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Todas las medidas para blindar al Presidente después de los piedrazos que nunca le tiraron

Con la ayuda de medios aliados el Gobierno sostiene un relato que ya desmintió hace tres días el jefe de la Bonaerense. En la Rosada admiten que no tienen ni una foto. Las internas detrás del papelón.

"No tenemos una imagen de alguien que haya tirado piedras, fue un hecho confuso, pero cuando (el jefe de Gabinete) Marcos Peña se refirió al tema habló de agresiones verbales, no de piedras, lo demás es un tema de la prensa", explican desde la Casa Rosada para despegarse de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que sigue repitiendo con certeza que la comitiva presidencial fue apedreada el viernes pasado, cuando Mauricio Macri estuvo junto a la gobernadora María Eugenia Vidal en el barrio Belisario Roldán de Mar del Plata. En la misma jornada el jefe de la Bonaerense Pablo Bressi dijo lo contrario y puso a la ministra en aprietos: "No hubo piedrazos en absoluto", espetó.

 

Poco después de iniciar el operativo de los piedrazos, la ministra profundizó su estrategia y aseguró que el Presidente comenzaría a trasladarse en un auto blindado. No fue un viernes tranquilo para los espejismos, luego de exigir que un fiscal investigara los presuntos delitos, la misma ministra aseguró que ese mismo día, por la mañana "hubo una amenaza planteando que iban a poner una bomba en la Casa Rosada si no se pagaba 1 millón de dolares, se tomaron los protocolos del caso y, por supuesto, se va a investigar de dónde viene esa llamada", advirtió la jefa de las fuerzas de seguridad federales.

 

"No se evacuó la Rosada porque la llamada era un verdadero disparate", explicó un alto funcionario que pasa el día en Balcarce 24, "pero lo que dice la ministra es que están pasando varias cosas a la vez, no tenemos imágenes de las piedras, ni de las abolladuras del auto, pero lo que sí es cierto es que en Mar del Plata la policía frenó a 20 pibes que venían con un cartel de los 30 mil desparecidos", se atajó la fuente oficial ante las preguntas de Letra P. "Todo puede ser muy confuso, pero si pasa algo la responsable es la ministra de Seguridad y lo que está haciendo es explicar lo que está pasando, porque es ella la que recibe la información", agregó el vocero, pero a la hora de echarle la culpa a la prensa, entre los funcionarios de la Casa Rosada hay una explicación que también repiten los funcionarios que conviven con Bullrich y comparten la misma molestia: "Y qué querés, si la policía le avisa primero a los medios que a nosotros, en Estados Unidos cuando hay un riesgo para el presidente la seguridad lo último que hace es avisarle a los medios, pero acá en Argentina la policía le avisa a los movileros antes que a nosotros", se defendió otro funcionario consultado que se resiste a reconocer que la cantidad de versiones difundidas por Bullrich no hacen otra cosa que construir un estado de sospecha muy cercano a la cacería de brujas.

 

QUÍTAME ESAS DESMENTIDAS. El discurso de Bullrich ya tiene algunas serias averías desde el viernes. Ese mismo día Bressi negó que hubieran existido piedrazos en el barrio de La Feliz.  "En el momento en el que estaba haciendo un acto, el Presidente fue agredido verbalmente por unas personas que solamente en esta agresión querían manifestar un descontento respecto de la presencia del Presidente", dijo el comisario general bonaerense, pero aseguró que "en absoluto" hubo piedrazos contra los autos oficiales, y que "las escaramuzas fueron posteriores (a la partida) entre habitantes del barrio". El lunes la posta la tomó el fiscal general federal de Mar del Plata, Daniel Adler, que se curó en salud y dijo que "en forma inmediata no podemos determinar los hechos (...) por ahora, lo que se observa es una agresión con arma, porque las piedras constituyen arma, impropias, pero constituye arma (...)la investigación recién comienza y por ahora no hay detenidos". Las declaraciones del funcionario judicial fueron leídas inmediatamente por Clarín como una contradesmentida a Bressi, que ya había derrumbado los dichos de ministra y Presidente.

