayuda para identificar el perfil de la comisión de jueces que redactará, a pedido del Gobierno, un nuevo anteproyecto de Código Penal que mandará definitivamente a rezago al que elaboró, en aquel caso por encargo de Cristina Fernández de Kierchner,  un grupo de juristas “más políticos” que representaba, cada uno, a las fuerzas con mayor representación parlamentaria (PJ, UCR, PRO y socialismo). “Es una mezcla total” -abundó la fuente- en la que no se reconoce un criterio que haya guiado la selección más allá de la evidente decisión del presidente Maurcio Macri de darle el trabajo a la tan mentada Familia Judicial, con la que el gobierno kirchnerista se llevó a las patadas. “El proyecto Zaffaroni (por el que hizo la comisión que encabezó el ex supremo Raúl Eugenio) era de los académicos; ahora es el turno de los jueces”, sintetizó el analista. De todos modos, coincidió con otro consultado en destacar virtudes que se recortan en el equipo: moderación y buen nivel profesional.

 

La comisión estará presidida por el juez federal de la Cámara de Casación Penal Hernán Borinsky, un pupilo del ex ministro del Interior de Héctor J. Cámpora y ex procurador Esteban Righi, el peronista que CFK desplazó para nombrar en su lugar a la actual jefa de los fiscales, Alejandra Gis Carbó, a quien la Casa Rosada viene tratando de desalojar desde el minuto uno de la era Cambiemos.

 

“Borinsky es la amalgama entre los viejos y los nuevos de la Casación Federal. Se lleva bien con los dos bandos que estuvieron en pugna en la docena de años K, pero acaso no tenga espalda para que sus colegas lo dejen conducir de verdad”, explica una de las fuentes.

 

Y después está la “mezcla total”, de la que “cualquier cosa puede salir”. En esa suerte de Arca de Noé hay de todo, como en botica:

 

BUEN NIVEL Y MODERACIÓN. Las fuentes consultadas por Letra P coincidieron en destacar que se trata de un equipo de juristas moderados y de buen nivel profesional. Que representan, entre todos, a las escuelas de Derecho Penal que se impusieron en Buenos Aires en las tres últimas décadas: las de Righi, Marcelo Sancinetti, David Baigún y Julio Maier. Apunta, en cambio, la ausencia de especialistas en asuntos penitenciarios y ejecución de penas, una carencia que señalan como una flaqueza. 

 

Uno de los consultados arriesgó: “Es muy probable que el Código que salga de esa comisión les guste a los académicos, pero no a los políticos”. Buen dato: el anterior murió de muerte política en 2014, cuando Sergio Massa, cebado en un fragor precoz de precampaña presidencial, encontró en ese anteproyecto un trampolín a los medios: “Quieren un código penal que abre las puertas de las cárceles”, machacó. El jefe del Frente Renovador, que separaba el mundo entre chorros y decentes,  logró activar un nervio social sensible y agujereó el casco del proyecto, que zozobró y, al fin, se hundió. Vaya paradoja: la nueva comisión estará presidida, como se dijo antes, por un ahijado de Esteban Righi, el ministro de Cámpora que en 1973 abrió literalmente las puertas de los penales para liberar a los presos políticos de la dictadura de Lanusse.

 

 

También te puede interesar
Temas

Las Más Leídas

Más Sobre Política