UNA + Margarita

Massa-Stolbizer, una alianza explícita que avanza hacia el acuerdo formal

En el congreso de Parque Norte, la jefa del GEN jugó fuerte: “Éste es el lugar donde debo estar”, avisó. El líder del FR devolvió el gesto con una descarga de desprecio por el PJ. También fue Donda.

Aunque los dos niegan que su acuerdo electoral haya pasado al rango de lo formal, no esconden sus cartas. “Éste es el lugar donde debo estar”, arrancó este miércoles su discurso Margarita Stolbizer, invitada estrella al congreso nacional del Frente Renovador y la alianza UNA, luego de despotricar contra las “especulaciones electorales”. Inmediatamente tomó el micrófono Sergio Massa, que expuso su desprecio por el sello del PJ: “Muchos de los que estamos acá sentimos que corre sangre peronista por nuestras venas. Pero el tiempo que viene es el de la suma, no el de la división. No pierdan el tiempo en roscas berretas”, deslizó el líder del espacio a la cabeza de una larga mesa en la que se agolparon las primeras, segundas y hasta terceras líneas del massismo, llegadas desde varios puntos del país.

 

Massa convocó a una cumbre de su fuerza en Parque Norte. No tardó mucho en transmitir hacia abajo su plan para el año que viene. Invitó a Stolbizer al escenario, que sólo ocupaban los tres máximos exponentes de la estructura nacional del FR-UNA, el ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna y el propio ex jefe de Gabinete. Esa foto, con la escenografía massista de fondo, fue parte del guión digitado por Massa para consolidar públicamente la alianza con la líder de GEN, que dejó de ser un secreto hace tiempo.

 

Pasadas las cuatro de la tarde, cuando Massa y su círculo más cercano disfrutaban de una picada y unos calentitos en el VIP del Salón Fresno de Parque Norte -una sede muy acostumbrada a recibir peronistas-, la que llegó fue la diputada de Libres del Sur Victoria Donda, que se estrechó en un abrazo con Malena Galmarini, una de las protagonistas de la jornada: la esposa de Massa no sólo fue requerida incesantemente por fotos, sino por las especulaciones en torno a su candidatura: “Ni creo (que vaya a ser candidata), ni quiero”, respondió ante una consulta. Cuando se le preguntó por lo mismo a Massa, dejó todo en manos de la decisión de su compañera.

 

FRÍAMENTE CALCULADO. La línea estaba marcada desde antes. “No es un pase casual, vengo convencida de que éste es el lugar donde debo estar”, dijo Stolbizer. Pidió olvidar la dualidad entre peronistas y radicales -“no podemos seguir trabajando con el espejito hacia atrás”, dijo- y aprovechar la oportunidad que les ofrece un “tiempo de transición” con “posibilidades de crear una alternativa de gobierno”.

 

En Parque Norte causó cierta sorpresa el tono elegido por Stolbizer. Incluso De la Sota y Massa subrayaban la apuesta fuerte que de la diputada, cuando ambos niegan la formalidad de su acuerdo. Un rato más tarde, vía Twitter, Stolbizer buscó bajarle el tono. “El Partido GEN forma parte del Frente Progresistas. Con ellos definiremos el año próximo nuestros acuerdos electorales”, escribió.

 

La respuesta que recibió de Massa y de De la Sota, responsable del armado para la campaña presidencial del tigrense, fue un ninguneo al PJ. “Está bien que los que puedan tener una coincidencia se nucleen”, sostuvo el cordobés, consultado por la reunión pejotista de este miércoles por la noche, “pero nosotros trabajamos en una alternativa plural”.

 

De la Sota ni negó ni confirmó su intención de ser candidato a diputado nacional el año próximo. En el FR-UNA especulaban con un esquema que deje al cordobés como jefe en la Cámara de Diputados y a Massa saltando al Senado, para articular más de cerca con el jefe del bloque de senadores del Frente para la Victoria (FPV), Miguel Pichetto. En los papeles, Massa no necesita eso: ya articula con Pichetto e, incluso, gozan de mayor poder de fuego para condicionarle el andar legislativo al oficialismo jugando uno en cada Cámara.

 

Stolbizer participó del congreso del FR-UNA al día siguiente de mantener un encuentro mano a mano con el presidente Mauricio Macri en la residencia oficial de Olivos. Después de esa reunión, en la que le obsequió un ejemplar de su libro "Yo acuso", la legisladora fue efusiva al destacar la vocación del jefe de Estado para avanzar en la lucha contra la corrupción. Además, como informó Letra P, la diputada ha trabado una estrecha relación personal con la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, con quien se junta periódicamente a tomar el té y a hablar de asuntos personales pero, también, de política.

 

Cerca de Massa aseguraban este miércoles que la propia Vidal había pedido una reunión con él. La agenda sería una idea de Massa de dividir a la Policía bonaerense, a la que atacó duramente en su discurso y la denominó “la mafia que regula el delito”.

 

Las menciones al kirchnerismo no pasaron de lo escueto. “El rol del kirchnerismo es el que se ha dado: una secta”, opinó De la Sota. “No nos puede condenar a debatir entre el ajuste y la corrupción”, agregó Massa, quien, mientras jugaba al ninguneo, seguía de cerca las alternativas de la cumbre pejotista. Vía whatsapp, mantuvo contacto directo con dos de los intendentes que participarían de esa reunión.

 

LEGISLATIVO. Por fuera de todo el marco político, Massa dejó trascender parte de su agenda legislativa para lo que queda del año. Está siguiendo de cerca los cambios que se le están haciendo en el Senado a las leyes que crean la figura del arrepentido y la que establece la extinción de bienes, para recuperar activos provenientes de actividades delictivas. Impulsará un plan recomposición de ingresos para sectores débiles, como jubilados, beneficiarios de planes sociales y trabajadores de la economía popular. Y adelantó que, en medio de la discusión por la reforma electoral en la Cámara de Diputados, buscará introducir una reforma para limitar en dos mandatos las reelecciones de legisladores nacionales.

 

En esa lista, le pidió “con mucho respeto al Gobierno” que “avance con el plan de promoción de empleo” que vienen impulsando, basado en el sistema que estableció De la Sota en Córdoba. Ésa es la ley que Massa quiere imponerle a Macri, quien no encuentra más que trabas en el Congreso para hacer avanzar su plan de empleo joven, resistido por todas las organizaciones gremiales.

 

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