 

La versión de los piedrazos llegó a ser mencionada por el propio Macri: "En vez de sumar apedrean, es uno de los 500 barrios que serán urbanizados en todo el país", espetó el viernes, pero 3 días después sus funcionarios más directos se despegan del hecho y aseguran que, al final, piedras no hubo.

 

La otra información que presuntamente desvela a la ministra son las presuntas  "11 mil llamadas al teléfono 911 anunciando un ataque con una bomba contra el departamento propiedad del Presidente ubicado en la avenida Del Libertador al 2700 episodio por el que "hay tres personas detenidas, dos de ellas son 2 argentinos y 1 mujer de nacionalidad uruguaya". En la búsqueda, según anunció Bullrich, "hay una pareja prófuga".

 

El gran detalle, es que en ese departamento donde Macri vivió hasta mudarse definitivamente a la Quinta Los Abrojos y a Olivos, ahora vive el cuestionado titular de la AFI Osvaldo Arribas. Otro ingrediente que le suma más suspicacias a las versiones que sostiene Bullrich con fiereza antes los medios, mientras sus vecinos jurisdiccionales, como Cristian Ritondo (Provincia de Buenos Aires) y Martín Ocampo (CABA), guardan silencio estampa para desatorizarla.

 

BULLRICH VS. RITONDO Y OCAMPO. La puja interna es evidente. El primer chispazo sobre la seguridad presidencial estalló el 25 de mayo, bien tempranito, cuando Bullrich anunció que había detenido a seis presuntos terroristas con bombas molotov para atacar a Macri durante el recorrido desde Casa Rosada a la Catedral Metropolitana para participar del Te Deum. Sin embargo, ese mismo día, la cartera porteña de Seguridad, con Ocampo a la cabeza, la desmintió, como hizo Bressi el viernes pasado, e informó que se trataba de un grupo de "quemacoches" que querían incendiar un Peugeot 408.  "Los detenidos estaban junto a un Renault Megane taxi donde encontraron una bolsa plástica conteniendo mecheros caseros hechos con latas de gaseosa cortadas con estopa en su interior. Además hallaron una gomera de metal y bulones de rueda con una banda elástica que apretaba un papel blanco con la inscripción tenemos tu patente esto recién empieza´, una caja de fósforos grande y un guante de cuero. En el interior del Peugeot había una botella de Levite conteniendo nafta y un bidón con el mismo combustible. Además de elementos contundentes como una manopla de hierro negro, un bastón extensible y un gas pimienta", concluyó el texto que luego desataría la bronca de Bullrich.

 

Cerca de la ministra se quejan de la desmentida de Bressi, aunque ven detrás suyo a Ritondo que tiene mucha más sintonía con Ocampo que con Bullrich. En sus despachos responsabilizan a la ministra de "tirar fruta" a los medios. Sin embargo, en algunos casos, el rol de vocera del gobierno de la ministra es amplificado con medios como Clarín, que este martes arrancó la semana corta con el anuncio del blindaje presidencial en su tapa, con un discurso editorial donde queda al borde de reclamar "detenidos", cuando no aporta ni un sólo dato, ni una imagen, para sostener la existencia de piedrazo alguno.

 

Curiosa dicotomía en el vigilado discurso presidencial de Macri: mientras Bullrich sigue insistiendo hechos que ya fueron desmentidos hace tres días, en la Casa Rosada se niegan a darle entidad a los piedrazos y a las abolladuras, y cuentan que la decisión de blindar el auto presidencial "es vieja, porque el pedido de blindaje fue hecho en febrero".
Entre las respuestas esquivas de la Presidencia y las certezas incomprobables de Bullrich, la caza de brujas ya forma parte de la agenda, mientras el jefe del Estado sigue victimizándose como si hubiera sido ferozmente atacado. La próxima escena del blindaje está prevista para este miércoles 17, en Mendoza, donde Macri tiene previsto ofrecer un homenaje al General San Martín, con una custodia armada hasta los dientes que nisiquiera se vio cuando el presidente norteamericano Barack Obama visitó Buenos Aires.

 

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