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Votaron el FpV, los radicales y Ocaña. Todo fue posible gracias a pocos nombres: Larreta, Santilli, Ritondo, Olmos y Lousteau. La Ciudad podrá vender cerca de 2000 bienes inmuebles de uso privado.
Por 09/06/2016 19:59

La Legislatura porteña aprobó este jueves de manera definitiva la creación de la sociedad del estado Agencia de Bienes, un nuevo organismo que administrará los bienes inmuebles de uso privado de la Ciudad de Buenos Aires –se calcula que son más de 2000- y para cuyo nacimiento intervinieron numerosos dirigentes de la política porteña y nacional.

Al ser un proyecto que precisa doble lectura, la primera discusión se dio a fin del 2015. El tres de diciembre el Frente para la Victoria y el PRO sumaron sus votos para darle primera lectura al expediente elaborado en las oficinas de la Jefatura de Gobierno de Parque Patricios, que días después recibió al flamante alcalde y reemplazante de Mauricio Macri, el ex jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta.

La Agencia de Bienes tuvo aprobación inicial gracias a un acuerdo entre el peronista Juan Manuel Olmos y el entonces vicepresidente primero de la Legislatura porteña, Cristian Adrián Ritondo. En la previa a la sesión, el ex titular de la Magistratura local se presentó en el despacho de la presidenta del bloque K, Gabriela Alegre, para explicar la posición del FpV ante la catarata de expedientes del Gobierno de la Ciudad que conforman el famoso paquete de fin de año. Muchos de los diputados dieron sus votos sin saber con exactitud qué estaban convalidando. Como contraprestación, el peronismo porteño encontró apoyo PRO en la ley que creó el Consejo de la Propiedad Horizontal –también votada a libro cerrado-, una ley hecha a medida del presidente del partido, Víctor Santa María, y que con el tiempo le ocasionó problemas al Gobierno de Larreta. Como los reclamos de los vecinos escalaron, el jefe de Gobierno encargó un proyecto “reparador” que sigue en etapa de negociaciones.

La segunda lectura de la Agencia de Bienes no fue tan “tranquila” como el primer acto. El conflicto comenzó en el bloque del Frente para la Victoria. A pocos días de ubicarse en su despacho del piso tres del edificio de Perú 160, el nuevo presidente de bloque, Carlos Alfonso Tomada, comenzó a sentir la presión y la obsesión del oficialismo por el tema. Al mismo tiempo, encontró la tensión interna del partido por el tema en cuestión, pero también por el agua que dejó correr la situación pos electoral del Frente para la Victoria, donde las divisiones internas se cristalizaron en el Congreso de la Nación y en la Legislatura bonaerense.

Los legisladores de La Cámpora se plantaron ante el proyecto con duras quejas a la idea del PRO de dividir los terrenos del Tiro Federal en tres partes: una reservada para la asociación, otra para la formación del Parque de la Innovación y una tercera abierta a la compra de privados. En paralelo, los ediles José Campagnoli, Pablo Ferreyra, Andrea Conde y Magdalena Tiesso, se plegaron a esa idea. Ocho de doce diputados kirchneristas adelantaron hace dos meses que no querían votar la Agencia. En parte porque se encontraban fuera del acuerdo y también porque no coinciden con el espíritu de la ley. Distinto pensamiento sostuvieron y sostienen Gabriel Fuks, Claudio Heredia, Silvia Gottero y María Rosa Muiños, que exigieron cambios al oficialismo hasta las 21 del miércoles.

Tomada estaba dispuesto a votar de manera negativa pero decidió abstenerse este jueves para asegurar la estabilidad del bloque K. Esto abrió la posibilidad de tres posturas del FpV ante la ley de Agencia de Bienes: dos diputados se abstuvieron, tres acompañaron y siete votaron por la negativa. La situación es delicada, hay amenaza de ruptura y hasta de volver al antiguo esquema del interbloque pero ninguno de los 12 legisladores apunta a ese futuro, que sería complejo para la convivencia diaria en el Deliberativo. El ex ministro de Trabajo llegó al Parlamento con la intención de concatenar las diferencias ideológicas, generacionales y estilísticas y seguirá con esa idea. Por estas horas, reflexivo, repite una frase que usaba a diario en su mandato como jefe de la cartera laboral y, con el tiempo, se convirtió en una especie de mantra: “A los conflictos hay que dejarlos madurar”.

