Las dos caras de Jorge Grecco

El periodista que asfixió a Tiempo y ahora se solidariza con sus colegas

El secretario de Comunicación Pública ejecutó en diciembre el plan de Marcos Peña para re-matar al diario. Este lunes, en un comunicado de tres líneas, repudió el ataque a sus trabajadores.

 

1) Un comunicado de la Secretaría de Comunicación Pública de 262 caracteres (menos de tres líneas de Word en calibri cuerpo 11):

 

“La Secretaría de Comunicación Pública expresa su más enérgico repudio al ataque a las instalaciones del diario Tiempo Argentino y se solidariza con los integrantes de esa redacción, víctimas desde hace meses del accionar irresponsable de un grupo de empresarios.”

 

2) Un tuit de 119 caracteres del director del Sistema de Medios Públicos, Hernán Lombardi, que prefiere defender intangibles más que personas.

 

 

Con el comunicado oficial solidario emitido en la mañana del lunes, el secretario de Comunicación Pública, el periodista Jorge Grecco, demostró una virtud que es altamente apreciada en el mundo corporativo, que es el que aporta las reglas en el Gobierno PRO: la versatilidad. Había sido él quien, en diciembre, había ejecutado el plan diseñado por su jefe directo, el ministro coordinador, Marcos Peña (quien el 30 de ese mes anunciaría el fin de “la guerra del Estado contra el periodismo”), para asfixiar a los medios afines al kirchnerismo, entre ellos, Tiempo Argentino.

 

Letra P reveló que, en el amanecer de la gestión Macri, Grecco echó de su despacho de la Casa Rosada a los miembros de la Asociación Federal de Editores de la República Argentina. Así, dio por terminada una reunión que se había enrarecido y se había desarrollado a los gritos. Los eyectados de la oficina contigua a la de Peña fueron los hermanos Raúl y Alejandro Olmos (Grupo Crónica), Jorge Fascetto (Diario Popular) y Szpolski, ya en plena etapa de vaciamiento del Grupo 23 en complicidad con Garfunkel, con el ex vicerector de la UBA y ex señor 8 de la SIDE de Fernando De la Rúa, Darío Richarte, y con el auditor de la Nación Javier Fernandez.

 

La pelea de diciembre fue el primer anticipo de un plan de ajuste decidido por Peña para esas empresas mediante el achicamiento drástico de la pauta oficial –opulenta en los años K- y de la utilización de los enormes saldos a favor del Estado por canjes de deudas impositivas a cambio de publicidad.

 

Claro: para liquidar a Tiempo Argentino, Grecco –ex La Razón, ex Clarín, ex La Voz del Interior, ex Los Andes, ex Infobae, ex Edenor, ex Edelap, ex Gobierno de la Ciudad- no estuvo solo, sino que contó tuvo un aliado eficiente: el propio Szpolski. Mientras los Olmos, Fascetto y otros editores sostuvieron sus medios y, aun achicándolos, mantuvieron la fuente de trabajo, el ex candidato radical K a intendente de Tigre se retiró –como Garfunkel, que se fue del país, no dejó ni las migas de la enorme torta que había cocinado- y entregó a sus empleados a las fauces de Mariano Martínez Rojas, el personaje que este lunes lideró el grupo de tareas que atacó la redacción del diario y agredió a los integrantes de la cooperativa que lo salvó.

 

Como informó Tiempo Argentino este martes, en la edición especial que narra la madrugada que sus periodistas, aún acostumbrados a lidiar con una realidad lindante con la literatura fantástica, nunca habían imaginado, a los 381 caracteres de Grecco y Lombardi el Gobierno le sumó la contención de un funcionario de cuarta línea del Ministerio de Trabajo, el representante de mayor rango –el único, en rigor- que recibió –para nada- a las víctimas del ataque a esos intangibles que defendió el ex ministro de Cultura porteño en su tuit y, con discurso de hondo contenido republicanista, había ahabía ensalzado el ministro Peña aquel 30 de diciembre de 2015, cuando anunció el fin de la guerra contra el periodismo y el nacimiento de una era regida por “la diversidad” y “la pluralidad”. 

 

 

Juez federal bajo proceso disciplinario, Marcelo Bailaque.
Olla popular (Foto archivo)

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