La nueva agenda

La CGT buscará coordinar con bloques del PJ la resistencia a la reforma laboral

El triunvirato negociará con diputados y senadores para frenar la iniciativa oficial si no recibe cambios. “Estamos dispuestos a avanzar en lo que los sindicatos acompañen”, adelantó Pichetto.

Si no sufre cambios, el anteproyecto de ley de reforma laboral que propone el Gobierno naufragará en el Congreso. A esa conclusión arribó en las últimas horas la mesa chica de la CGT, que buscará aceitar el diálogo con legisladores de bloques peronistas para frenar la reforma tal como está redactada y proponer cambios sustanciales, sobre todo, en la definición del concepto de “trabajo”.

 

El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, había citado a la central obrera para este jueves, pero todo indica que sus líderes no concurrirán. Las versiones de “boicot” circularon este miércoles por la tarde, en una reunión en el gremio de Sanidad, de la que participaron los triunviros Héctor Daer, Juan Carlos Schmid y Carlos Acuña, y dirigentes como José Luis Lingeri (Aguas Argentinas), Francisco Gutiérrez (UOM), Jorge Sola (Seguros) y Rodolfo Daer (Alimentación).

 

La estrategia del movimiento obrero va, en efecto, por otro carril: consensuar con diputados y senadores de extracción peronista para no dejar pasar varios de los cambios que propulsa el presidente Mauricio Macri. El jefe del bloque del PJ-FpV en la Cámara alta, Miguel Pichetto, dio este miércoles una señal de acompañamiento: “Estamos dispuestos a avanzar en lo que los sindicatos acompañen”, dijo, durante la sesión informativa del jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

Miguel Pichetto en la sesión informativa de este miércoles (Télam)

 

 

Además del sector de Pichetto, quien se transformó en el articulador natural entre gobernadores del PJ y oficialismo, la CGT busca apoyo del bloque Justicialista y del Frente Renovador en la Cámara de Diputados, cuyos referentes son Diego Bossio y Sergio Massa. Ambas bancadas podrían unirse después del 10 de diciembre en un gran interbloque peronista para aumentar su poder de presión sobre Cambiemos.

 

El 15 de octubre pasado, legisladores de estos espacios recibieron al triunvirato de la central obrera en el despacho de Pichetto. Esa primera foto, que ya se vislumbraba como un “paraguas” ante las intenciones del Gobierno, promete repetirse en las próximas semanas, en paralelo a la discusión con funcionarios, que tiene por ahora un destino incierto.

 

Según consignó el diario Ámbito Financiero, uno de los principales cambios que reclama la CGT tiene que ver con el concepto de “trabajo”, ya que la naturaleza del derecho laboral tiene que ver con una relación asimétrica entre las partes. “Es inadmisible cambiar la filosofía del derecho laboral argentino, y pasar de ser un derecho tutelar a un contrato de iguales”, explicó Daer.

 

El movimiento obrero tampoco dejaría pasar el abaratamiento del costo indemnizatorio -no se computarían ítems como aguinaldo y horas extra- y el límite a la solidaridad en las tercerizaciones. Tampoco aceptarían el “banco de horas” como sistema compensatorio.

 

En este último punto, la CGT encontraría como aliado a quien fuera en otros tiempos su representante legal, Héctor Recalde. El presidente del bloque de diputados del FpV-PJ hizo circular un video donde rechazó de manera tajante esta reforma, a la que vinculó con “una mentalidad de banquero”.

 

 

 

“En Brasil, la jornada máxima son 44 horas. Vino la reforma brasilera, pero mantienen las 44 horas. Nosotros, en vez de 44, mantenemos 48. Pero además, con esta reforma le damos oportunidad al empleador de que termine con el pago de horas extra, y que termine a su vez con la vida de relación familiar, social, cultural, religiosa, política y deportiva del trabajador, porque no va a saber en qué horario va a trabajar”, explicó Recalde.

 

En este sentido, señaló que, “para no pagar horas extra, le dan libertad al empleador para que una semana trabaje doce horas, la otra semana trabaje cuatro, y después si necesita seis, que trabaje seis”.

 

 

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