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Peña mandó a organizar una jornada nacional de timbreo para este sábado. La meta: explicar las “transformaciones” del Gobierno. Otra vez, insistirá con una estrategia de saturación en redes sociales.
Por 15/07/2016 11:25

A casi ocho meses de la extensa campaña electoral que culminó el 22 de noviembre con el ballotage presidencial que depositó a Mauricio Macri en la Casa Rosada, el PRO retoma la estrategia de timbreo y el “cara a cara” con un jornada nacional de "aproximación al vecino" para explicar las medidas del Ejecutivo nacional y suavizar los efectos negativos de la gestión, con el tarifazo a los servicios públicos en la cima de los reclamos.

La decisión de apostar a la campaña permanente durante una época no electoral -que todos en el Gobierno bautizaron como “el año de la gestión”- emergió desde la Jefatura de Gabinete y ya acumula roces con el ala política de la administración, que está en constante diálogo con gobernadores, intendentes y jefes distritales y se afinca en el Ministerio del Interior, que comanda Rogelio Frigerio, y la Cámara de Diputados, que preside Emilio Monzó.

Marcos Peña instruyó al secretario de Voluntariado y Movilización del partido, Federico Morales, para que diseñe una jornada nacional de timbreo, este sábado, que tendrá dos objetivos: volver a la calle para medir y contrarrestar los efectos negativos de la gestión y, por otro lado, cohesionar a la tropa amarilla.

Se trata de una vuelta a las bases: a la estrategia cara a cara, donde los medios no pueden entrar ni interpretar el mensaje que baja de la cúpula del poder del partido hacia los militantes que recorrerán los distritos para evangelizar con la palabra y la explicación de los primeros seis meses de gobierno. El hombre que eligió Peña para organizar el timbreo nacional tiene experiencia en el rubro: en 2015, juntó un millón de “voluntarios del cambio” y llegó a tener 37 call center en todo el país. Federico Morales viajó a México hace unos años, desde donde trajo el modelo del voluntariado. El modelo prendió rápido en la estructura amarilla, que prefiere prescindir de los aparatos icónicos de los partidos políticos tradicionales. Además, es de los jóvenes PRO que estudió la campaña de Barack Obama y el uso de las redes sociales por parte de su equipo de comunicación.

Esa estrategia se repetirá este sábado en todo el país desde las diez de la mañana. Desde la Secretaría de Voluntariado y Movilización del partido se monitoreó la organización de las recorridas casa por casa, los timbreos y la saturación en redes sociales que se disparará por medio del hashtag #QueremosContarte. Son exactamente los mismos pasos que siguió el PRO en el camino proselitista de 2015 y que le abrieron camino en el complejo territorio bonaerense, por citar un caso. Ante el impacto negativo de algunas medidas de la gestión y errores en la comunicación, el partido apunta a la estrategia de campaña permanente como herramienta para remediar el vínculo con el electorado, aunque también con quienes no se sienten identificados con el PRO pero “necesitan une explicación”.

Jóvenes, dirigentes y funcionarios recorrerán distintos distritos del país para advertir sobre las “transformaciones necesarias” para llegar a la Argentina “que queremos”. “Algunas decisiones no fueron fáciles, pero sí necesarias para empezar a construir un futuro mejor para todos”, reza el mensaje que comenzó a llegar a distintos hombres y mujeres del partido vía correo electrónico.

Los primeros en enterarse fueron los que integran el equipo de voluntarios y eso trae un problema no menor: son pocos los intendentes y gobernadores que están al tanto de la jornada. Se trata de un nuevo capítulo de la tensión entre el equipo de Peña y el ala política del gobierno macrista, que se enteró a último momento de la actividad del sábado. Este episodio tiene un agravante menor pero simbólico: hay quejas por falta de flyers y folletos para llevar a los timbreos.

