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Devolverán el impuesto con topes a partir de julio. La obsesión del Gobierno por revertir el mal clima económico en sectores medios bajos y bajos. Límites, dudas y detalles de las medidas.
Diego Estévez 13/06/2016 13:13

Las compras con tarjetas de débito tendrán beneficios adicionales a los anunciados el jueves después de que se votara en el Congreso un paquete de leyes que incluyen la devolución del 15% del IVA para jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales que hagan compras en comercios adheridos con este medio de pago.

Pero, además, según anunció la AFIP, las compras se podrán prorratear en dos cuotas sin interés tras un acuerdo del Gobierno con los bancos, mientras que los supermercados preparan días especiales en los que habrá más devolución del IVA. La medida apuntaría a compras de alimentos y productos promocionados, según comentaron a Letra P fuentes del Gobierno.

Según explicaron desde la AFIP, la economía familiar se administra preferentemente en efectivo y, en general, es muy baja la utilización de tarjeta de débito para compras, ya que su uso apenas alcanza el 8% de las transacciones.

Cuando se instaló el corralito, en diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía de la Alianza, Domingo Cavallo, dijo que las operaciones “no tenían límites” si se utilizaba la tarjeta de débito. Difícil explicarle el sistema a un puestero del interior profundo que apenas manejaba unos pocos pesos en su actividad diaria y en un país a punto de implosionar económicamente, tal como sucedió días más tarde.

Volviendo a 2016, con algunos argumentos no tan distintos, el Gobierno apuesta a una formalización de la economía mediante el fomento del uso de la tarjeta de débito, especialmente en este segmento de usuarios y comercios no alcanzados aún por distintos motivos, pero cuyos argumentos más fuertes son dos: el costo del servicio y la falta de conectividad en regiones lejanas.

Estudios privados y funcionarios –estos últimos, en estricto off the record- admiten que la informalidad de la economía argentina estaría cerca del 50 por ciento.

El anuncio conjunto del ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay; la titular de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y el jefe de la AFIP, Alberto Abad, tras la aprobación por parte del Congreso de la ley que establece la devolución del 15% del IVA a jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales, parecía una gran noticia, hasta que se conoció que hay un tope por mes: sólo hasta $300 pesos y para los que cobran la mínima, que roza los $4.000. Con una inflación anual proyectada del 50% y más alta en alimentos, la medida deja sabor a poco.

De esta manera, el beneficio comprende un consumo de productos por hasta $ 2.000 mensuales. Según se anunció, con la devolución del IVA ya existente, ningún beneficiario pagará este tributo por los primeros 2.000 pesos mensuales de compras con tarjetas de débito, aunque la devolución se depositará en la cuenta donde cobran los beneficios (jubilación, asignación por hijo) y hasta en tres cuotas, con lo que el efecto no es automático.

Pero poco se dijo de un compromiso divulgado por el Gobierno en un comunicado oficial de la agencia de recaudación en el que se daba cuenta de un acuerdo con los supermercados para otorgar descuentos adicionales en determinados días de la semana, incorporar la difusión del beneficio en sus publicidades y utilizar las líneas de caja para fomentar el uso de la tarjeta de débito.

Un detalle: la devolución de 5% del IVA en compras con tarjetas de débito tenía fecha de vencimiento el 30 de abril de este año, tal como publicara Letra P. Ese beneficio se extendió sin que el Gobierno diera a conocer la resolución respectiva, aunque ahora lo ratificó el Congreso.

La administración del presidente Mauricio Macri considera que el fomento del uso de la tarjeta de débito en el segmento de usuarios y comercios más postergados tiende a la formalización de las operaciones. Por esta razón, impulsa acciones que impacten en los distintos actores de la cadena de pagos para difundir la utilización de medios electrónicos.

En cuanto a las procesadoras de tarjetas, el compromiso es ampliar la red de Posnet, bonificar el costo de los nuevos aparatos por dos años y no cobrar aranceles por esta gestión. Los bancos, por su parte, ampliarán la red de cajeros automáticos.

En tanto, se dijo que la AFIP eliminará las retenciones de IVA y Ganancias para los comercios y discutirá con provincias la disminución de la carga tributaria de Ingresos Brutos.

Como se ve, se trata de algunas medidas tangibles y otras probables para un universo de alrededor de nueve millones de personas que serían beneficiadas por esta medida (3,8 millones que perciben la AUH, tres millones de jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo, 1,5 millón de pensiones no contributivas y 340.000 asignaciones anuales por embarazo), pero recién a partir de julio.

Aunque se especulaba con que los beneficios alcanzarían también a empleadas domésticas, ese grupo –por ahora- deberá esperar.