El macrismo aglutinó 42 votos de los 40 necesarios para la aprobación definitiva de la Agencia de Bienes. No sólo los tres votos que aportó el sector del FpV ligado al PJ y al sindicalismo fueron cruciales, sino también los seis apoyos que cosechó el PRO por parte de SUMA +, el bloque que comparten radicales y dos diputadas ligadas a Martín Lousteau.

El embajador argentino en Estados Unidos es un actor de peso en esta discusión porque, con el tiempo, modificó su visión sobre la iniciativa. En diciembre esta bancada no votó la Agencia, a pesar de que las insistencias se dieron hasta el último momento. Promediando la mitad de la sesión del tres de diciembre, los diputados Hernán Rossi y María Inés Gorbea fueron convocados al despacho de Ritondo, máxima autoridad de la Casa por ese entonces. Se sumó Carmen Polledo, ariete clave de Larreta en el edificio, y entre los cuatro hablaron por teléfono con Rodríguez Larreta desde un celular ubicado en el medio de la mesa y con la opción de “altavoz” activada.

-¿Van a votar?, preguntó el entonces jefe de Gabinete (que ya hablaba como alcalde).

-No. Lousteau ya te dijo que no, lo frenaron en seco los diputados opositores.

La comunicación finalizó en seguida. Una vez cortada la llamada, Ritondo, entre risas, soltó: “Yo esto lo cerraba”.

Con el tiempo, la preocupación por el comportamiento del radicalismo porteño y la convivencia con el macrismo encendió las alarmas en Balcarce 50. El jefe de Gabinete, Marcos Peña, fue quien puso la lupa y consultó a sus espadas en la Legislatura por la situación. Por fuera de la disputa legislativa, el telón de fondo de la rabia entre la UCR y el PRO pasa porque Larreta no encuentra la manera de imitar el esquema Cambiemos en la Ciudad pero con la salvedad de tener que evitar que los aliados al partido amarillo sumen un poder que luego pueda complicar su proyecto.

Unos días antes, Larreta se cruzó con su rival en las elecciones por la Jefatura de Gobierno del 2015. Fue en ocasión de un evento del Council of Americas, en Nueva York. Si bien no había una entrevista pactada entre el titular del Ejecutivo de la Ciudad y el embajador, aprovecharon el encuentro para dialogar de temas pendientes, entre los cuales se encontraba la Agencia de Bienes. El ex ministro nacional prometió colaborar y el jefe de Gobierno comenzó a cruzar los dedos. 

El alcalde le pidió a su vicejefe, Diego César Santilli, que abra una puerta con el radicalismo. No obstante, “el Colo” optó por probar suerte con un hombre clave del armado de Lousteau. A pesar de los diálogos con Guillermo Laje, primo del economista y representante comercial de la embajada, Santilli no logró destrabar la posición férrea del bloque SUMA +. El éxito en parte se debe a los diputados que negociaron día a día con los radicales, como Polledo y el jefe de bloque, Francisco Quintana. Fueron quienes le confirmaron a Rossi que dejarían de lado la pretensión de enajenar el predio El Dorrego, como adelantó Letra P el miércoles por la tarde. A su vez, el oficialismo avaló cambios y aceptó la necesidad de contar con 40 votos para que la Agencia pueda vender tierras y edificios a privados.

El bloque Confianza Publica dio tres votos. Los liderados por Graciela Ocaña tendrán uno de los tres síndicos que contempla el flamante organismo. El otro será para el espacio de “Guga” y el tercero para el oficialismo.

