ENTREVISTA. Fernando Iglesias

“El origen de la violencia está en la tradición política del peronismo”

Justifica la represión porque, dice, en las puertas del Congreso había "una banda de forajidos" dispuestos a dar "un golpe institucional”. La crisis, según la lengua más filosa de Cambiemos.

“Su lengua picante no aporta nada”. Encrespada, Graciela Camaño se defendía de la mordacidad de Fernando Iglesias, que acababa de lanzar su segunda granada verbal desde su regreso a la Cámara de Diputados. Eran casi las 3 de la tarde y, en la antesala del debate por el Presupuesto 2018, el legislador oficialista había definido al Frente Renovador como “Frente Reciclador”.

 

Muchas horas después de ese altercado, cuando la noche y la lluvia ya habían caído, Iglesias se remolonea en uno de los sillones del primer piso. “Camaño tiene razón en que en el Congreso quizá el lenguaje del ‘Frente Reciclador no va’, y por eso le dije que no lo iba a usar más”, se confiesa. Pero aclara: “Lástima que no pudo desmentir ninguna de las cifras que di del grupo al que ella pertenece, el gobierno de (Eduardo) Duhalde, que en 2002 aplicó el ajuste más feroz de la historia, con un recorte del 38% en las jubilaciones”.

 

Así es Iglesias. Sus compañeros de bloque lo supieron desde el primer momento, con el temor íntimo de que alguno de sus brotes pudiera poner en complicaciones al propio frente Cambiemos. Contener a Elisa Carrió ya no es el único reto. En sus primeras intervenciones, el más rudo detractor del peronismo dejó demostrado que no piensa ponerse ningún bozal.

 

 

“Hubo diputados que hicieron el juego de los violentos y justificaron después la violencia”, dispara Iglesias en una entrevista con Letra P, donde analiza el escándalo desatado con la sanción de la reforma previsional. “Si se hubiera caído la sesión del lunes, hubiera sido un golpe institucional”, sentencia. Y cree que “ha quedado muy al descubierto lo que pasó en 2001”.

 

 

BIO. Fernando Adolfo Iglesias nació el 14 de mayo de 1957. Es escritor, periodista y también profesor de educación física. En 2007 accedió por primera vez al Congreso. “Llegué a ser diputado con ciertas ideas, que las he mantenido durante los cuatro años en que formé parte del bloque de la Coalición Cívica. Cuando estuve afuera y sin fueros, seguí diciendo exactamente lo mismo, corriendo riesgos importantes, y ahora me llamó el presidente (Mauricio) Macri para volver”, repasa. Twittero mordaz y polémico, publicó varios libros, entre ellos La década sakeada (2016), Es el peronismo, estúpido (2015) y Kirchner y yo. Por qué no soy kirchnerista (2007).

 

 

-¿Cuál fue el origen de este clima de violencia que se ha vivido en los últimos días?

 

-El origen fue que hay una tradición política en Argentina, más concretamente la del peronismo -y para decirlo más amplio, el populismo en general- que cree que la democracia son ellos, que la Patria son ellos y que hay democracia cuando ellos gobiernan. Creen que cuando no gobiernan ellos, hay que derrocar al gobierno porque es “neoliberal”. Esa concepción le hizo mucho daño al país, porque recuperamos la democracia, pero no recuperamos la República. Y como dijo la propia ex presidenta de la Nación cuando estaba en el cargo, existe un manual de saqueos y desestabilización de gobiernos, que lo aplicó el peronismo -en particular el peronismo bonaerense- contra (Raúl) Alfonsín y contra (Fernando) De la Rúa. Esto lo ha dicho Cristina Fernández de Kirchner y yo lo he analizado en mis libros. Creo que el gran mérito de Cambiemos es que finalmente vamos a vivir en una democracia republicana, porque en un país donde un solo partido puede gobernar, no hay democracia.

 

-¿No hubo entonces una protesta genuina contra la reforma previsional?