ES LA COMUNICACIÓN. En un marco de reproche público ante el incremento de las tarifas de los servicios (agua, electricidad, gas) y un proceso de judicialización inesperado en Balcarce 50 (que devino en un pedido de per saltum para que intervenga la Corte Suprema), el macrismo sale a evitar la dispersión de aquellos votantes que por estos días cuestionan las medidas económicas del Gobierno. Al mismo tiempo, y curiosamente, la administración nacional evidencia una falla en la comunicación impensada meses atrás, cuando la estrategia en ese terreno rendía sus frutos en la previa de las elecciones.

Uno de los partidos políticos que asienta sus bases en la comunicación directa con la sociedad, aprovechando la falta de intermediarios que garantizan las redes sociales, sufrió un desajuste en ese activo, básicamente por un cúmulo de frases desafortunadas. La explicación del tope al tarifazo del gas que ensayó Peña, enmarcada en la herencia y la corrupción kirchnerista, no alcanzó. Tampoco colaboró la frase del presidente, quien sostuvo que “si en invierno estás en remera y en patas, es que estás consumiendo energía de más”.

Se entiende el objetivo del gobierno de evidenciar la crisis energética que dejó la administración anterior y alertar sobre el consumo desmedido de energía y el cuidado del ambiente, una bandera histórica del PRO, pero no pareciera el momento oportuno. Es curioso que el partido político que supo sacar ventajas de los focus group y los sondeos de opinión para hacer campaña y montar un discurso direccionado hacia lo que reclamaba el elector en 2015, ahora viva un momento donde las declaraciones públicas no aportan sentido alguno de sensibilidad social. La tolerancia y la espera pueden agotarse, aunque se insista religiosamente con una especie de mea culpa como lo es decir “estamos aprendiendo sobre la marcha”, tal cual lo reconoció el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, ante un plenario de comisiones del Senado.

Estas explicaciones no bastaron y devinieron en el primer cacerolazo de la era Macri. A siete meses del comienzo de su administración, hubo concentraciones para repudiar el incremento tarifario en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Mar del Plata, Bariloche y una marcha a la Quinta Presidencial de Olivos. Claro que estas protestas se mezclan con proclamas políticas y dan el argumento al macrismo para categorizar a las manifestaciones como un “cacerolazo k”. Pero el suceso es un poco más complejo.

TODO NEGATIVO. A  través de las declaraciones públicas, los funcionarios saldrán a relativizar el efecto de estas marchas, pero lo cierto es que, hacia dentro del partido, hace días que se encendió una luz de alerta en la que coinciden tanto el sector político como quienes abonan otra idea de construcción de poder: no puede descuidarse el vínculo con el vecino, con el votante que puede sentirse golpeado con las medidas del primer semestre, que arroja un saldo muy negativo en materia económica. Y ese grupo social se lo encara de la manera en la que el PRO hizo escuela: “sin llenar plazas ni armar actos”, como repiten en la Jefatura de Gabinete.

Los reclamos del jueves por la noche no radican únicamente en los incrementos de las boletas de gas, luz y agua. Desde que asumió la gestión actual, en la Argentina la pobreza creció al 34 por ciento. Según un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), desde el 10 de diciembre de 2015, 1,5 millón de ciudadanos se convirtieron en nuevos pobres en el país. “En marzo y abril, no hubo aumentos de sueldo ni de ingresos corrientes para los hogares. El único cambio es la evolución de precios y el impacto de la devaluación. Ni siquiera está considerado el efecto total de suba de las tarifas”, graficó el director del Observatorio, Agustín Salvia, en diálogo con Infobae durante el mes de abril.

En paralelo, según estimaciones de Adecco Argentina, en los primeros seis meses del año se destruyeron unos 150.000 puestos de trabajo. Por otra parte, aunque fue un punto más baja que en mayo, la inflación del 3,1% registrada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) para el mes de junio superó la estimada por los analistas, en tanto que el acumulado de incremento de precios del primer semestre, que ronda el 29%, ya supera los cálculos y vaticinios inflacionarios realizados por el Gobierno para todo el año.

Por otra parte, según revela un informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) –depende de la CTA- el primer semestre combinó caída del consumo (-27% en comercios minoristas) y del PBI (-2/3% según privados).