Un cambio que aceleró el apoyo de parte del FpV y SUMA +es la conformación definitiva de un directorio que satisfizo a todas las fuerzas políticas que votaron la Agencia. El macrismo lo modificó cuanta veces pudo, siempre según el acompañamiento que cosechaba en la oposición. Luego de una reunión conjunta de las comisiones de Desarrollo Económico, Prespuesto y Planeamiento, donde una cantidad importante de vecinos pidieron la palabra para repudiar la ley, el radicalismo volvió para atrás y le hizo saber al PRO que no acompañaría la ley. El bloque PRO borró de un plumazo el artículo que incluía dos integrantes nombrados por la Legislatura. Como después SUMA + se mostró más dispuesto a acompañar, hasta se pensó en que uno de los directores que nombraría Larreta sea directamente para alguien vinculado a Lousteau o al titular de la UCR local, Emiliano Yacobitti.

Finalmente, el Directorio tendrá siete asientos: un presidente, un vicepresidente y cinco vocales titulares y cinco suplentes. De estos cinco, tres nombrará el Ejecutivo y dos serán dispuestos por la Legislatura porteña. Uno será para el peronismo –podría ser Matías Barroetaveña- y el restante para el espacio del economista. El presidente de la Agencia sería Eduardo Villar, un larretista puro con paso por la Secretaría de Gestión Comunal y Atención Ciudadana y por el Ministerio de Ambiente y Espacio Público.

La Agencia

La Agencia de Bienes es una sociedad del estado que administrará más de 2000 inmuebles que pertenecen al Estado porteño y que están reservados para uso privado. Esos bienes podrán ser utilizados para obras o para impulsar su enajenación, como el expediente lo indica propiamente sobre el Tiro Federal, uno de los puntos que trabó la ley durante meses.

Tal cual como fue votada, la iniciativa propone enajenar una porción del terreno que ocupa ese club en el barrio de Nuñez y destinar el resto del territorio para levantar un Parque de la Innovación y destinarlo a un privado. Tal cual indica la zonificación de la parcela que sería adquirida por un privado, que da hacia la Avenida Libertador, el lugar es propicio para el levantamiento de dos torres. Ese eventual desarrollo inmobiliario viene arrastrando quejas desde que se presentó la ley.

Por otra parte, el producido de la enajenación de esa porción del terreno del Tiro Federal se destinará para urbanizar la Villa 31 (un 20 por ciento del total). Además, el otro sector que será vendido –tiene un total de 30.000 metros cuadrados- será destinado para las áreas de Educación y Salud.

Los cuestionamientos de la oposición ante el tema estuvieron repartidos. Mientras un sector puso el grito en el cielo por la venta de El Dorrego- finalmente no se contempló y el PRO borró el artículo-, otro grupo de vecinos y ONG’s se manifestó en contra de los cambios propuestos en el Tiro Federal. No obstante, hubo quienes pusieron el foco en la constitución en sí de la Agencia. El más ocurrente fue el legislador del PSA Adrián Camps, quien bajó al recinto con dos mapas. Uno de ellos mostraba a la Ciudad de Buenos Aires dividida en tres sectores con distintos colores y con un lema lapidario: “La Ciudad de las corporaciones”. Según el diputado, la sociedad del estado Agencia de Bienes sería una “Corporación Buenos Aires Norte”. El juego de palabras hace alusión a la Corporación Buenos Aires Sur –que administra bienes de esa zona- y la Corporación Puerto Madero, que fue creada por el gobierno de La Alianza.

Quienes votaron a favor destacaron algunos cambios aceptados por el macrismo. La mayoría hizo hincapié en los artículos que señalan que el directorio de la Agencia estará obligado a girar al Parlamento una especie de plan anual con los bienes a enajenar y en los que establecen como carácter obligatorio el “tratamiento” de ese listado por parte de los diputados porteños. No obstante, hubo una interpretación técnica que dejó boquiabierto a más de uno: la Coalición Cívica planteó que donde dice “tratamiento” debería decir “aprobación”, para asegurar que la Legislatura efectivamente tendrá un poder de decisión clave sobre los bienes a enajenar por la Ciudad y no tendrá una nimia función testimonial o informativa. Nadie hizo alusión a esa observación de la oposición. Ni durante, ni luego de la sesión de este jueves.