 

“En la tradición política del populismo, creen que cuando no gobiernan ellos hay que derrocar al gobierno”

-Quizás en la de los “caceroleros”, y ahí no hubo ningún incidente. La protesta genuina es perfectamente legítima y este gobierno no ha hecho nunca nada para coartarla. Hay que repasar las imágenes de las movilizaciones que dieron origen simbólico a Cambiemos en 2012. Fueron las movilizaciones más grandes de la historia argentina: millones de personas moviéndose en todo el país, la 9 de Julio colmada de punta a punta, la gente respetando los semáforos, tratando de no pisar el pasto… acá lo que hemos tenido fue una banda de forajidos perfectamente organizados, mil personas como mucho, decididas a tomar el Congreso, como ocurrió en su momento en 2001 en Casa Rosada. De la Rúa no se fue en helicóptero porque quiso: se fue en helicóptero hasta poniendo en riesgo la estructura del techo de la Casa Rosada, porque si salía por otro lado lo mataban. Así de sencillo.

 

-¿Por qué dice que la intención era tomar el Congreso?

 

-Si el lunes, después de tres horas de pedradas contra la Policía, esa banda de forajidos encabezada por el “Gordo Bazooka” (NdE: se refiere a Sebastián Romero, ex precandidato del Frente de Izquierda) entraba, yo quiero que me cuenten qué nos iba a pasar a Carrió, a mi, a los diputados del oficialismo. Fue algo intolerable, no se puede tener las instituciones jaqueadas, como las jaquearon también desde adentro los diputados que hicieron el juego de los violentos y justificaron después la violencia. Tuvimos la justificación, por ejemplo, de (Leopoldo) Moreau. Permanentemente jugaron a alargar la sesión con cinco horas de mociones y cuestiones de privilegio. Una cosa increíble, todos los oradores anotados. Apenas nosotros nos distraíamos un poco -porque estábamos justos con nuestro quórum-, pedían levantar la sesión. Nosotros tuvimos que resistir ahí más de 20 horas, haciendo turnos para ir al baño para que no se nos cayera el quórum. Hubo 11 pedidos de levantamiento de la sesión, cinco votaciones, y tuvimos que rechazarlas todas, algunas, por un pelito. Si se hubiera caído la sesión, hubiera sido un golpe institucional.  

 

  

 

-Pero con la represión que había afuera, ¿no hubiese sido conveniente levantar la sesión?

 

-¿Usted cree que le teníamos que pedir al “Gordo Bazooka” permiso para sesionar? Las instituciones de la República tienen que funcionar y tiene que haber responsabilidad, sobre todo de los bloques políticos. Cuando uno ve lo que pasó acá el jueves y después pasa lo del lune, y ve que lo mismo pasó en la Legislatura bonaerense y ya antes una jueza (Patricia López Vergara) le pedía a la Policía que vaya desarmada frente a estos forajidos… es muy evidente que hay una coordinación. Una diputada estaba con muletas, y de repente estaba golpeando una cacerola que se había traído de la casa. Es decir, la diputada que vino a la mañana para participar de la sesión ya tenía la cacerola en la mochila (NdE: se refiere a Victoria Donda). Han sido muy burdos y ha quedado muy al descubierto lo que pasó en 2001 y lo que no tiene que volver a pasar. Esto tiene que ser una República. Si quieren gobernar, hagan lo que dijo Cristina: armen un partido y ganen las elecciones.

 

-¿Está diciendo que hubo un intento desestabilizador?

 

“El gran mérito de Cambiemos es que finalmente vamos a vivir en una democracia republicana”

-Sin dudas. Imagine el escenario que podía darse si se caía el tratamiento de la ley previsional: al día siguiente, el Gobierno tenía que salir a renovar las Lebacs, después había que renovar compromisos de deuda…  ¿y adónde se hubiera ido el riesgo país? ¿Adónde se hubiera ido el dólar? ¿Qué hacía Macri? ¿Avalaba esto y se mostraba como un débil, o lo sacaba por decreto y era acusado como la dictadura? Imagine el caos adonde querían llevar el país… Y ni hablar si hubieran entrado con la patota acá adentro. Está claro, es evidente. La gente vio a los diputados del Frente para la Victoria, del Frente Renovador y del trotskismo decir que había que parar la sesión porque había una terrible represión en la calle. Pero la gente que estaba viendo la televisión vio perfectamente que la Policía estaba siendo apedreada sin misericordia.