El PRO apela a la campaña permanente para achicar los daños de la gestión

Peña mandó a organizar una jornada nacional de timbreo para este sábado. La meta: explicar las “transformaciones” del Gobierno. Otra vez, insistirá con una estrategia de saturación en redes sociales.

A casi ocho meses de la extensa campaña electoral que culminó el 22 de noviembre con el ballotage presidencial que depositó a Mauricio Macri en la Casa Rosada, el PRO retoma la estrategia de timbreo y el “cara a cara” con un jornada nacional de "aproximación al vecino" para explicar las medidas del Ejecutivo nacional y suavizar los efectos negativos de la gestión, con el tarifazo a los servicios públicos en la cima de los reclamos.

La decisión de apostar a la campaña permanente durante una época no electoral -que todos en el Gobierno bautizaron como “el año de la gestión”- emergió desde la Jefatura de Gabinete y ya acumula roces con el ala política de la administración, que está en constante diálogo con gobernadores, intendentes y jefes distritales y se afinca en el Ministerio del Interior, que comanda Rogelio Frigerio, y la Cámara de Diputados, que preside Emilio Monzó.

Marcos Peña instruyó al secretario de Voluntariado y Movilización del partido, Federico Morales, para que diseñe una jornada nacional de timbreo, este sábado, que tendrá dos objetivos: volver a la calle para medir y contrarrestar los efectos negativos de la gestión y, por otro lado, cohesionar a la tropa amarilla.

Se trata de una vuelta a las bases: a la estrategia cara a cara, donde los medios no pueden entrar ni interpretar el mensaje que baja de la cúpula del poder del partido hacia los militantes que recorrerán los distritos para evangelizar con la palabra y la explicación de los primeros seis meses de gobierno. El hombre que eligió Peña para organizar el timbreo nacional tiene experiencia en el rubro: en 2015, juntó un millón de “voluntarios del cambio” y llegó a tener 37 call center en todo el país. Federico Morales viajó a México hace unos años, desde donde trajo el modelo del voluntariado. El modelo prendió rápido en la estructura amarilla, que prefiere prescindir de los aparatos icónicos de los partidos políticos tradicionales. Además, es de los jóvenes PRO que estudió la campaña de Barack Obama y el uso de las redes sociales por parte de su equipo de comunicación.

Esa estrategia se repetirá este sábado en todo el país desde las diez de la mañana. Desde la Secretaría de Voluntariado y Movilización del partido se monitoreó la organización de las recorridas casa por casa, los timbreos y la saturación en redes sociales que se disparará por medio del hashtag #QueremosContarte. Son exactamente los mismos pasos que siguió el PRO en el camino proselitista de 2015 y que le abrieron camino en el complejo territorio bonaerense, por citar un caso. Ante el impacto negativo de algunas medidas de la gestión y errores en la comunicación, el partido apunta a la estrategia de campaña permanente como herramienta para remediar el vínculo con el electorado, aunque también con quienes no se sienten identificados con el PRO pero “necesitan une explicación”.

Jóvenes, dirigentes y funcionarios recorrerán distintos distritos del país para advertir sobre las “transformaciones necesarias” para llegar a la Argentina “que queremos”. “Algunas decisiones no fueron fáciles, pero sí necesarias para empezar a construir un futuro mejor para todos”, reza el mensaje que comenzó a llegar a distintos hombres y mujeres del partido vía correo electrónico.

Los primeros en enterarse fueron los que integran el equipo de voluntarios y eso trae un problema no menor: son pocos los intendentes y gobernadores que están al tanto de la jornada. Se trata de un nuevo capítulo de la tensión entre el equipo de Peña y el ala política del gobierno macrista, que se enteró a último momento de la actividad del sábado. Este episodio tiene un agravante menor pero simbólico: hay quejas por falta de flyers y folletos para llevar a los timbreos.