Prometen dos cuotas sin interés con débito y más devolución del IVA en los súper

Devolverán el impuesto con topes a partir de julio. La obsesión del Gobierno por revertir el mal clima económico en sectores medios bajos y bajos. Límites, dudas y detalles de las medidas.

Las compras con tarjetas de débito tendrán beneficios adicionales a los anunciados el jueves después de que se votara en el Congreso un paquete de leyes que incluyen la devolución del 15% del IVA para jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales que hagan compras en comercios adheridos con este medio de pago.

Pero, además, según anunció la AFIP, las compras se podrán prorratear en dos cuotas sin interés tras un acuerdo del Gobierno con los bancos, mientras que los supermercados preparan días especiales en los que habrá más devolución del IVA. La medida apuntaría a compras de alimentos y productos promocionados, según comentaron a Letra P fuentes del Gobierno.

Según explicaron desde la AFIP, la economía familiar se administra preferentemente en efectivo y, en general, es muy baja la utilización de tarjeta de débito para compras, ya que su uso apenas alcanza el 8% de las transacciones.

Cuando se instaló el corralito, en diciembre de 2001, el entonces ministro de Economía de la Alianza, Domingo Cavallo, dijo que las operaciones “no tenían límites” si se utilizaba la tarjeta de débito. Difícil explicarle el sistema a un puestero del interior profundo que apenas manejaba unos pocos pesos en su actividad diaria y en un país a punto de implosionar económicamente, tal como sucedió días más tarde.

Volviendo a 2016, con algunos argumentos no tan distintos, el Gobierno apuesta a una formalización de la economía mediante el fomento del uso de la tarjeta de débito, especialmente en este segmento de usuarios y comercios no alcanzados aún por distintos motivos, pero cuyos argumentos más fuertes son dos: el costo del servicio y la falta de conectividad en regiones lejanas.

Estudios privados y funcionarios –estos últimos, en estricto off the record- admiten que la informalidad de la economía argentina estaría cerca del 50 por ciento.

El anuncio conjunto del ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay; la titular de Desarrollo Social, Carolina Stanley, y el jefe de la AFIP, Alberto Abad, tras la aprobación por parte del Congreso de la ley que establece la devolución del 15% del IVA a jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales, parecía una gran noticia, hasta que se conoció que hay un tope por mes: sólo hasta $300 pesos y para los que cobran la mínima, que roza los $4.000. Con una inflación anual proyectada del 50% y más alta en alimentos, la medida deja sabor a poco.

De esta manera, el beneficio comprende un consumo de productos por hasta $ 2.000 mensuales. Según se anunció, con la devolución del IVA ya existente, ningún beneficiario pagará este tributo por los primeros 2.000 pesos mensuales de compras con tarjetas de débito, aunque la devolución se depositará en la cuenta donde cobran los beneficios (jubilación, asignación por hijo) y hasta en tres cuotas, con lo que el efecto no es automático.

Pero poco se dijo de un compromiso divulgado por el Gobierno en un comunicado oficial de la agencia de recaudación en el que se daba cuenta de un acuerdo con los supermercados para otorgar descuentos adicionales en determinados días de la semana, incorporar la difusión del beneficio en sus publicidades y utilizar las líneas de caja para fomentar el uso de la tarjeta de débito.

Un detalle: la devolución de 5% del IVA en compras con tarjetas de débito tenía fecha de vencimiento el 30 de abril de este año, tal como publicara Letra P. Ese beneficio se extendió sin que el Gobierno diera a conocer la resolución respectiva, aunque ahora lo ratificó el Congreso.

La administración del presidente Mauricio Macri considera que el fomento del uso de la tarjeta de débito en el segmento de usuarios y comercios más postergados tiende a la formalización de las operaciones. Por esta razón, impulsa acciones que impacten en los distintos actores de la cadena de pagos para difundir la utilización de medios electrónicos.

En cuanto a las procesadoras de tarjetas, el compromiso es ampliar la red de Posnet, bonificar el costo de los nuevos aparatos por dos años y no cobrar aranceles por esta gestión. Los bancos, por su parte, ampliarán la red de cajeros automáticos.

En tanto, se dijo que la AFIP eliminará las retenciones de IVA y Ganancias para los comercios y discutirá con provincias la disminución de la carga tributaria de Ingresos Brutos.

Como se ve, se trata de algunas medidas tangibles y otras probables para un universo de alrededor de nueve millones de personas que serían beneficiadas por esta medida (3,8 millones que perciben la AUH, tres millones de jubilados y pensionados que cobran el haber mínimo, 1,5 millón de pensiones no contributivas y 340.000 asignaciones anuales por embarazo), pero recién a partir de julio.

Aunque se especulaba con que los beneficios alcanzarían también a empleadas domésticas, ese grupo –por ahora- deberá esperar.