 

-En el recinto hubo un mensaje unánime de solidaridad con Martín Lousteau por el escrache que padeció, pero con los diputados del kirchnerismo que fueron agredidos hasta con gas pimienta, no se vio la misma solidaridad…

 

-Ellos intentaron comparar las dos situaciones, pero me parece que son situaciones muy distintas. Lousteau estaba circulando por la calle y lo agredió un grupo del Banco Provincia. En cambio, los diputados que en ese momento debían estar en el recinto sesionando y discutiendo estaban en la calle del lado de los que estaban agrediendo a las fuerzas de seguridad. Igual no puedo responder por todos los episodios; imagino que en algunos casos habrá habido algún abuso de autoridad que deberá ser investigado. Pero sí escuché hablar mucho de los “excesos” de Gendarmería y pareciera que hay gente que espera que pase lo del lunes: que un grupo de 100, 200 policías tenga que soportar una pedrada de cuatro horas y que haya 88 internados para que recién después la gente entienda de qué lado está la ley y el orden y de qué lado está la barbarie. Los invito a ver, contando los heridos, cuál estrategia de seguridad fue la correcta, si la del jueves con una Gendarmería fuerte, bien organizada, que controló la calle y no se dejó amedrentar, o la del lunes. Además, se destruyó una plaza hermosa, que formaba parte del patrimonio nacional.

 

-La oposición, particularmente el kirchnerismo, denuncia que el Gobierno tenía escondidas estas reformas en la campaña y que avanzó con ellas después de las elecciones creyendo que a partir del amplio apoyo popular podían “ir por todo”. ¿Fue así?

 

-Estoy cansado de que hablen del “ir por todo”. La frase del “vamos por todo” es de Cristina Fernández de Kirchner y la pronunció cuatro días después de la masacre de Once. Ellos tuvieron mayoría absoluta en ambas cámaras durante doce años, con una breve interrupción de un “Grupo A” que nunca funcionó, que duró solamente dos años y que se manifestó solamente en la ley del 82% móvil, que ella vetó. Es decir, ellos fueron por todo. Cambiemos, a pesar del resultado electoral, no tiene mayoría en ninguna de las cámaras y nunca ha sido nuestra intención ir por todo. Creemos en el diálogo, creemos en el consenso, pero tampoco somos estúpidos: sabemos defendernos y sabemos mantener la gobernabilidad.

 

 

 

-Desde su rechazo al peronismo, ¿cómo explica que el PJ aporte los votos para aprobar el paquete de reformas?

 

-Lo que sucedió fue que el peronismo perdió dos años. Perdió la elección de la peor manera, en la provincia de Buenos Aires, y prometió renovarse. Pero llegaron a las elecciones de octubre y los candidatos eran Cristina y sus ministros. Otra vez la misma gente. Tanto del lado del kirchnerismo como del Frente Renovador no hubo ninguna renovación. En los únicos lugares donde el peronismo logró cierto éxito electoral fue en algunas de sus provincias, a través de sus gobernadores. Hay una parte del peronismo que por convicción o por necesidad -es problema de ellos- entienden que el país debe funcionar, ya sea porque las provincias que gobiernan forman parte del país o porque sacaron alguna lección de lo que pasó. Eso lo sabremos más adelante, pero a mi me parece auspicioso que haya un atisbo mínimo de un peronismo que esté lejos de Cristina.

 

-¿Es lo que Macri intentó construir con el massismo?

 

-En un momento parecía que iba a ser el Frente Renovador, con (Sergio) Massa yendo a Davos y apoyando las primeras leyes, pero ahora está muy claro dónde se ha puesto el Frente Renovador. La propia Camaño pidió el levantamiento de la sesión y salió justificando la violencia con frases de (Nelson) Mandela, lo que me parece un exceso. Creo que el peronismo es un sector importante, y que encuentre un camino razonable, republicano y dispuesto a apoyar la gobernabilidad es una buena noticia.  

 

Mauricio Macri
Martín Llaryora recibirá este lunes a Maximiliano Pullaro. A Rogelio Frigerio lo reemplazaría su vicegobernadora Alicia Aluani. 

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