ES LA COMUNICACIÓN. En un marco de reproche público ante el incremento de las tarifas de los servicios (agua, electricidad, gas) y un proceso de judicialización inesperado en Balcarce 50 (que devino en un pedido de per saltum para que intervenga la Corte Suprema), el macrismo sale a evitar la dispersión de aquellos votantes que por estos días cuestionan las medidas económicas del Gobierno. Al mismo tiempo, y curiosamente, la administración nacional evidencia una falla en la comunicación impensada meses atrás, cuando la estrategia en ese terreno rendía sus frutos en la previa de las elecciones.

Uno de los partidos políticos que asienta sus bases en la comunicación directa con la sociedad, aprovechando la falta de intermediarios que garantizan las redes sociales, sufrió un desajuste en ese activo, básicamente por un cúmulo de frases desafortunadas. La explicación del tope al tarifazo del gas que ensayó Peña, enmarcada en la herencia y la corrupción kirchnerista, no alcanzó. Tampoco colaboró la frase del presidente, quien sostuvo que “si en invierno estás en remera y en patas, es que estás consumiendo energía de más”.

Se entiende el objetivo del gobierno de evidenciar la crisis energética que dejó la administración anterior y alertar sobre el consumo desmedido de energía y el cuidado del ambiente, una bandera histórica del PRO, pero no pareciera el momento oportuno. Es curioso que el partido político que supo sacar ventajas de los focus group y los sondeos de opinión para hacer campaña y montar un discurso direccionado hacia lo que reclamaba el elector en 2015, ahora viva un momento donde las declaraciones públicas no aportan sentido alguno de sensibilidad social. La tolerancia y la espera pueden agotarse, aunque se insista religiosamente con una especie de mea culpa como lo es decir “estamos aprendiendo sobre la marcha”, tal cual lo reconoció el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, ante un plenario de comisiones del Senado.

Estas explicaciones no bastaron y devinieron en el primer cacerolazo de la era Macri. A siete meses del comienzo de su administración, hubo concentraciones para repudiar el incremento tarifario en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Rosario, Mar del Plata, Bariloche y una marcha a la Quinta Presidencial de Olivos. Claro que estas protestas se mezclan con proclamas políticas y dan el argumento al macrismo para categorizar a las manifestaciones como un “cacerolazo k”. Pero el suceso es un poco más complejo.

TODO NEGATIVO. A  través de las declaraciones públicas, los funcionarios saldrán a relativizar el efecto de estas marchas, pero lo cierto es que, hacia dentro del partido, hace días que se encendió una luz de alerta en la que coinciden tanto el sector político como quienes abonan otra idea de construcción de poder: no puede descuidarse el vínculo con el vecino, con el votante que puede sentirse golpeado con las medidas del primer semestre, que arroja un saldo muy negativo en materia económica. Y ese grupo social se lo encara de la manera en la que el PRO hizo escuela: “sin llenar plazas ni armar actos”, como repiten en la Jefatura de Gabinete.

Los reclamos del jueves por la noche no radican únicamente en los incrementos de las boletas de gas, luz y agua. Desde que asumió la gestión actual, en la Argentina la pobreza creció al 34 por ciento. Según un estudio del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), desde el 10 de diciembre de 2015, 1,5 millón de ciudadanos se convirtieron en nuevos pobres en el país. “En marzo y abril, no hubo aumentos de sueldo ni de ingresos corrientes para los hogares. El único cambio es la evolución de precios y el impacto de la devaluación. Ni siquiera está considerado el efecto total de suba de las tarifas”, graficó el director del Observatorio, Agustín Salvia, en diálogo con Infobae durante el mes de abril.

En paralelo, según estimaciones de Adecco Argentina, en los primeros seis meses del año se destruyeron unos 150.000 puestos de trabajo. Por otra parte, aunque fue un punto más baja que en mayo, la inflación del 3,1% registrada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) para el mes de junio superó la estimada por los analistas, en tanto que el acumulado de incremento de precios del primer semestre, que ronda el 29%, ya supera los cálculos y vaticinios inflacionarios realizados por el Gobierno para todo el año.

Por otra parte, según revela un informe elaborado por el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) –depende de la CTA- el primer semestre combinó caída del consumo (-27% en comercios minoristas) y del PBI (-2/3% según privados).